Groenlandia es la isla más grande del Planeta con 2.166.086 km2, es decir, casi el doble de la superficie de Colombia y el 81% de ese territorio está cubierto de hielo y es rica en minerales, entre ellos las llamadas tierras raras, ese grupo de 17 elementos químicos esenciales para fabricar teléfonos móviles, turbinas eólicas, coches eléctricos, misiles guiados y sistemas de radar. Esta habitada por unas 57.000 personas y forma parte del reino de Dinamarca, pero goza de independencia administrativa.
Las investigaciones revelan que ha sido habitada, de forma intermitente desde el tercer milenio antes de Cristo, por pueblos amerindios que hace unos 4.000 años llegaron desde Norteamérica en grupos de cazadores recolectores, los cuales sobrevivieron a base de pesca y caza de focas en las costas heladas.
Pero con el deshielo ocasionado por el calentamiento global, el aumento del tráfico marítimo y las nuevas rutas comerciales, creció su importancia para las grandes potencias y por ello el interés del presidente Trump, de Rusia y de China en tener el control de la Isla.
Este continente frio y rico en minerales estratégicos tiene una gran relevancia en la geopolítica mundial, que en el fondo es una lucha por los mercados y los elementos químicos indispensables para el desarrollo de los artefactos basados en el desarrollo de las nuevas tecnologías informáticas y la conexión instantánea con todos los lugares del planeta Tierra.
Los colombianos, que no jugamos en esa guerra, debemos cuidar nuestra patria en las próximas elecciones, ya que cuatro años más del actual desgobierno arruinarían a Colombia y pronto estaríamos peor que Venezuela o Cuba.
Cumplamos con el deber de votar, pero hacerlo pensando en el futuro de nuestro amado país y no creyendo que repartiendo pequeñas dadivas desaparece la pobreza y se logra el desarrollo. El crecimiento económico solo se logra con estudio y trabajo creativo y no repartiendo unos cuantos pesos, que son pan de un día y hambre para mañana y no el medio para lograr el desarrollo. Es el trabajo productivo el que de verdad crea bienestar y oportunidades de crecimiento tanto económico como personal. Cumplir con el deber es una obligación, no hacerlo es traición a la patria.