El concepto de cambio en general conlleva a una transformación que puede ser aparente o de forma y, en otros casos profunda con una gran significación en torno al contenido del objeto natural o social.
Así mismo, un cambio puede significar un avance o retroceso, de acuerdo con las condiciones y circunstancias en que se desarrolle. Desde lo individual, el cambio tiene un carácter relativo, en tanto que el cambio en general hace parte de la estructura y desarrollo de los fenómenos y acontecimientos que surgen en la naturaleza, la sociedad y el pensamiento.
Los cambios que se producen con ocasión de la actividad que realizan los partidos y los movimientos políticos son parte de la dinámica social en medio de la lucha política por el acceso o el mantenimiento del poder del Estado.
En el caso específico de nuestro país, el cambio de gobierno con la posesión del presidente Abelardo De La Espriella como nuevo mandatario de los colombianos, ha suscitado en varios sectores sociales y políticos el temor de que durante el ejercicio de sus funciones se presente un retroceso en la política social, generándose con ello un estado de inconformidad, que mina la confianza de quienes consideran esta aparente realidad como parte de una política convenida con los intereses de algunos sectores económicos y gremiales.
En relación con la aplicación de las políticas del nuevo gobierno es necesario considerar la posición política que debe oponerse al gobierno y que en ningún caso puede reducirse a la simple crítica o, a la protesta airada de la oposición sin tener en cuenta el conocimiento y experiencias vividas en ocasiones anteriores,con el fin de no repetir los errores del pasado más allá de los fanatismos y extremismos que tan solo conducen a la violencia reaccionaria, que en este caso impide los procesos de unidad, organización y acción de los sectores democráticos y progresistas que luchan contra la explotación económica del trabajo, la discriminación social y de género y la exclusión de los ciudadanos de participar en los asuntos del Estado y la sociedad, mientras el poder del Estado continúa en manos de las clases económica y políticamente dominantes del país.
En el pasado el país estuvo sometido a cambios de gobierno ligados estrechamente con las guerras civiles libradas en el siglo XlX que finalmente culminaron con la guerra de los mil días a inicios del siglo XX. Además, los cambios en los gobiernos han dependido en gran medida de los acuerdos entre los partidos políticos tal como sucedió con el denominado frente nacional, mediante el cual se repartieron el poder entre liberales y conservadores durante un período de 16 años consecutivos, pasando por un período en que el gobierno estuvo en manos de los militares que estuvieron al servicio de un sector de las clases dirigentes del país.
De aquí en adelante no han cesado las confrontaciones entre los diferentes sectores de la política nacional que, con el nuevo gobierno, los cambios que se producirán no tendrán por finalidad más que afianzar el régimen capitalista bajo la figura constitucional del Estado Social de Derecho con todas las limitaciones impuestas por los gobernantes.