Para quienes hemos sido educados en hogares e instituciones religiosas siempre se nos expresó que la Semana Santa debiéramos entenderla como un momento para practicar la reflexión, hoy considero muy útil y urgente esa recomendación en razón que estamos padeciendo en Colombia, diez (10) hechos críticos:

  1. Crisis de confianza institucional, la percepción ciudadana sobre el Estado es lamentable, no lo ve eficaz, transparente y justo,
  2. Polarización política y fragmentación social, que llega a escenarios de confrontación y radicalización permanente donde todos son enemigos,
  3. Persistencia de la violencia y el conflicto, muchos grupos armando ilegales, economías ilícitas y disputas territoriales,
  4. Expansión del narcotráfico, es factor desestabilizador, corrompe las instituciones y genera violencia,
  5. Crisis de seguridad ciudadana, incremento de delitos como el hurto, la extorsión y el homicidio genera miedo y afecta la calidad de vida,
  6. Desigualdad social persistente, que se manifiesta en limitaciones para el acceso a la educación, salud, empleo y oportunidades,
  7. Fragilidad del Estado Social de Derecho, muy amplia la brecha entre la norma y la realidad social, se reconocen derechos, pero no se logra materializarlos,
  8. Crisis fiscal y sostenibilidad económica, donde el equilibrio entre gasto social y sostenibilidad económica es un duro desafío que no da respuesta a las demandas de la comunidad,
  9. Crisis ambiental, deforestación, minería ilegal, evidencian una crisis ambiental profunda. El desarrollo económico no puede seguir siendo incompatible con la sostenibilidad,
  10. Deterioro del debate público, muchas noticias falsas, simplificación de los problemas y manipulación de estos.

Estos diez (10) hechos no son sucesos aislados, sino la clara manifestación de una crisis estructural que exige respuesta integral que diría yo necesita:

  1. Fortalecimiento institucional,
  2. Cultura democrática,
  3. Ética pública,
  4. Responsabilidad colectiva.

Ésta delicada situación amerita muchas misiones personales, colectivas, administrativas, que debieran ser interiorizadas por todos con la gran ayuda espiritual que nos permite el desarrollo de la Semana Santa, no podemos continuar anidando o dejando crecer tantos males que dañan la vida de todos.

Pregunto:

¿Estamos como sociedad en capacidad de actuar o continuaremos indiferentes mirando para otro lado como si viviéramos en un paraíso y todo lo que ocurre es afuera de él?

Esa respuesta nos la ayuda a encontrar la espiritualidad que nunca hemos debido de abandonar y que nos permite preguntarnos por el sentido de la vida y de vivir en coherencia con valores profundos.

La espiritualidad no es algo abstracto o lejano, la vivimos cuando actuamos, cuando tomamos decisiones, o cuando nos relacionamos con los demás. Hoy esa espiritualidad cobra trascendencia debido a la existencia de esos 10 hechos que nos exigen una gran reflexión no es solo vivir, sino comprender por qué y para qué vivimos.

Jorge Enrique González Rojas