El fuerte impacto del cambio climático en el país y específicamente en Cali con el fenómeno natural del Niño fue anunciado aproximadamente dos años o tres años atrás, sin que el gobierno nacional de la época ni los gobiernos locales hubiesen diseñado estrategias para enfrentar dicha realidad, evitándoles a los habitantes en el país y en la ciudad los problemas derivados de racionamientos del agua y de la energía que no contribuyen a la solución de estos problemas, en tanto se agrava el problema hídrico y energético que se espera se agudice con el cambio climático.

En el ámbito local, hechos como el terremoto y el desabastecimiento de agua sobrepasaron la capacidad de respuesta del alcalde Eder, dedicado como sus antecesores a gestionar políticas públicas y acciones en busca del crecimiento urbanístico del territorio con el aumento de la población llegada de municipios y departamentos vecinos atraídos por el boom de la construcción.

Ante el bajo caudal de los ríos, desde la gerencia de EMCALI se anuncian los primeros racionamientos de agua en dos comunas del sur en sectores de ladera que se surten de aguas de los ríos Cali y el Meléndez, éste último se encuentra prácticamente seco, en tanto que en entrevista a un medio de comunicación nacional el gerente dio a conocer la realización de lo que denominó “obras en la red de acueducto para trasladar parte del suministro desde la red baja hacia sectores que habitualmente reciben agua de fuentes ubicadas en la zona alta”. “Estamos en un fenómeno de El Niño declarado por las autoridades ambientales internacionales. Es un fenómeno que ya está golpeando el país, que afecta la producción de agua potable y la generación de energía eléctrica, pero que también tiene efectos sobre la agricultura y otras actividades de la economía nacional”.

Sin embargo, esas maniobras mediante conexiones de canales no serán suficientes para enfrentar la crisis por desabastecimiento, siendo los habitantes de la ciudad las victimas de una mala gestión tanto de sus gobernantes como de sus representantes en el concejo distrital desatentos al acontecer diario y al verdadero control político, ciudadanos caleños que hoy se ven revictimizados con el racionamiento de agua y posteriormente también energético, sin que la ciudad logre salir de los problemas que la agobian.

No son únicamente la agricultura y otras actividades de la economía nacional las que están en riesgo con el desabastecimiento de agua. La ciudad difícilmente podrá afrontar con relativo éxito los incendios forestales en los cerros tutelares que asolan por esta época, pues además de carecer de vías adecuadas para llegar al sitio, no hay reservorios de agua y los nacimientos o quebradas que existían desaparecieron ante el implacable cemento llamado “progreso”.

El alcalde actual como los que lo antecedieron, no implementaron políticas públicas tendientes a mitigar los efectos de la sequía por el Niño tanto para acueducto como para energía.

En semejante crisis actual en Cali, el alcalde no tiene un plan de choque integral que permita enfrentar exitosamente la sequía que se inició y que traerá graves afectaciones a la canasta familiar, la seguridad alimentaria, el incremento de tarifas a los usuarios residenciales y comerciales que consuman más agua y energía lo cual resulta paradójico en la ciudad de los siete ríos, con nacimientos de agua, humedales, quebradas, parque Nacional Los Farallones y pomposa sede de la COP 16

 El Cambio climático no es un simple asunto de aumento de la sensación térmica. Está relacionado con las modificaciones permanentes en la naturaleza, el agua, las montañas, el aire, la vegetación, afectando a los seres humanos y de ahí, la razón para que, en el Plan de Ordenamiento Territorial para Cali, el uso del suelo tenga que estar determinado por las condiciones reales del territorio biodiverso respetando el paisaje que constituye un derecho colectivo, constitucional de los habitantes de Cali. Todo lo cual incide en los microclimas de la ciudad.

Si de algo sirvió el fenómeno natural del fuerte sismo del 10 de agosto es para despertar a los habitantes del marasmo en el que estuvieron durante décadas, acostumbrados al mesianismo y al asistencialismo de sus gobernantes como método fácil y seguro de garantizar la clientela electoral.

El gerente de EMCALI y el alcalde deben responder rápidamente a la ciudad con acciones efectivas para enfrentar el desabastecimiento de agua, algunas de mediano plazo y en todo caso, la respuesta debe integral involucrando a varias dependencias de la administración, a la CVC, a la unidad de gestión del riesgo y al sistema ambiental nacional.

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.

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