Ensayo literario socrático de biografía laboral, mediante pregunta y respuesta
HOY, EXACTAMENTE HACE 30 AÑOS, USTED INGRESÓ A LA INDUSTRIA DE LICORES DEL VALLE. ¿QUÉ RECUERDA?
Sabía que estaba ingresando a una gran empresa y tuve desde el primer momento la convicción de que quería construir allí una historia de largo plazo.
Era una oportunidad extraordinaria y estaba dispuesto a trabajar sin escatimar esfuerzos. Representaba la posibilidad de transformar una realidad económica difícil en mejores oportunidades y en un proyecto de vida integral.
Demostrar que, con preparación, trabajo y determinación, una oportunidad puede convertirse en un proyecto de vida.
¿CÓMO FUE ESE PRIMER DÍA DE TRABAJO?
Pasé casi 72 horas con muy poco sueño entre la confirmación y mi ingreso formal. Fueron noches de enorme expectativa. Imaginaba cómo iba a desempeñarme, qué podía aportar y cómo aplicar los conocimientos adquiridos en la universidad, combinándolos con algo fundamental: el sentido común.
Cuando llegué encontré un ambiente excepcional y, sobre todo, seres humanos extraordinarios en Recursos Humanos y el área Administrativa.
Guardo especial gratitud por Ana Lucía, jefe de Personal; Adriana, directora Administrativa; y Amparo, secretaria de Gerencia. Su generosidad hizo inolvidable aquel primer día.
¿FUE DIFÍCIL INGRESAR A LA EMPRESA?
Tuve la fortuna de encontrar personas que creyeron en mí. Días antes había pasado frente a las instalaciones de la Licorera y pensé: “¿Será posible algún día estar allí?”.
En ese momento recibí el respaldo de un dirigente que representaba, para mí, una forma diferente de hacer política y con las mismas convicciones filosóficas.
Llegué a su oficina en Cali. Me escuchó, entendió mis aspiraciones y vio en mí voluntad de trabajar y capacidad de aprendizaje. Me dijo: “Te voy a ayudar. Te voy a enviar a una empresa muy buena”.
Cuando mencionó la Industria de Licores del Valle tuve dudas. Sabía que había muchas personas con trayectoria, experiencia y vínculos políticos que también aspiraban a oportunidades.
Fui seleccionado y recibí 2 recomendaciones que han acompañado toda mi vida profesional: trabajo y honestidad. He procurado ser consecuente con ese mensaje y mantener una relación de lealtad y gratitud hacia quien creyó en mí.
LOS CARGOS DE LIBRE NOMBRAMIENTO Y REMOCIÓN SON INESTABLES. ¿CÓMO LOGRÓ PERMANECER TANTO TIEMPO?
Los primeros años fueron difíciles, pero siempre tuve confianza en el trabajo y en mis capacidades. Incluso siendo funcionario de libre nombramiento y remoción, tomé decisiones de largo plazo, como adquirir un crédito hipotecario para mi primera vivienda.
Mi filosofía siempre fue hacer las cosas con lógica, estética y ética: trabajar con sentido común, actuar con honradez profesional y procurar que cada tarea estuviera bien hecha.
Esa manera de trabajar fue reconocida por distintos directivos. Mi permanencia no obedeció a una condición política. De hecho, muchas veces mis posiciones electorales no coincidieron con quienes posteriormente gobernaron el departamento.
En 2003, como resultado de decisiones adoptadas por el sindicato y la administración de entonces, mi cargo fue clasificado como trabajador oficial, lo que me otorgó estabilidad laboral reforzada.
No solamente permanecí: tuve la posibilidad de ascender hasta el nivel más alto dentro de la estructura de trabajadores y desempeñar responsabilidades directivas.
Mi aspiración siempre fue llegar a la gerencia para devolverle a la empresa, con trabajo y resultados, parte de todo lo que significó para mi crecimiento personal y profesional.
Mi preocupación actual es que el componente técnico ha perdido espacio frente a dinámicas políticas y clientelistas.
¿SI HUBIERA SEGUIDO COMO FUNCIONARIO DE LIBRE NOMBRAMIENTO Y REMOCIÓN, HABRÍA LLEGADO HASTA HOY?
No. Estoy convencido de que no.
Probablemente habría permanecido hasta 2016 o, en el mejor escenario, hasta 2018. Considero que la administración actual, una vez hubiera obtenido de mí la información y el conocimiento acumulados durante tantos años, probablemente habría prescindido de mis servicios.
CUANDO UNO OBSERVA SU PERFIL, ¿PUDO HABER DESARROLLADO SU CARRERA EN OTROS ESPACIOS?
Siendo autocrítico, debo reconocer que probablemente sí. Tal vez me faltó asumir mayores riesgos. La estabilidad económica terminó pesando más que la posibilidad de explorar otros escenarios. Por mi formación, experiencia y conocimiento de lo público, creo que habría podido asumir responsabilidades importantes en un ministerio, una gobernación o en la alta dirección empresarial.
