NO podríamos afirmar que Colombia es un Estado constitucional de derecho, sino contamos con ciudadanos virtuosos, esos que dan gusto escucharlos y seguirlos porque tienen conciencia ética, responsabilidad cívica y compromiso con el bien común.

Estas personas son las que le dan sustento al Estado constitucional porque este no es únicamente una arquitectura normativa, sino que descansa en valores superiores como la dignidad humana, la justicia, la solidaridad, el ejercicio del voto democrático en cada elección y se identifican plenamente con Aristóteles que afirmaba que la finalidad de la polis era formar hombres virtuosos; por supuesto que soy consciente que el ciudadano virtuoso no es perfecto, pero si es consciente de sus actos, no es pasivo pero si es corresponsable con la sociedad y sobre todo tiene convicción en respetar las instituciones no las sustituye, respeta la justicia, ejerce control social legitimo se interesa por su comunidad y por tal en las próxima elecciones votará porque defiende los principios de la Estructura del Estado Social de Derecho.

El énfasis del ciudadano virtuoso no es la opción ideológica, le importa la defensa de la institucionalidad pública no ideogilizada.

Cada día debemos preocuparnos por contar con ciudadanos virtuosos en razón de lo siguiente:

  • Previenen la corrupción,
  • Previenen el abuso del derecho,
  • Previenen la indiferencia social,
  • Previenen la captura de las instituciones estatales de las mafias.

Para lograr este ideal necesitamos que Ud. y las entidades estatales:

  • Desarrollen conciencia constitucional,
  • Fortalezcan la identidad colectiva colombiana,
  • Promuevan el respeto por lo público,
  • Promuevan la responsabilidad intergeneracional,
  • Fomenten el dialogo y la deliberación democrática

Este escrito ruego sea entendido como una herramienta de transformación cultural en estos tiempos donde el mismo gobierno nacional no está interesado en formar ciudadanos capaces de sostener el orden democrático más allá de su ciclo político o el pago de compromisos con personajes con prontuarios delictuales.

Un Estado que no forma virtud cívica está comprometiendo su propia sostenibilidad y esto es lo que mas debe preocuparnos hoy, entonces entre todos formemos ciudadanos virtuosos de primer orden, no se trata de moralizar la vida pública, sino de dignificarla cultivando conciencias para ello no necesitamos ser lideres políticos, sino buenos ciudadanos que asumimos esta responsabilidad como un acto cotidiano, como una práctica consciente del bien común y como la expresión mas elevada de la dignidad humana en la vida social.

Colombia es más que una ideología, es una patria resiliente unida en la adversidad para proteger los valores constitucionales.

Jorge Enrique González Rojas