Proliferan los robos electrónicos multimillonarios de las cuentas de ahorro, corriente y los cupos de las tarjetas de crédito en el sistema bancario colombiano que no ofrece la suficiente seguridad a sus clientes y que cuenta con la negligencia de algunos operadores de telefonía celular que facilitan la suplantación de identidades y los bloqueos del servicio mientras ocurre el robo, a través del cambio de la portabilidad sin la autorización del verdadero propietario, modus operandi de este nuevo ciberdelito que va creciendo aceleradamente como crecieron las operaciones bancarias a través de medios virtuales durante y después de la pandemia.

Cuando las personas se acercan a la Fiscalía a poner el denuncio para lograr defenderse ante el banco, sus funcionarios manifiestan que estos delitos tienen cómplices en el interior de estas entidades. Los bancos y los operadores de telefonía celular niegan su responsabilidad y los ofendidos se ven obligados a iniciar acciones judiciales contra ellos para no verse obligados a pagarles, lo que, por su descuido robaron y luego pretenden cobrar a su desprotegido cliente.

Como andan las cosas, en el país desaparecerán las transferencias electrónicas de pagos y compras y la gente volverá a colocar su dinero, como decían los abuelos, debajo del colchón o en otros escondederos y volviendo a realizar sus pagos y compras de manera presencial. Es decir, volvemos del avión a la mula.

Pero sin cambiar de tema, es algo parecido a lo que viene ocurriendo con el actual desgobierno que propone, antes de cumplir su deber constitucional de combatir la delincuencia, negociar la ley con los grupos subversivos que prometen no delinquir si les pagan para no hacerlo. ¿Será que se viene dañando el negocio de exportar coca y este mal o pésimo desgobierno prefiere negociar con los bandidos antes de cumplir con su deber de someterlos al imperio de la Ley?

Si las cosas no cambian, el futuro del país es incierto en su devenir económico, crece la intranquilidad en muchas ciudades y regiones y se ahuyenta la inversión.

¿Qué espera la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes para cumplir con su deber o será que también es cómplice del actual desgobierno que está arruinando a pasos agigantados a nuestra Patria? Es más que urgente que se cumpla nuestro himno patrio: “que cese la horrible noche”.

Nicolas Ramos Gómez

Nicolas Ramos Gómez

Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP