Cali vibraba desde la madrugada con el rastro inconfundible de una voz que no dependía de libretos ni de refinamientos académicos, sino de la más pura energía e intuición callejera. Durante más de 40 años, Álvaro Miguel Mina recorrió las esquinas, las coberturas de orden público, los vestuarios deportivos y las oficinas de los altos mandatarios portando un estilo incisivo, ingenioso y profundamente humano.
En un emotivo reencuentro en el programa La Lupa Urbana de Caliescribe, con Ramiro Varela, Alvaro Miguel repasó sus batallas informativas, chispazos de astucia coronandp primicias nacionales, una filosofía con la que dignificó al ciudadano de a pie de paso , se evaluo el periodismo de hoy.
- La fórmula del aliño: Escuchar para “importantizar”
Para Álvaro Miguel Mina, el periodismo nunca consistió en una cátedra unidireccional ni en la solemnidad rígida de los estudios de grabación. Su labor siempre estuvo moldeada por el calor del contacto popular y la escucha atenta.
“La comunicación es como preparar una comida, un almuerzo, es que hay que ir aliñando, hay que ir echando los condimentos para que la gente la pueda digerir.”
“La comunicación uno no tiene que esperar, lo escuchen a uno, uno tiene que escuchar a la gente y en la medida en que uno escucha a la gente, la gente se desahoga y la gente se siente feliz.”
“Yo me inventé un verbo que era importantizar a la gente y para mí todo el mundo era importante, tanto el presidente como el ministro como el señor que recoge las botellas en la esquina, porque uno a veces peyorativamente piensa que esos son para recoger basuras, no, esos son para recoger toda la información.”
- La voz de la calle y el comentario de Álvaro Miguel Mina
La sección «La Voz de la Calle» en La Lupa Urbana recogió percepciones encontradas sobre la prensa radiofónica caleña: mientras algunos ciudadanos la califican de politizada, manipulada por élites o parcializada, otros destacan su capacidad para conectarse con la región y relatar historias locales que los medios nacionales ignoran. Ante este diagnóstico, Álvaro Miguel Mina reaccionó con absoluto respeto hacia el sentir popular, argumentando que «cada quien cuenta cómo le fue en el baile». No obstante, cuestionó con vehemencia el panorama mediático actual, advirtiendo que la radio contemporánea está infectada de odio y desinformación. Frente a esta crisis, reafirmó la lección ética de su maestro Henry Holguín: la verdad es lo único irrefutable, pues basta una sola mentira para destruir la credibilidad construida sobre verdades.
- Gambetas idiomáticas y astucia en vivo
La agilidad mental de Mina le permitió salir airoso de situaciones donde la barrera del idioma o la falta de logística habrían frenado a cualquier otro reportero. Con una dosis de humor y desenfado, transformó la improvisación en grandes exclusivas radiales.
“Yo no sé francés, no sé inglés ….”
“Señor lo están llamando en español, yo lo llamo en francés, quizá ver, le dije, me dijeron, estudié para el bus francés de Monsieur, y entonces me dijeron, señor le dije, de parte de quien, le dije, de Monsiur “Miné…”
“Tú tienes que ser como Messie, tener un pecho que amortigua el balón.”
“Yo me hizo de bruto, pero el otro premio es nuevo porque no sabe español.”
“Vea, tenemos el único sobreviviente, pero maneje los sábados y que está….”
“Darío, va a ser una entrevista con mucha calma, con mucha falta de posterioridad, el señor está muy dolido, le tocó y vi todo eso.”
“Él dijo, este negro y jueza. Entonces, donde lo cambiemos, donde lo eduquemos, no lo tiramos.”
- La chispa del reportero frente al desastre
Desde las laderas andinas hasta los terremotos y tragedias aéreas, la reportería de Álvaro Miguel se caracterizó por una picardía situacional que salvaba transmisiones y sorteaba retenes oficiales o dilemas de geografía en tiempo real.
“Darío, Yamil, yo soy con el señor que sopla el volcán que ventea al verbo del volcán por la masiva.”
“Le dije, mirá, aquí nos sirve. O que nos dejen pasar, o que nos metan presos.”
“Yo le miento la madre, y vos ló escupis. Nos sirve que nos dejen pasar, o nos metan presos.”
