La lucha competitiva por el poder del Estado que se libra en el país entre el partido de gobierno y la oposición por acceder al mismo, no solo tiene un carácter político electoral sino ideológico relacionado con la forma de dirigir, administrar, controlar y vigilar los asuntos del Estado y de la sociedad, enmarcados dentro de la democracia liberal y el Estado Social de Derecho cuyos fines esenciales son garantizar formalmente los derechos y las libertades de los ciudadanos, el bienestar y la prosperidad general.

No obstante las diferencias ideológicas entre los partidos y movimientos políticos de estirpe populista, todos están inmersos y comprometidos con la crisis general del sistema capitalista, determinada por diversos factores socio económicos, socio políticos, culturales, ambientales, etc., que en la actualidad irrumpen en la escena de la sociedad capitalista a nivel global.

En el país, el populismo de izquierda con el cual se identifica el gobierno actual, busca a través de su candidato a la presidencia de la república Iván Cepeda, convalidar sus políticas económicas y sociales con el cual tiende a mantenerse en el poder del Estado, según lo manifestó el candidato en entrevista a un conocido periodista.

Los candidatos de la oposición al gobierno pertenecientes al sector populista de derecha personificados en Paloma Valencia y Abelardo De La Espriella, tratan de desacreditar las políticas y ejecutorias del gobierno proponiendo implementar nuevas políticas de Estado que les permitan afianzarse en el poder y así lograr satisfacer los intereses de determinadas clases y grupos sociales.

Las tendencias populistas que encarna el actual gobierno se reflejan en la presentación de reformas políticas y sociales que favorecen parcialmente a los trabajadores asalariados y algunos sectores vulnerables de la sociedad, además de la entrega de tierras a familias campesinas, etc.

Los candidatos de la derecha abogan porque se garanticen plenamente el libre mercado y la competencia privilegiando la inversión privada en sus diferentes formas y manifestaciones. En materia política son partidarios de adoptar medidas encaminadas a limitar el ejercicio de los derechos y libertades de carácter político y social con lo cual se corre el riesgo de abandonar en la práctica las formas y métodos de la democracia liberal para gobernar con la aplicación de políticas de carácter autoritario, que no excluyen en algunos casos y circunstancias la utilización de la violencia del Estado como instrumento para defender el orden que beneficia a determinados sectores políticos y sociales.

Los populistas de izquierda como de derecha defienden la idea de que el pueblo demanda de quién lo oriente por su apatía, conformismo y pasividad frente al desarrollo y progreso de la sociedad, visión ésta contraria a la realidad a pesar de que aquel es objeto de manipulaciones, además de ser tratado como masa electoral disponible y no obstante estar demostrado con base en la experiencia práctica e histórica que el pueblo integrado por las diferentes clases y grupos sociales es el garante de los cambios y de la conservación de los valores universales en peligro de ser arrasados por la vorágine de la violencia y del terror, tal como ha sucedido en el pasado y en la actualidad, lo que no podrá superarse simplemente con el diálogo nacional con las fuerzas económicas, políticas y sociales, tal como lo propone el candidato del gobierno Iván  Cepeda o, con la propuesta de la candidata Paloma Valencia “de combinar todas las formas de lucha” o, con lo que propone el candidato Abelardo De La Espriella de que “al día siguiente de su posesión como presidente de la república, se desplazará a las regiones conjuntamente con las fuerzas institucionales, con el fin de atender y resolver los problemas y necesidades de carácter económico y social de los colombianos, en razón de que este es un país de regiones que ha sido abandonado por el centralismo burocrático de la capital”.

Ahora bien, es evidente que el país requiere de un gran cambio de su estructura económica material, política, social, lo cual no será posible en tanto las fuerzas políticas y sociales comprometidas con la paz real, la ampliación de la democracia, el progreso social y el bienestar general, no se unan, organicen y realicen las acciones políticas y sociales encaminadas a adelantar las transformaciones que demanda la sociedad, más allá de lo que proponen los dirigentes políticos y candidatos que con sus propuestas de cambio no permiten modificar en lo sustancial el contenido del régimen, que en la actualidad ha entrado en una crisis generalizada, en medio de la incapacidad de sus dirigentes y de sus gobiernos para resolver los problemas que afectan el conjunto de la institucionalidad y de la propia sociedad, que por lo demás abandonaron sistemáticamente en el inmediato pasado las formas y métodos de la democracia liberal y social, sustituyéndola en la práctica por procedimientos autoritarios, ilegales e inconstitucionales, mediante los cuales se pone en tela de juicio la legitimidad y la legalidad del régimen en su conjunto.

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.

Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

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