En medio de la crisis de la construcción que hoy sacude a Cali tras el sismo, con 48 edificaciones colapsadas, , mas de 100 con problemas estructurales y más de 900 con daños resulta imprescindible exaltar el tesón de una profesión que apenas roza los 80 años de trayectoria local. Fueron pioneros en las décadas de los 50 y 60 quienes abrieron brecha: los ingenieros Francisco Villaquirán, Gino Faccio, el español Enrique Sacasas, Roberto Ferro y Guillermo Falk. Posteriormente, en una era de despegue dinamizado por los Panamericanos de 1971, Roberto Caicedo y Diego Rengifo lideraron con destreza el diseño de puentes y edificios., ellos sirvieron de mentores para una generación de Gilberto Areiza, Juan Raúl Solarte, Erick Morales, Patricia Guerrero, Javier Martínez, etc. Su legado alzó concreto y acero, que infundió rigor analítico, resistió décadas de complejos retos sísmicos y transformaciones. Y sin problemas con temblores, ahora terremoto….

Los guardianes del suelo en la hora del examen

A esta gesta se suma la indispensable ciencia del subsuelo, liderada por referentes de la geotecnia como Manuel J. Lenis, Óscar Mejía, Alejandro Palacios primer PhD en suelos de la ciudad y Alfredo López, maestros de expertos como Germán Villafañe, Diego Duque y Carlos H. Parra. La historia suele ser amnésica: la narrativa popular atribuye las obras memorables únicamente al arquitecto, invisibilizando al estructuralista y al geotecnista que garantizaron su firmeza. Hoy, cuando la tragedia pasa factura y somete a examen la praxis constructiva, es imperativo hacer un reconocimiento público a estos ingenieros, incluidos aquellos que la memoria omite. Ellos no solo desafiaron la compleja geología del Valle, sino que entregaron su vida profesional para sostener con honor, ética y solvencia técnica el esqueleto de nuestra ciudad.

La impronta foránea a la cuna del cálculo propio.

La ingeniería civil ( De estructuras) ,  en la ciudad es joven; en sus primeras cuatro décadas, los hitos arquitectónicos fueron concebidos y erigidos por firmas extranjeras o bogotanas. Emblemáticas obras como el Teatro Municipal (1927), el Edificio Otero (1928), el Teatro Jorge Isaacs (1931), el Palacio Nacional (1932), Coltabaco (1933) o Lloreda (1936), junto a exponentes de la modernidad como los edificios Banco de Bogotá, Colseguros, Aristi (1955), Telecom, Carvajal (1970), el Palacio de San Francisco (1978) y el CAM (1979), dependieron del conocimiento externo antes de germinar una verdadera escuela de cálculo propia en la comarca.

Recordar que la ingeniería civil  en Univalle apenas nacía en 1967, gracias a A. Palacios y G Falk; formados en Unicauca, creada 9 mdecadas antes ( 1871)

Cali: unidad frente a la tragedia

 Una ciudad que se puso de pie. A las 7:34 de la mañana, la rutina de Cali cambió en segundos. El miedo recorrió edificios, barrios y hogares, pero también surgió una fuerza colectiva: la determinación de ayudar. Entre polvo, escombros e incertidumbre, ciudadanos, familias, trabajadores y equipos de rescate asumieron la emergencia como una responsabilidad común. Nadie quiso ser espectador. La prioridad fue encontrar desaparecidos, salvar vidas y acompañar a quienes enfrentaban la tragedia. Esa reacción mostró la verdadera dimensión de Cali: una ciudadanía capaz de organizarse, solidarizarse y actuar cuando más se necesita. La emergencia reveló una ciudad golpeada, pero también profundamente solidaria, comprometida y capaz de responder unida.

Todos somos Cali

Uno de los hechos más significativos fue la coordinación entre Nación, departamento y municipio. Frente a una tragedia, las fronteras políticas pierden sentido y la prioridad se concentra en proteger la vida, rescatar personas y atender a las familias. “Hoy no importan colores, no importa política, hoy no hay equipos: hoy todos somos Cali” resume ese sentimiento ciudadano. Debe reconocerse el trabajo de Abelardo de la Espriella, Dilian Francisca Toro y Alejandro Eder durante la emergencia. Sin embargo, el verdadero examen comienza ahora. La reconstrucción exigirá mantener esa unidad, fortalecer la coordinación institucional y convertir la solidaridad demostrada durante la tragedia en una política permanente para recuperar a Cali.

Reconstruir también significa corregir el rumbo

Reconstruir Cali será un desafío de varios años y no consistirá solamente en levantar edificios. Será necesario recuperar infraestructura, vivienda, escuelas, hospitales, espacio público y, sobre todo, confianza. La tarea demandará planeación, transparencia, recursos y coordinación. Nada podrá devolver las vidas perdidas ni borrar el dolor de las familias. Pero Cali deberá mirar hacia adelante sin olvidar lo ocurrido. La tragedia también obliga a corregir problemas estructurales heredados. El alcalde tendrá el apoyo del presidente de la republica , de la gobernadora del Valle y la oportunidad de recuperar la ciudad diciendo con precisión la verdad sobre los pasivos del MIO, las 21 Megaobras y la crisis fiscal. Reconstruir será, estructurar bien , no legar nuevamente esos problemas.

