Aunque en términos generales el relevo presidencial trae consigo ciertas expectativas en el seno de la comunidad, tratándose de nuestro país, las propuestas anunciadas por el presidente electo Abelardo De La Espriella no parecen llenar las aspiraciones de los diversos sectores del pueblo colombiano, en medio de la problemática actual y que se dice, se agravaría con el nuevo gobierno. En tanto, se prevé el incremento de la polarización y la confrontación política entre las diferentes clases, partidos y movimientos políticos del país.

Entretanto, la posibilidad de afianzar la paz no deja de tener más que un carácter formal, al tiempo que la denominada política de paz total del presidente Petro, fracasó en su integridad incrementándose la violencia en todas sus formas y modalidades, ya que el gobierno saliente no pudo erradicar sus causas ni remover los obstáculos que han mantenido durante décadas la violencia, impidiendo el progreso y la convivencia social entre los colombianos. Circunstancia que posiblemente tampoco podrá resolver el presidente electo Abelardo De La Espriella que con la política de mano dura generará más resistencia y confrontación durante el período de su mandato.

A lo anterior, se suma la confrontación personal entre ambos dirigentes desatada a raíz de que el presidente electo Abelardo De La Espriella ha expresado de manera pública, que su posesión presidencial la hará en un cantón militar, al tiempo que el presidente Gustavo Petro se opone a que se cumpla con dicha manifestación en razón de ser el presidente y jefe supremo de las fuerzas armadas de Colombia hasta el 6 de agosto, y a quien se le debe obediencia de acuerdo con la Constitución y la ley y no al presidente electo que hasta el momento no encarna dicha jerarquía.

Conviene resaltar el hecho político por lo demás muy preocupante en torno a la existencia de toda una tendencia de los gobernantes de turno de alejarse cada vez más de las formas y procedimientos democráticos que de acuerdo con la Constitución de 1991, establece que en Colombia existe la división de poderes con sus pesos y contrapesos, con los cuales se garantiza la independencia y autonomía de las ramas del poder público, que según la Corte Constitucional, constituye el pilar de la democracia liberal, el cual se ha venido deteriorando ante el imperio de las medidas arbitrarias por parte de los gobiernos autoritarios y populistas, frente a los cuales, los ciudadanos demócratas y progresistas deben rechazarlas, particularmente en esta etapa de nuestra historia, en que se impone la necesidad de reflexionar sobre el presente y futuro de nuestra patria, apelando para ello al examen crítico y auto crítico de la realidad nacional, sumergida en la violencia, el autoritarismo y los populismos que han impedido superar las dificultades para lograr la ampliación de la democracia, la consecución de la paz estable y duradera y el mejoramiento de las condiciones económicas y sociales del pueblo trabajador, forjador de su propio destino histórico como actor y autor de la creación de un nuevo país.

La sociedad en general, el pueblo sin discriminación, deben asumir el rol como ciudadanos que este momento de la historia demanda de ellos a través del control social sobre la gestión pública como condición indispensable para la democracia y la convivencia social.

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.

Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social