En el escenario político colombiano, donde la polarización y la confrontación a menudo dominan los debates públicos, figuras como Paloma Valencia, Uribista pura sangre, emerge con una presencia que combina la templanza, la contundencia y una franqueza que invita a reflexionar. Reconocida por su postura firme, inteligente y su capacidad para mantener la calma en medio de discusiones acaloradas, Valencia se ha consolidado como una voz que aporta altura y profundidad a los diálogos sobre el destino del país.
La templanza es una cualidad fundamental en la política, especialmente en un entorno tan complicado, donde no es nada fácil que una mujer aspire a dirigir el país. Paloma, ha demostrado a lo largo de su carrera, que la serenidad y el control emocional son esenciales para abordar temas complejos, evitando caer en provocaciones o respuestas impulsivas, que terminen en desdibujar su gran capacidad. Esta actitud equilibrada, permite que sus argumentos sean escuchados con atención y que sus intervenciones contribuyan a elevar el nivel del debate, en lugar de agitarlo.
No se puede negar que Valencia, es una política que habla con claridad, fuerte y sin rodeos. Su contundencia en los argumentos, le otorga credibilidad y respeto entre sus seguidores y adversarios, su postura es firme y bien argumentada, lo que le permite defender sus ideas con autoridad y sin titubeos. Esta característica es fundamental para quienes buscan debates con altura, sin olvidar que las ideas son más poderosas que los escándalos o posturas desafiantes y agresivas.
En cuanto a su formación académica, Paloma es Abogada, Escritora, Comunicadora, Filósofa, estudios en Ciencias Económicas, Maestría en Escritura Creativa, (Universidad de Nueva York) entre otras.
Otras cualidades que distinguen a Paloma Valencia, son su franqueza, firmeza, toma de decisiones, la honestidad en sus declaraciones y la disposición para expresar sus puntos de vista, incluso en temas delicados, que generan confianza en quienes la ven como una interlocutora respetuosa y auténtica. En un panorama político donde la desinformación y las medias verdades abundan, su transparencia es un ejemplo de integridad que enriquece cualquier discusión. Sin tacha alguna, sin investigaciones de ningún tipo, sin cuestionamientos en su haber político durante los 12 años de legislatura, destacándose como la mejor Senadora del partido Centro Democrático. Como representante del CD, ha sido una voz muy crítica en diversos temas relacionados con las políticas del gobierno Petro, incluyendo temas económicos, sociales y de seguridad. Su particular estilo, contribuye a crear un espacio en el que las ideas se analizan con rigor, respeto y profundidad, promoviendo una cultura política más sana y constructiva.
El pasado 8 de marzo, Paloma Valencia participó de la Gran Consulta por Colombia, que consistía en un listado con mayor cantidad de precandidatos del centro derecha, para escoger candidato único; la absoluta vencedora fue Paloma, logrando más de 3.236.008 votos, reconocida por sus contendores quienes se comprometieron al unísono a apoyarla, cumpliendo su palabra. El segundo competidor fue Juan Daniel Oviedo, quien alcanzó 1.255.481 votos.
Después de este resultado, Paloma se tomó un tiempo para escoger su fórmula vicepresidencial. Juan Daniel Oviedo, fue el escogido quien aceptó acompañarla en este proceso.
En cuanto a su formación académica, Juan Daniel estudió Economía, Matemáticas y Econometría, tiene Maestría y doctorado en Economía, (Universidad de Toulouse – Francia) entre otras.
De una personalidad brutalmente arrolladora, inteligente, decente, abiertamente gay, que no lo imposibilita para ejercer cargo alguno, está acostumbrado a que la “sociedad de bien” lo juzgue, le levante calumnias y sea señalado discriminatoriamente, lo mejor de todo: -No le importa-, es seguro de sí, cero complejos, con firmes convicciones de lo que quiere, servir y hacer por Colombia.
La coherencia entre las palabras y las acciones son fundamentales, la discriminación basada en la orientación sexual, refleja intolerancia, falta de educación y empatía. Es importante rodearse de personas que promuevan el respeto, la igualdad y la aceptación, y cuestionar cualquier actitud que fomente la exclusión o el prejuicio. La honestidad y la autenticidad en las acciones y creencias, son clave para construir relaciones basadas en el respeto mutuo.
Mi opinión personal, es una dupla de resultados, con experiencia, altamente calificados, amables, que se caracterizan por su arduo trabajo y compromiso con el país. Ambos, gozan de una reputación intachable, sin ningún tipo de señalamientos en su contra, sin investigaciones, ni vínculos de dudosa reputación, coherentes en acciones y expresiones, comparten la aspiración de ocupar la presidencia de Colombia con el firme propósito de unir, contribuir al desarrollo y bienestar del país y que ha pesar de las diferencias, pueden encontrar puntos en común, de equilibrio y construir juntos un camino de colaboración y respeto. La diversidad nos enriquece, nos fortalece, y con empatía y diálogo, pueden trabajar unidos hacia un futuro mejor para Colombia.
Yo le apuesto a esta dupla, brutalmente poderosa, el País necesita de una mujer disciplinada, de carácter y que será (si Dios lo permite) la primera mujer Presidente, qué orgullo..!
Reflexión 1: ¿Cómo puede una campaña presidencial garantizar que la inclusión de un candidato gay en la vicepresidencia, contribuya a promover la igualdad, el respeto y la diversidad en la sociedad, en lugar de convertirse en un simple acto simbólico o de marketing político?
Habrá que seguir con la lupa puesta…!
Comunicadora y Periodista - [email protected]