La reunión entre el presidente Abelardo de la Espriella y el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, constituye un fortalecimiento de las relaciones entre ambos países. Se abre así una nueva etapa de acercamiento y de estrechamiento de la amistad histórica que, durante más de doscientos años, han mantenido ambas naciones, aunque esta relación se haya visto superficialmente fracturada por los desmanes del irresponsable desgobierno de Petro.
La relación entre Colombia y Estados Unidos se ha forjado a partir de diversos momentos de cooperación. En el siglo pasado, la compensación recibida por la cesión de Panamá fue fundamental para las inversiones en infraestructura. Además, Colombia fue aliada de Estados Unidos en las dos guerras mundiales y en la guerra de Corea. La cooperación también se manifestó mediante la colaboración directa del programa de la Alianza para el Progreso del presidente Kennedy, iniciado en 1961. Más recientemente, Andrés Pastrana y Bill Clinton acordaron una cooperación estratégica y militar bilateral. En el ámbito económico, Estados Unidos ha sido tradicionalmente el principal socio comercial de Colombia.
El presidente Trump ha declarado una guerra frontal contra el narcotráfico y, en consecuencia, contra todos los cárteles vinculados a esta actividad. En algún momento, con su acostumbrada desfachatez lingüística, calificó a Petro de «un hombre malo», «un matón» y «un líder del narcotráfico». La iniciativa de acuerdos de paz total del anterior desgobierno fortaleció las estructuras delincuenciales vinculadas al narcoterrorismo. Como consecuencia, el país se convirtió en el mayor productor de hoja de coca del mundo y, por ende, en el mayor fabricante de clorhidrato de cocaína.
El presidente ADLE ha mostrado entereza durante su primer mes de gobierno al combatir el narcoterrorismo. Así lo ha demostrado mediante el desmantelamiento de laboratorios de procesamiento, los bombardeos a campamentos narcoterroristas, la extradición de quienes se han sometido a la justicia y la baja de sus estructuras delincuenciales. En esta ofensiva se ha puesto especial énfasis en la estructura multinacional del Clan del Golfo y en la venezolana Tren de Aragua, amparados por la iniciativa Escudo de las Américas.
La cooperación bilateral no se limitará al ámbito militar. El Gobierno de Estados Unidos reflexionará sobre la posibilidad de mejorar los aranceles, aportar recursos para la reconstrucción tras el terremoto y avanzar en los acuerdos de promoción comercial. También se contemplan la cooperación fiscal y los entendimientos migratorios.
En materia energética, se intensificarán la exploración y la explotación de la minería extractiva y de los hidrocarburos, siempre bajo marcos regulatorios que ofrezcan seguridad jurídica y física. Asimismo, se estimularán acuerdos sobre minerales raros, críticos y estratégicos, con trazabilidad ambiental.
Una de las iniciativas más importantes, aunque menos mencionadas, es la cooperación exploratoria en energía nuclear. Esta fuente ha sido estigmatizada por los desastres de Three Mile Island, en Estados Unidos, en 1979; Chernóbil, en Ucrania, en 1986, y Fukushima, en Japón, en 2011. Sin embargo, Francia ha demostrado con éxito la capacidad de la generación nuclear. Sus 57 reactores cubren el 70 % de sus necesidades de electricidad, a precios de baja volatilidad y con una huella de carbono reducida.
La energía nuclear podría sustituir la frágil dependencia de la interconexión energética con la costa caribeña, que lamentablemente sufre inestabilidad en la generación. Del mismo modo, las inversiones globales destinadas a los megacentros de datos generados por la inteligencia artificial, y que requieren enormes suministros energéticos, podrían encontrar en Colombia, en su región andina y en su zona costera, una ubicación privilegiada, siempre que la fuente energética sea confiable y competitiva, como lo ha demostrado la energía nuclear.
Fue de excelente recibimiento reencontrarnos, orgullosamente como colombianos, con las caras amables de los anfitriones, luciendo impecables, sobrios y elegantes ante la visita de quien podría ser próximamente presidente de Estados Unidos y de su esposa, quien tiene raíces colombianas y, por su linaje materno, es parte de la familia caleña.
Guillermo E. Ulloa Tenorio

Economista de la Universidad Jesuita College of the Holy Cross en Estados Unidos, diplomado en alta dirección empresarial INALDE y Universidad de la Sabana. Gerente General INVICALI, INDUSTRIA DE LICORES DEL VALLE, Secretario General de la Alcaldía. Ha ocupado posiciones de alta gerencia en el sector privado financiero y comercial.