La llegada constante de personas migrantes y refugiadas a Cali ha llevado a la ciudad a estructurar una serie de servicios que combinan entidades públicas, cooperación internacional y organizaciones sociales. El objetivo central es sencillo: que las familias migrantes puedan regularizar su situación, acceder a salud y educación, recibir apoyo en momentos críticos y encontrar rutas claras para instalarse y avanzar en la ciudad.
Durante los últimos dos años, uno de los puntos de atención más utilizados ha sido el Centro Intégrate, un espacio donde confluyen la Alcaldía, agencias internacionales y ONG. Allí se orienta a las familias en temas como identificación, procesos de regularización, acceso al Sisbén, matrículas escolares y servicios de salud. El funcionamiento es práctico: los equipos hacen una primera entrevista, revisan la situación de cada hogar y los remiten directamente a las entidades responsables. Para muchas familias, este centro se ha convertido en el lugar donde pueden resolver varios trámites sin tener que recorrer diferentes oficinas.
Otro mecanismo que ha cobrado importancia son las brigadas interinstitucionales que se desplazan a barrios, corregimientos y puntos de alta movilidad como terminales de transporte. En estas jornadas, coordinadas por la Personería Distrital y otras entidades, se realiza orientación jurídica, verificación de documentos, solicitudes de protección y inscripción a servicios sociales. En los últimos dos años, estas brigadas se han fortalecido debido al aumento de familias recién llegadas que desconocen las rutas locales. Para muchas personas, son la primera oportunidad para aclarar su situación, resolver dudas sobre su estatus migratorio y encontrar apoyo inmediato.
En zonas rurales como Montebello se han desarrollado acciones del programa ACOGIDA, implementado por la Alcaldía con apoyo de cooperación internacional. Se trata de actividades que incluyen orientación, acceso a servicios básicos, talleres y ejercicios comunitarios entre población local y migrante. Estos espacios han buscado reducir tensiones y establecer vínculos entre quienes llegan y quienes ya habitan el territorio. Las experiencias de los últimos años muestran que, cuando hay coordinación local, las familias logran integrarse más rápido a la oferta institucional y a las dinámicas comunitarias.
La cooperación internacional cumple un papel clave en esta red. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y ACNUR han financiado y ejecutado programas de inclusión socioeconómica, transferencias monetarias de emergencia, formación laboral y acompañamiento en casos de protección. Un ejemplo es Conexo, proyecto liderado por la OIM con apoyo de la agencia de cooperación coreana KOICA. En Cali, este programa ha trabajado en capacitación para el empleo, fortalecimiento de emprendimientos y creación de rutas de integración territorial. Las familias que participan suelen recibir asesoría para mejorar sus ingresos y conectarse con el mercado laboral local.
Además de la oferta pública e internacional, la sociedad civil juega un rol importante. La Pastoral de Migrantes y varias fundaciones ofrecen acompañamiento psicológico, asesoría legal, hospedaje temporal y acompañamiento espiritual. En los últimos dos años, estas organizaciones han trabajado especialmente con mujeres cabeza de hogar, familias con niños pequeños y personas con dificultades de salud o sin redes de apoyo. Su función es cubrir vacíos que el Estado o la cooperación no alcanzan, y sostener procesos de largo plazo, como casos de violencia o situaciones de riesgo.
¿Qué puede esperar una familia que busca apoyo en Cali? En general, tres tipos de respuesta:
- Orientación y referencia. Los equipos guían a las personas hacia la entidad adecuada: Migración Colombia para temas de estatus, Registraduría para identificación, ICBF cuando hay menores que requieren protección, o las secretarías de salud y educación para acceso a servicios.
- Atención básica. Dependiendo del caso, se ofrecen valoraciones de salud, entrega de asistencia humanitaria, acceso a albergues temporales o remisión a programas de subsidios manejados por cooperación internacional.
- Integración socioeconómica. Quienes ya cuentan con documentos válidos pueden acceder a talleres, cursos de formación, orientación para empleo y apoyo a emprendimientos.
Aunque existe esta red, también persisten retos. Las entidades coinciden en que la coordinación puede mejorar, especialmente para evitar trámites repetidos y demoras. Otra necesidad es ampliar la disponibilidad de vivienda temporal y fortalecer las rutas de regularización, ya que sin documentos las familias quedan por fuera de buena parte de la oferta. La difusión de información es otro punto crítico: muchas personas no saben que existe el Centro Intégrate o desconocen las fechas de las brigadas en sus barrios.
Si una familia necesita ayuda, los pasos principales son:
- Acudir al Centro Intégrate, donde se realiza orientación general y se canaliza la mayoría de trámites.
- Revisar las brigadas anunciadas por la Personería y la Secretaría de Bienestar Social, que publican sus jornadas en redes oficiales.
- Consultar a ACNUR y la OIM, que mantienen líneas de atención y puntos de información en la ciudad.
- Acercarse a organizaciones civiles, especialmente si la familia requiere hospedaje temporal o acompañamiento psicosocial.
La integración de las familias migrantes en Cali depende de esta suma de esfuerzos. No es un sistema perfecto, pero es la estructura que hoy sostiene la llegada y permanencia de miles de personas que buscan estabilidad y un lugar para rehacer su vida.