Nunca es tarde. Pero hoy mis prioridades son diferentes. Pienso más en Samuel y en mi familia que en mí mismo.
Lo vivido durante tres décadas en la ILV me enseñó que introducir modelos modernos, transparentes y técnicamente sólidos de gobierno puede generar grandes resistencias.
¿CUÁLES HAN SIDO LOS MEJORES MOMENTOS EN LA ILV?
Sin duda, uno de los más importantes fue haber contribuido a salvar la empresa de una eventual liquidación forzosa. Otro fue lograr que en la Asamblea se desmontaran unas estampillas que considerábamos ilegales y que afectaban los costos de producción y comercialización.
Y existe otro logro, la producción de un aguardiente de 24 grados, iniciativa que lideré con el acompañamiento de Ximena, desde Mercadeo, y del área de preparación.
Siempre consideré que podía convertirse en un éxito. Lamento que posteriormente mi participación haya sido desconocida. Pero me queda la satisfacción de haber contribuido a una iniciativa que consideraba estratégica.
¿Y LOS MOMENTOS MÁS DIFÍCILES?
(Pausa. Respira.)
Hay experiencias que nunca había contado públicamente. En lo profesional he enfrentado momentos muy difíciles, pero ninguna responsabilidad me ha quedado grande. He procurado responder siempre con trabajo, conocimiento y resultados.
Lo más doloroso es observar problemas que podrían resolverse y comprobar que, pese a existir alternativas, las decisiones no conducen a soluciones.
Y duele más cuando se trata de una empresa que uno quiere profundamente.
Llegó un momento en que perdí la capacidad de encontrarle lógica a algunas decisiones. Pensé en reducir la intensidad de mis posiciones, pero eso habría significado renunciar a mis convicciones.
Las alternativas eran difíciles: adaptarme, resistir, renunciar o tomar caminos que prefiero no mencionar.
En medio de esa etapa, la vida me enfrentó a una pérdida personal irreparable: falleció mi hija. Entonces solo quedó una prioridad: resistir y permanecer de pie por las personas que amo.
Mis triunfos, afortunadamente, han sido más numerosos que mis momentos difíciles.
Una persona con convicciones y vocación transformadora inevitablemente encontrará instituciones deben estar por encima de las personas y de los intereses particulares.
¿CUÁLES HAN SIDO LOS MEJORES AÑOS DE LA EMPRESA?
En mi opinión: 2003, 2010, 2011 y 2024. Sé que puede generar controversia. Pero una comparación seria exige considerar inflación, poder adquisitivo y las condiciones particulares de cada período.
Si simplemente se observan las cifras nominales, podría concluirse que 2024 fue el mejor año. Pero deben analizarse en términos reales: .
En 2024 existió, además, un efecto favorable sobre los costos, con una disminución promedio cercana al 25 % asociada al IVA y una reducción aproximada del 8 % en la concesión de la planta de alcohol frente a otros períodos.
Las cifras deben analizarse con contexto y no solamente en términos nominales.
¿CUÁLES FUERON LOS PEORES AÑOS?
En mi análisis: 2015, 2020 y 2017.
¿QUÉ DECISIONES REVERSARÍA?
- La compra y puesta en funcionamiento de la planta de alcohol de la Destilería San Martín.
- El modelo adoptado frente al sistema pensional y la decisión de pensionar bajo la Ley 33 de 1985 sin considerar adecuadamente el impacto actuarial.
- La adquisición de maquinaria para potenciar la planta de envasado y la construcción de las edificaciones de San Martín, utilizando recursos de capital de trabajo y activos corrientes que, en mi opinión, debieron administrarse con mayor prudencia.
¿QUÉ DECISIONES NO SE TOMARON Y DEBIERON TOMARSE?
- Desarrollar el negocio del añejamiento de alcohol, como materia prima para producir rones, mediante alianza estratégica, para el mercado local y centroamericano. Considero que el ron puede recuperar su participación histórica.
- Constituir oportunamente una reserva o buscar mecanismos que permitieran conmutar el pasivo pensional.
- Realizar una reingeniería integral de las estrategias de mercadeo, comercialización y ventas, comenzando por la marca, el producto y los mercados.
La empresa necesita volver a lo técnico: menos política, menos empirismo y mayor disciplina empresarial.
El enfoque debe recuperar los fundamentos del mercadeo: producto, precio, plaza, promoción y publicidad, con información de mercado, innovación y resultados medibles.
DESPUÉS DE TANTAS ETAPAS, ¿CÓMO VE EL FUTURO DE LA EMPRESA?
