El Estado y la sociedad colombiana, no han querido aprender a custodiar a sus lideres, esos que toman la determinación de guiar nuestro diario vivir y se preocupan por orientar un mejor futuro y dejar un gran legado.
Me quedo corto al citar a las siguientes personas que desde su pensamiento y actividad les dolía la nación colombiana y fueron asesinados:
Jorge Eliecer Gaitán, Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo, Jaime Pardo L, Álvaro Gómez H, Enrique Low Mutra, Guillermo Cano y muchos más.
Cada nada se repite la historia y volvemos a expresar lo mismo:
- Repetidas y extrañas fallas en la seguridad de los representantes,
- Nos conmovemos unos pocos días,
- Elucubramos causas y responsables,
- Nunca se organizan planes serios para que la vida sea protegida,
- Nunca sanciones drásticas para quienes hicieron el daño a la sociedad,
- Luego total silencio, miedo y mutismo social.
Esta lamentable situación genera:
- Golpe mortal al pluralismo ideológico,
- Pasividad total de la sociedad civil,
- Profesionales capaces se alejan de los cargos públicos, prefiriendo el sector privado,
- Que los cargos esenciales sean ocupados por los menos preparados o por quienes no tienen plena conciencia de lo que es la ética de servicio público,
- Poco interés para analizar el entorno social que vivimos, no se da un estudio integración entre la sociedad y la política,
- Predominio de la ley de la selva, donde impera el más fuerte, o como lo decían los siguientes pensadores:
Thomas Hobbes “el hombre se convierte en un lobo para el hombre”,
Plutarco: “El hombre es la más cruel de todas las fieras, cuando a las pasiones se une el poder”
Consecuencia de este laberinto ya millones de personas están expresándose en las redes de comunicación: no podemos continuar indiferentes, fríos y están proponiendo:
Integrarnos en la actividad pública, para alcanzar la convivencia, debemos dejar nuestra pasividad creando espacios de diálogo entre los diferentes sectores políticos y sociales para abordar los conflictos sin matarnos, llegando a la reconciliación, la justicia.
Con educación, con mucha conciencia cívica, iremos saneando las heridas políticas, no podemos continuar equivocándonos, estaríamos condenando no sólo a la generación presente sino a las venideras; a la nación colombiana la salvamos entre todos, no es cuestión de partidos políticos únicamente:
DEBEMOS CREAR UN GRAN PROPÓSITO NACIONAL:
PRESERVEMOS LA VIDA