Rescatistas trabajan contra el tiempo, mientras la ciudad habilita albergues y refuerza la seguridad.
Cali ya no está solamente contando los daños del terremoto. Ahora busca vida entre los escombros. La prioridad pasó de evaluar la magnitud de la tragedia a localizar y rescatar a quienes todavía puedan permanecer atrapados.
El terremoto de magnitud 7,4, registrado el lunes 10 de agosto, dejó múltiples sectores afectados y convirtió varios puntos de la ciudad en escenarios permanentes de búsqueda. El sur y suroccidente concentran buena parte de las operaciones.
Alameda: el silencio entre los escombros
En Alameda, cerca de la tradicional galería, una edificación colapsada obligó a desplegar equipos especializados. Bomberos y organismos de socorro trabajan cuidadosamente entre estructuras inestables, mientras se busca cualquier señal de posibles sobrevivientes.
En las primeras horas, ciudadanos y rescatistas participaron en la extracción de personas atrapadas.
El Limonar y el sur, en alerta
El Limonar es otro de los puntos críticos. El colapso de estructuras en el sector de Torres de Limonar concentró equipos de búsqueda, ambulancias y personal especializado.
El mapa de la emergencia también incluye sectores como El Refugio, El Tequendama y Pampalinda, donde se reportaron daños graves y viviendas que quedaron inhabitables.
Cada zona exige una operación diferente: acordonar, evacuar, revisar estructuras, retirar escombros y determinar cuáles edificaciones representan peligro.
Una ciudad que se organiza
La emergencia también obligó a Cali a crear una red temporal de atención. La Alcaldía habilitó espacios para recibir a las familias que no pueden regresar a sus hogares, mientras continúan las labores de rescate y atención de heridos.
La Fuerza Pública fue desplegada en los puntos críticos para proteger las operaciones y mantener despejadas las zonas donde trabajan los organismos de socorro.
Cali enfrenta así varias urgencias simultáneas: rescatar, atender, proteger y evitar nuevos riesgos.
Primero la vida
Después vendrá el debate sobre las construcciones, la prevención, los protocolos de emergencia y la capacidad de Cali para enfrentar un terremoto de esta magnitud.
Pero hoy la prioridad está debajo de los escombros.
La tierra dejó de moverse. La ciudad, en cambio, no puede detenerse.
Mientras exista una posibilidad de encontrar a alguien con vida, Cali seguirá buscando.