La empresa ha superado crisis importantes, como las de 2000 y 2007. Pero considero que la situación actual es diferente. Antes el mercado local estaba allí; hoy una parte importante se ha perdido y continúa desplazándose hacia la competencia.
Antes existían grandes estructuras de costos fijos que podían reducirse. Hoy el margen de maniobra es menor y una masa crítica de conocimiento y liderazgo capaz de impulsar transformaciones. Hoy considero que esa capacidad está más fragmentada.
El futuro exige nuevas estrategias, rigor técnico y decisiones de mayor alcance. Ojalá la empresa encuentre los caminos necesarios. Pero considero que el terreno está considerablemente erosionado y que, si no se actúa oportunamente, el ajuste puede ser muy fuerte.
¿POR QUÉ ES TAN PESIMISTA?
Lo considero una advertencia desde la experiencia. Veo trabajadores que han perdido parte de su capacidad de iniciativa y de su ambición profesional. Algunos han terminado acomodándose a la estabilidad y a beneficios que, aunque legítimos, no deberían convertirse en el centro de la vida laboral.
También observo personas que esperan oportunidades derivadas de los cambios administrativos, en lugar de construirlas mediante mérito, preparación y resultados.
Los sindicatos tienen una responsabilidad histórica: representar legítimamente a los trabajadores, pero también contribuir a la sostenibilidad de la empresa.
Y percibo una administración que, en mi opinión, ha perdido capacidad de innovación, credibilidad y margen de maniobra; demasiado concentrada en resolver el presente y con dificultades para construir una visión estratégica.
Mi preocupación no está dirigida contra las personas, es contra una cultura organizacional termina debilitando una institución que pertenece a todos los vallecaucanos.
¿SE VA A IR DE LA EMPRESA SIN HABER SIDO GERENTE?
Por ahora no existen las condiciones para dirigir una empresa como la ILV con la libertad necesaria para adoptar las decisiones estratégicas que requiere.
Yo habría querido participar en la construcción de una empresa con verdadero gobierno corporativo, buenas prácticas gerenciales y decisiones orientadas al interés general.
Una empresa capaz de competir, innovar y anticiparse a sus competidores; alejada del clientelismo y de cualquier práctica que desplace el mérito, la técnica y la institucionalidad.
Una empresa gobernada desde la lógica, la estética y la ética. Ese escenario, hoy, no parece posible en el futuro inmediato.
¿QUÉ CONSEJO LES DARÍA A SUS COMPAÑEROS?
La empresa necesita trabajadores comprometidos, preparados, críticos y capaces de pensar más allá de sus intereses individuales.
¿CUÁLES SON SUS PRINCIPALES LOGROS PERSONALES?
Creo que uno de los mayores logros ha sido alcanzar una etapa de madurez en la que soy más solidario, más cercano a mi familia, más amigo y más consciente de mis responsabilidades con la sociedad y con mi país.
También considero importantes mis logros académicos: una segunda carrera, una especialización y una maestría. Y valoro especialmente haber cumplido los requisitos para acceder a una pensión después de tres décadas de trabajo.
En lo material procuro mantener una mirada prudente. Lo material puede estar hoy y desaparecer mañana. Pero puedo decir, con humildad, que hoy tengo una vida mejor que la que tuve durante mi infancia.
Y hay una convicción que me ha acompañado siempre: el futuro está influido por la resiliencia, el sacrificio, la visión, la disciplina y la capacidad de aprovechar las oportunidades.
¿SIENTE NOSTALGIA?
Sí.
Pero, sobre todo, siento nostalgia y preocupación por la situación actual de la empresa.
Jamás imaginé ver una Industria de Licores del Valle en la que algunos trabajadores parecieran haber perdido el brillo en los ojos, sus edificios transmitieran desgaste y su entorno institucional reflejara menos vitalidad.
La nostalgia no es solamente por el pasado. Es también por el potencial que todavía tiene la empresa y por todo lo que podría volver a ser.
Después de 30 años, mi mayor deseo es que la ILV vuelva a tener la fuerza, la capacidad técnica, la visión empresarial y el orgullo institucional que merece una empresa que pertenece a todos los vallecaucanos.
EPÍLOGO
Moisés, esta historia es después de haber recorrido ese camino de 30 años en ILV. Te veo con experiencia, conocimiento, carácter y convicciones, más una mirada humana sobre la vida, la familia, la amistad y el futuro. No te has conformado con el statu quo, pensar tiene costos y dignidad. Hoy tienes algo que nadie puede quitarte: la autoridad conceptual que nace de haber vivido, trabajado y defendido durante 3 décadas aquello en lo que crees.
Como amigo, te admiro, reconozco y felicito por haberlos vivido con esfuerzo, dignidad y perseverancia, y por llegar al presente con la satisfacción de saber que tu historia ha dejado huella, y no le temas a otros 30 años, con innovación y nuevo legado. Ramiro Varela M