Tragedia humana y labores de rescate

El devastador terremoto que impactó a Cali ha dejado un saldo crítico que conmociona a la ciudad. Según el reporte oficial de la Alcaldía Distrital, se contabilizan 110 personas fallecidas, 1.410 lesionados y 88 rescatados con vida entre los escombros. Sin embargo, la emergencia sigue activa mientras los organismos de socorro concentran sus esfuerzos en localizar a las 115 personas que continúan desaparecidas o atrapadas. Las tareas de rescate y la remoción de escombros se ejecutan de forma minuciosa y controlada en las zonas con mayores niveles de afectación, donde aún se mantiene la esperanza de hallar sobrevivientes tras esta lamentable catástrofe que sacude a la capital vallecaucana.

Severo impacto y crisis en la infraestructura

La infraestructura caleña enfrenta un panorama desolador con más de 1.000 edificaciones afectadas, entre las que destacan 46 inmuebles con colapso total, 35 con colapso parcial y 932 con severos daños estructurales. Ante la constante amenaza de nuevos desprendimientos o fallas definitivas, las autoridades han dispuesto la evacuación preventiva de 18 edificios. Esta contingencia obliga a mantener equipos de ingeniería desplegados permanentemente para evaluar la seguridad de las estructuras en riesgo. Más allá de las inmediatas labores de rescate, la ciudad inicia una etapa crítica orientada a la protección de los ciudadanos, la inspección técnica de inmuebles y la paulatina reconstrucción de su entorno urbano.

Cali: solidaridad que se convirtió en fuerza

El terremoto cambió la rutina de Cali, pero no quebró su espíritu. Desde los primeros minutos, ciudadanos, voluntarios, vecinos, trabajadores, médicos y organismos de socorro se movilizaron para ayudar. Sin esperar uniformes ni instrucciones, muchos llegaron con herramientas, guantes o simplemente con sus manos, formando cadenas humanas frente a los escombros. La señal de silencio permitió concentrar los esfuerzos y escuchar cualquier posibilidad de vida entre las estructuras afectadas. Esa reacción espontánea demostró que la solidaridad caleña sigue siendo una de las mayores fortalezas de la ciudad. En medio del dolor, surgió una imagen esperanzadora: una comunidad capaz de dejar de lado diferencias y trabajar junta por sus semejantes.

Instituciones y ciudadanía: una sola fuerza

A esta extraordinaria respuesta ciudadana se sumó una acción institucional coordinada. El alcalde Alejandro Eder asumió el liderazgo del Puesto de Mando Unificado y articuló la presencia de Bomberos, Defensa Civil, Cruz Roja, Policía, Ejército y demás organismos. El acompañamiento del presidente Abelardo de la Espriella, la gobernadora Dilian Francisca Toro, ministros y autoridades nacionales reforzó la capacidad de respuesta y transmitió confianza en horas difíciles. La administración municipal sostuvo la operación logística y técnica mientras continuaban las labores de rescate, atención de heridos y evaluación de edificaciones. El esfuerzo físico y mental de servidores públicos, socorristas y voluntarios ha sido enorme. Cali demostró que, frente a la adversidad, puede actuar con orden, solidaridad, determinación y una profunda identidad colectiva: hoy todos somos Cali.

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Una tragedia que todavía no termina

Cali atraviesa días de dolor, incertidumbre y solidaridad después del terremoto de magnitud 7,4. La emergencia continúa con labores de búsqueda y rescate, recuperación de víctimas y evaluación de edificaciones afectadas. Con corte al 14 de agosto, 11:30 a. m., el balance registra 110 fallecidos, 1.410 heridos, 115 personas desaparecidas o atrapadas reportadas, 88 rescatadas y 46 edificaciones con colapso total. Detrás de cada cifra hay una familia y una historia. La prioridad sigue siendo encontrar a los desaparecidos, atender a los heridos y proteger a quienes podrían estar en edificaciones inseguras. Pero, superada la fase crítica, Cali tendrá que responder una pregunta fundamental: ¿estaba realmente preparada para enfrentar un terremoto de esta magnitud?

La vulnerabilidad estaba advertida

El terremoto no creó la vulnerabilidad de Cali: la puso al descubierto. Durante décadas, viviendas y edificaciones fueron ampliadas y modificadas, mientras los diferentes tipos de suelo hacen que un mismo sismo produzca efectos distintos según el sector. Caliescribe había advertido el 30 de junio sobre esta situación y reclamado inspecciones masivas de vulnerabilidad, control de construcciones ilegales, reforzamiento de edificaciones críticas y actualización de los planes de emergencia. La alerta también llegó desde el Concejo de Cali, el concejal Mauricio Zamora pidió preparar un plan para enfrentar un eventual terremoto, solicitud que quedó registrada en videos. La reconstrucción deberá establecer qué advertencias existieron, qué decisiones se tomaron y qué medidas fueron ejecutadas.

Reconstruir es también corregir

El desafío que comienza después del rescate será mucho mayor que retirar escombros y levantar edificaciones. Cali tendrá que reconstruir viviendas, colegios, hospitales, infraestructura y servicios, pero también su seguridad sísmica y su confianza institucional. Será indispensable realizar un inventario actualizado de edificaciones, inspecciones permanentes, reforzamientos estructurales, controles urbanísticos y una política de prevención con recursos definidos. La administración de Alejandro Eder deberá explicar, con información técnica y sin juicios anticipados, qué planes existían, qué se ejecutó y qué quedó pendiente. La tragedia no puede convertirse solamente en una discusión política: debe producir verdad, aprendizaje y decisiones. Cali no puede regresar a la normalidad anterior al terremoto. Debe construir una nueva normalidad, más segura, preparada y resiliente, para que una advertencia futura no encuentre nuevamente a la ciudad sin respuestas.

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