El desempleo y la informalidad hacen parte de una tendencia relacionada de alguna manera con el proceso de desindustrialización del país y, en especial en la ciudad de Cali a partir de la salida de varias empresas que luego de generar empleo masivo se fueron a otras regiones y países dejando sin empleo a decenas de trabajadores que difícilmente pudieron volver a engancharse en la actividad laboral.
Entretanto las pequeñas y medianas empresas que surgieron inicialmente con el desarrollo de la economía durante el siglo pasado no fueron suficientes para atender la demanda laboral, al tiempo que la informalidad fue creciendo con la presencia en las calles, andenes, separadores viales de los denominados vendedores estacionarios y transitorios que hoy ocupan el espacio público que por lo demás es un derecho colectivo de los ciudadanos que se viola flagrantemente bajo la mirada complaciente de las autoridades municipales.
A lo anterior se suma la limitada oferta de trabajo en la ciudad relacionada especialmente con la economía de los servicios y de las nuevas tecnologías, que no garantizan un empleo estable y duradero, además, bien remunerado.
A la par con esta situación las personas que trabajan en el sector público o privado temen perder sus puestos de trabajo en medio del proceso de desaceleración de la economía que se vive en todo el país, no obstante, la incipiente y precaria reactivación económica derivada de la escasa inversión de capital en la producción de bienes y servicios para atender la demanda solvente del país y de la propia ciudad de Santiago de Cali.
Esta situación no solo afecta a los trabajadores no calificados sino a todos aquellos profesionales y técnicos que hoy no encuentran mayores posibilidades y oportunidades de desarrollar y aplicar sus conocimientos y experiencias en el mercado laboral.

La alternativa de solución a este gran problema no puede limitarse simplemente a que el sector público como el privado se pongan de acuerdo y realicen un esfuerzo para concertar nuevos proyectos de inversión según se dice en algunos medios de opinión, como tampoco exigir que el banco de la república baje de nuevo las tasas de interés para incentivar la inversión productiva. El hecho real es que en la medida en que aumentan las contradicciones y conflictos sociales y se concentra y centraliza la riqueza en poder del gran capital financiero nacional y extranjero, será mucho más difícil llegar a ciertos acuerdos en torno a la creación de empleos formales ligados al crecimiento de la economía.
En la ciudad de Cali el creciente desempleo e informalidad resultan de por sí muy preocupantes toda vez que la tasa de desempleo para el trimestre junio-agosto fue del 11.2% y la de desempleo juvenil fue del 18.19%; circunstancia que podría tener una relativa mejora con la celebración de la COP16 después de la cual continuará manifestándose la tendencia al desempleo y a la informalidad comprometiéndose de esta manera el presente y futuro de los caleños que cada vez se hacen más pobres y afrontan mayores dificultades para sobrevivir en una ciudad en donde predomina la economía del rebusque.
Por otra parte, la dirigencia económica y política de la ciudad ha sido incapaz de resolver los problemas que aquejan a la comunidad, entretanto sus autoridades no piensan sino en desarrollar grandes planes de infraestructura vial, de transporte y de grandes complejos urbanísticos que solo benefician a un sector minoritario de la población.
ADENDA: Siendo el área metropolitana un proceso de integración que debe realizarse teniendo en cuenta determinadas condiciones y circunstancias concretas con el fin de que genere ventajas y beneficios, su construcción debe estar amparada en un plan de desarrollo integral a fin de evitar la improvisación muy característica de los gobernantes de turno que no prevén los efectos derivados del hecho de no atender la existencia de varios factores, producto del estudio y análisis del entorno que caracteriza este tipo de organización territorial y que guardan relación no solo con el ejercicio de la función pública, sino con las condiciones económicas, políticas, sociales, ambientales, culturales de cada uno de los municipios que integrarían el área metropolitana.
No se trata simplemente de realizar un acto formal invitando a los ciudadanos a decidir mediante votación si están de acuerdo o no con la conformación de esta forma de asociación de municipios contemplada en la Constitución y en la ley.
El hecho real es que los habitantes de los municipios que tendrán que pronunciarse al respecto el 24 de noviembre, carecen de la información suficiente sobre esta iniciativa, limitada a la realización de foros que en las últimas dos semanas se realizan en algunas universidades con lo cual se están vulnerando los derechos de los ciudadanos a participar de manera consciente en la constitución del área metropolitana integrada por varios municipios del Valle del Cauca y dos del norte del Cauca muy disímiles en sus características esenciales y cuya capital será la ciudad de Cali, que atraviesa por una situación de crisis financiera y de un mayor endeudamiento, circunstancia que afectará el destino y la distribución de los recursos del conjunto de municipios del área metropolitana, particularmente relacionados con la seguridad, la conectividad, la sostenibilidad y la propia asignación de los recursos para atender las necesidades de los municipios que integran dicha zona metropolitana.
Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social
El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social