Agotada la primera etapa de la campaña electoral para elegir a los miembros del nuevo Congreso de la Nación y definir con base en las consultas quienes de los candidatos participarán de la primera vuelta presidencial, el panorama político electoral que presenta el país es cada vez mas tenso y caldeado, particularmente respecto de las fuerzas políticas que se enfrentan en el debata electoral, en tanto que en el seno de la comunidad reina un ambiente de incertidumbre y a la vez de expectativa y en varias regiones del país se vive una situación de violencia protagonizada por diversos grupos ilegales y de narcotraficantes, que sin duda presionarán a los potenciales electores para votar por determinados candidatos o abstenerse de hacerlo, acorde con sus propósitos electorales, en lo que puede calificarse como una violación de la libertad y del derecho de los ciudadanos a elegir los candidatos de su preferencia de acuerdo con lo establecido en la Constitución política y leyes de la república de Colombia.
Por otra parte, se advierte la existencia de dos tendencias representadas por los dirigentes de los partidos y movimientos políticos, en tanto unos se declaran en oposición al gobierno del presidente Petro y otros lo apoyan irrestrictamente.
Quienes se oponen a las políticas del gobernante de turno, lo hacen responsable por ejemplo de la crisis de la salud, la inseguridad que vive el país, el abultado déficit fiscal, de la deuda pública y del desbordamiento del gasto público como consecuencia del crecimiento inusitado de la burocracia, la contratación oficial y del despilfarro de los recursos públicos.
Por otra parte, los candidatos de la tendencia Petrista anuncian que presentarán al congreso varios proyectos de ley y de actos legislativos para profundizar las reformas sociales del gobierno en materia de salud, pensiones, vivienda, reforma agraria, justicia, etc., a fin de garantizar la paz y la convivencia social entre los colombianos.
Las elecciones que se realizarán en el país no liberarán al pueblo de la crisis del régimen económico, político y social, que se encuentra ligado a la crisis general que soporta el mundo capitalista globalizado, la cual se refleja en la manera de dirigir la sociedad a partir de la utilización de formas y procedimientos de carácter autoritario que lindan con la ilegalidad y con políticos que si bien es cierto son elegidos por el pueblo, no representan ni defienden mas que sus intereses personales, de partido o de clase social, a la vez que aprueban leyes y actos legislativos impuestos en términos generales por los gremios y los grandes monopolios, lo que hace que dichas leyes y demás normas jurídicas pierdan su carácter democrático y representativo.
De obtener la mayoría en el Congreso los partidos anti petristas, se podría presentar el fenómeno que en la teoría política se conoce como “la partidemocracia”, con lo cual se sustituye el principio del “pluralismo por el de “monopartidismo”, mediante el cual se logra concentrar el poder de decisión en cabeza de un partido que domina a los demás.
No sobra agrega que el Congreso en nuestro país ha perdido peso político en la medida en que se refuerzan los poderes en cabeza del ejecutivo, convirtiéndose en un apéndice del gobierno central.
Uno de los aspectos más característicos de la “democracia liberal” es lo relacionado con el régimen electoral mediante el cual se le ofrece al ciudadano aparentemente en igualdad de condiciones, elegir a sus representantes y gobernantes, lo cual ocurre en medio del soborno, la violencia y la infracción de las leyes electorales, en tanto los potenciales electores son tratados como masa electoral disponible por los caciques de turno. Circunstancia esta que ha venido presentándose y que en la actualidad juega un papel relevante en los resultados electorales que se produzcan en las elecciones del 8 de marzo.
En esta oportunidad la participación de los ciudadanos en los comicios electorales, debe estar precedida del análisis consciente y reflexivo sobre la realidad política del país, como condición previa para escoger las opciones que presentan los tarjetones, ajena a los vicios tradicionales de la politiquería, el clientelismo, la corrupción y los intereses que representan y defienden los candidatos más allá de actuar con base en posiciones voluntaristas o fatalistas que se reflejan en la abstención o en la anulación del voto.