La idea de construir una bulevar en la avenida sexta , fue recibido por algunos comerciantes del sector como una forma de recuperar la zona, en tanto que para otros, esta propuesta de la actual administración tan solo contribuye a desmejorarlo aún más, con el surgimiento de negocios y ventas que terminaron desnaturalizando el carácter residencial e histórico del lugar y que de ejecutarse la iniciativa se causaría un mayor deterioro con lo que se estaría reproduciendo la situación del bulevar del río, convertido en un espacio cada vez menos parecido a lo que debe ser un bulevar desde el punto de vista urbanístico, ambiental, paisajístico, etc., lo cual tiene que ver muy poco con este tipo de desarrollos en otras ciudades del planeta.
Dicha iniciativa será incluida en el nuevo plan de ordenamiento territorial que el alcalde Eder presentará al Concejo Distrital en las primeras semanas de octubre, conjuntamente con otras iniciativas acordadas en las alturas del poder y que en ningún caso fueron consultadas con los ciudadanos “de a pie” que sufren las consecuencias de proyectos como la proliferación de bulevares que en su gran mayoría han resultado un fracaso económico, financiero, operativo, movilidad, servicios, tal como ha sucedido con el transporte masivo MIO. Entretanto comienzan a presentarse problemas con el abastecimiento del agua en varios sectores residenciales de Pance. En tanto, la ciudad en general continúa a oscuras y sus calles en los sectores barriales con los huecos habituales: mientras que lo prioritario para las autoridades del distrito es la realización de obras como la construcción del citado bulevar, que se convirtió para el alcalde Eder en una exigencia para impulsar el turismo, mientras se desatiende lo que es necesario y urgente para Cali.
Una vez más, invitamos a los caleños a ejercer sus derechos ciudadanos y a exigir de las autoridades distritales su obligación constitucional y legal de garantizar su participación en la discusión de las iniciativas gubernamentales con ocasión de la discusión y aprobación del nuevo POT para el distrito de Cali, que contrariamente a o que pensaba el poeta Carranza, Cali dejó de ser un sueño atravesado por un río para convertirse en una ciudad desordenada y anárquica, además de insegura, peligrosa e informal.
El deterioro físico de la ciudad requiere de políticas públicas integrales que permitan su recuperación urbanística, socio económica, ambiental, cultural, restablecer la seguridad perdida en medio de la proliferación de más de 100 grupos de bandas además, de estructuras criminales con un gran poder económico y control del territorio.
Las autoridades y la dirigencia local parecen más interesados en la estética y en la mercantilización del suelo distrital, como se observa en el borrador del nuevo POT.
Los bulevares constituyen una de las novísimas formas de intervenir áreas específicas en cada uno de los puntos cardinales de la ciudad, para dar la apariencia de transformación integral con mejoras del entorno a fin de imprimirle una nueva dinámica a la economía.
Los bulevares sobre la avenida Roosevelt y en la avenida sexta están lejos de convertirse en vías que permitan el tránsito vehicular con zonas amplias y cómodas para caminar, con árboles de la región que refresquen el lugar mitigando el calor. En este sentido, se repetirá la historia del bulevar del Rio convertido en una extensión de actividades gastronómicas y de bares del sector y en un lugar de concentración para espectáculos musicales, baile o proselitismo político, sin prever las consecuencias de una emergencia por eventos inesperados en esos momentos que pudiera convertirse en una tragedia para la ciudad al destinar el lugar para actos incompatibles con su diseño y característica.