El Estado y la sociedad colombiana, no han querido aprender a custodiar a sus lideres, esos que toman la determinación de guiar nuestro diario vivir y se preocupan por orientar un mejor futuro y dejar un gran legado.

Me quedo corto al citar a las siguientes personas que desde su pensamiento y actividad les dolía la nación colombiana y fueron asesinados:

Jorge Eliecer Gaitán, Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo, Jaime Pardo L, Álvaro Gómez H, Enrique Low Mutra, Guillermo Cano y muchos más.

Cada nada se repite la historia y volvemos a expresar lo mismo:

  1. Repetidas y extrañas fallas en la seguridad de los representantes,
  2. Nos conmovemos unos pocos días,
  3. Elucubramos causas y responsables,
  4. Nunca se organizan planes serios para que la vida sea protegida,
  5. Nunca sanciones drásticas para quienes hicieron el daño a la sociedad,
  6. Luego total silencio, miedo y mutismo social.

Esta lamentable situación genera:

  1. Golpe mortal al pluralismo ideológico,
  2. Pasividad total de la sociedad civil,
  3. Profesionales capaces se alejan de los cargos públicos, prefiriendo el sector privado,
  4. Que los cargos esenciales sean ocupados por los menos preparados o por quienes no tienen plena conciencia de lo que es la ética de servicio público,
  5. Poco interés para analizar el entorno social que vivimos, no se da un estudio integración entre la sociedad y la política,
  6. Predominio de la ley de la selva, donde impera el más fuerte, o como lo decían los siguientes pensadores:

Thomas Hobbes “el hombre se convierte en un lobo para el hombre”, 

Plutarco: “El hombre es la más cruel de todas las fieras, cuando a las pasiones se une el poder” 

Consecuencia de este laberinto ya millones de personas están expresándose en las redes de comunicación: no podemos continuar indiferentes, fríos y están proponiendo:

Integrarnos en la actividad pública, para alcanzar la convivencia, debemos dejar nuestra pasividad creando espacios de diálogo entre los diferentes sectores políticos y sociales para abordar los conflictos sin matarnos, llegando a la reconciliación, la justicia.

Con educación, con mucha conciencia cívica, iremos saneando las heridas políticas, no podemos continuar equivocándonos, estaríamos condenando no sólo a la generación presente sino a las venideras; a la nación colombiana la salvamos entre todos, no es cuestión de partidos políticos únicamente: 

DEBEMOS CREAR UN GRAN PROPÓSITO NACIONAL:

PRESERVEMOS LA VIDA

Jorge Enrique González Rojas