La atención a la población habitante de calle en Cali se ha consolidado como un programa social que busca garantizar servicios básicos, reducir riesgos y ofrecer oportunidades de reintegración. Durante los últimos dos años, el enfoque se ha centrado en ampliar la oferta institucional, fortalecer la articulación entre dependencias y conectar a la población con rutas de salud, educación, empleo y restablecimiento de derechos.

El proceso de atención inicia con los equipos móviles de acercamiento. Funcionan en distintos sectores de la ciudad y permiten un contacto directo con personas que viven en la calle. Allí se realizan valoraciones básicas, identificación de necesidades urgentes, entrega de información sobre servicios disponibles y activación de rutas cuando la persona lo acepta. Este primer paso es clave porque permite entender la condición real del territorio y reconocer dinámicas cambiantes de concentración, riesgo o consumo.

En los dos últimos años se han implementado jornadas de identificación plena en alianza con la Registraduría, lo que ha permitido que muchas personas recuperen o gestionen su documento. Sin esta identificación, es difícil acceder a programas de salud, educación o subsidios. También se han fortalecido los centros de atención transitoria, espacios donde se brindan duchas, alimentación, apoyo psicosocial y acompañamiento para iniciar procesos de desintoxicación o remisión a centros especializados.

Otro avance ha sido la ampliación de la oferta de salud. Las brigadas extramurales han operado de manera regular, con vacunación, atención básica, controles de enfermedades crónicas y orientación en consumo. La articulación con la red hospitalaria ha permitido remitir casos prioritarios, especialmente en emergencias o situaciones de afectación mental. Los equipos reportan que la demanda de atención en salud mental ha crecido, por lo que se han incluido profesionales especializados en las jornadas.

En materia de reintegración social, el programa ha trabajado con organizaciones comunitarias y fundaciones que ofrecen talleres de emprendimiento, alfabetización, procesos de inserción laboral y acompañamiento para reconstruir vínculos familiares. Aunque no todos los casos avanzan a la misma velocidad, varias experiencias muestran que el acompañamiento continuo y la flexibilidad horaria ayudan a que las personas logren mantener la motivación.

Durante el último año se han impulsado campañas de sensibilización en colegios, universidades y empresas. El propósito es explicar el funcionamiento del programa y desmontar ideas falsas sobre la población habitante de calle. Estas acciones también promueven la participación de voluntarios y la donación responsable, evitando prácticas que puedan generar riesgos o reforzar dinámicas de permanencia en calle.

Varias organizaciones han documentado experiencias positivas. Entre ellas se destacan procesos de reinserción laboral con empresas del sector servicios, apoyo a personas que completaron tratamientos de rehabilitación y casos de reunificación familiar. Aunque la cifra total aún es baja frente al tamaño de la población, los avances muestran que la intervención coordinada sí genera resultados medibles.

Para pedir ayuda o activar una ruta, la ciudadanía cuenta con varios canales. El primero es la Línea 106, donde se pueden reportar casos de riesgo, solicitar orientación o pedir acompañamiento. También se puede acudir directamente a los puntos de atención del programa, ubicados en zonas estratégicas de la ciudad. En estos puntos se brindan servicios inmediatos y se orienta sobre los pasos a seguir según la situación.

Si la solicitud es para una persona en riesgo extremo, como una crisis de salud mental o una situación de violencia, lo adecuado es contactar a la línea de emergencias 123. Allí se coordina la atención entre organismos de seguridad, salud y los equipos especializados en habitantes de calle. Para organizaciones comunitarias, juntas de acción comunal o líderes barriales, el programa ofrece jornadas de formación sobre detección temprana y rutas de intervención.

La administración también mantiene canales digitales para reportes y solicitudes. A través de la página oficial del programa es posible registrar información básica, adjuntar fotografías del caso y solicitar visita de los equipos móviles. Las entidades revisan los reportes y asignan un equipo según la zona y el nivel de prioridad.

En síntesis, la inclusión y atención de la población habitante de calle en Cali ha avanzado en cobertura, coordinación y acceso a servicios esenciales. Aunque persisten retos estructurales, la ciudad cuenta con rutas claras y canales de atención para que cualquier ciudadano pueda pedir ayuda, activar un acompañamiento o apoyar los procesos de inclusión social.

Ana Lucia Arango M