“yo soy periodista, yo no trabajo en el Agustín Codazzi, que cómo se llama el cerro, pero yo no puedo, uno en radio no puede decir que no sabe porque “lo cambean, sí, lo cambean” por otro…”
“Entonces ¿quién está de nueve en la época? Pues San José, entonces le dije yo al señor cuando yo le pregunta cómo se llama, me dice San José, y así quedó el cerro San José, así quedó…”
“Entonces yo qué hice, grabé un casette y dije muy buenos días, a esta hora, don Alberto, a esta hora Henry, entonces ellos me contestaban y salíamos como directo y el casette lo mandé con un amigo y salíamos como en directo, es que es la creatividad, tú tienes que tener creatividad.”
- El dolor del oficio y la humanidad en la tragedia
Detrás de las primicias del orden público y los años aciagos del narcotráfico en la región, Mina descubrió que el micrófono también requería empatía para desarmar a los mandos militares o para asimilar los golpes más desgarradores de la vida personal.
“Señor coronel, usted y yo somos padres, hoy qué le decimos a Cali…”
“Te cuento, Ramiro, que así como te cuento anécdotas, se me parte el alma porque la noticia más triste que me tocó dar fue la muerte de mi hijo.”
“A mi hijo. Lo mató un sicario por robarle una moto. Y me tocó darle a mí también.”
6.. Libros, mentores y la defensa del criterio periodístico
La formación de Álvaro Miguel Mina estuvo marcada por la disciplina del hábito de la lectura, inculcado por amigos, y por las enseñanzas de grandes directores radiales que moldearon su ética periodística. Un amigo me regaló un libro de García Márquez ….
“Ah, qué pereza. No voy a leer eso. No leía.”. El amigo me dijo…dejo de ser tu amigo y no te vuelvo a hablar,…
“Ahí comencé a leer. Y mientras tú no leas, tú no tienes imaginación.”
“La inteligencia es uno mirar a la gente a los ojos y saber lo que está pensando, ¿sí?”
“Yo me quedo con el criterio de mi maestro Henry Holguín, que me decía, lo único que no es irrefutable es la verdad. Cuando vos decís tres verdades de una persona, pero decís una mentira, te destruyen las tres verdades que has dicho.”
7.. La visión del desarrollo y la enseñanza materna
A la hora de evaluar el progreso socioeconómico y las dinámicas empresariales, Mina mantiene un enfoque pragmático, alejado de los estigmas y fundamentado en los valores sencillos pero profundos que heredó de su hogar.
“El empresario no es un bandido, el empresario es un Quijote.”
“Esa señora, cuando lo digo esa señora , lo digo con cariño porque no tenía 6 meses de educación. Y me decía, hijo, la única manera de sumar es sumando.”
“Pero si no somos amigos, ¿por qué estoy aquí? Porque somos amigos. ¿Por qué? Porque voy y le repito, la esencia del periodismo no es que lo oigan a uno, sino oír a la gente.”
“A la gente hay que hablarle como habla la gente.”
8.. La evidencia: Evaluación del Buscador inteligente de Caliescribe, la IA y los ciudadanos
La contraposición entre la ciudadanía, la inteligencia artificial (Gemini) y el buscador inteligente BUIC expone una clara brecha evaluativa sobre el ejercicio radial en Cali. Mientras Gemini distingue matices de arraigo cultural frente a la saturación comercial y la desinformación, el buscador BUIC concluye con una valoración históricamente positiva, enfatizando la integración social del medio. En contraste, los ciudadanos muestran una postura crítica cargada de escepticismo ante los sesgos políticos del sector. Como evaluador urbano, Mina desestimó la supuesta infalibilidad de la inteligencia artificial, tildándola de «embeleco» insustancial que empobrece el intelecto humano al carecer de la sensibilidad para mirar a los ojos. Para el experimentado reportero, el verdadero valor periodístico radica en la empatía del cara a cara, el respeto por el oyente y la verdad irrefutable.
Un legado indeleble…
Álvaro Miguel Mina encarna la época dorada de la reportería de campo en la radio caleña. Su trayectoria reconocida con dos Premios Nacionales de Periodismo Simón Bolívar y 7 galardones Alfonso Bonilla Aragón demuestra que la cercanía popular, la agilidad mental y el respeto absoluto por el oyente son la verdadera esencia del oficio informativo.
NR: Hoy en Cali, después del fracaso de empresarios y políticos, buscan para el CAM, a un irreverente, llegada al pueblo y que lo respeten los empresarios. Será el negro Mina ?

