1. En 1536, el conquistador español Sebastián de Belalcázar fundó oficialmente la ciudad de Santiago de Cali, en el territorio habitado por pueblos indígenas como los calimas. La fundación se dio el 25 de julio, día de Santiago Apóstol, de quien la ciudad tomó su nombre. Inicialmente, el asentamiento se estableció cerca del río Cauca, pero luego fue trasladado a su ubicación actual, en el valle del río Cali, por razones estratégicas y de acceso a recursos. Este hecho marcó el inicio del periodo colonial en la región y convirtió a Cali en un punto clave para la expansión española en el suroccidente del territorio que hoy es Colombia.
  1. El traslado del asentamiento inicial al sitio actual

Cuando Sebastián de Belalcázar fundó Cali en 1536, el primer asentamiento no estaba exactamente donde hoy se levanta la ciudad. Las dificultades del terreno, la necesidad de mejores fuentes de agua y condiciones más estratégicas llevaron al traslado del poblado hacia la ribera del río Cali. Este movimiento permitió consolidar un núcleo urbano más estable, mejor conectado con rutas comerciales y con tierras fértiles que garantizaron la supervivencia de la naciente villa.

  1. .La historia de la Iglesia La Merced y la primera misa

La Iglesia de La Merced es considerada el lugar donde se celebró la primera misa en la ciudad tras su fundación. Este templo, uno de los más antiguos de Cali, fue el corazón espiritual del nuevo asentamiento español. Allí no solo se impartía doctrina religiosa, sino que también se organizaba la vida social y política, pues la Iglesia era una institución central en el orden colonial.

  1. Las encomiendas y la vida indígena bajo dominio español .El sistema de encomiendas marcó profundamente los primeros años de Cali. Bajo este modelo, grupos indígenas fueron asignados a encomenderos españoles, quienes debían evangelizarlos a cambio de tributos y trabajo. En la práctica, esto significó explotación laboral en minas y haciendas, alteración de sus costumbres y un drástico descenso poblacional debido a enfermedades y condiciones de trabajo forzado.
  1. La resistencia de los pueblos originarios como los Calima

Antes de la llegada de los españoles, la región estaba habitada por culturas como los Calima, conocidos por su orfebrería y organización social. La conquista no fue un proceso pacífico: hubo resistencia armada, huidas hacia zonas montañosas y estrategias de preservación cultural. Aunque fueron sometidos militarmente, su legado perdura en hallazgos arqueológicos y en la memoria histórica del Valle del Cauca.

  1. El papel del río Cali en la fundación

El río Cali fue determinante para el establecimiento definitivo de la ciudad. Sus aguas garantizaban abastecimiento, riego y posibilidades agrícolas, además de servir como punto de referencia geográfica. En torno a él se organizaron las primeras viviendas, caminos y cultivos, convirtiéndose en eje natural y simbólico del crecimiento urbano.

  1. Las primeras haciendas azucareras

Desde el periodo colonial temprano, la fertilidad del valle impulsó la siembra de caña de azúcar. Las primeras haciendas azucareras combinaron mano de obra indígena y, más tarde, africana esclavizada. Estos latifundios no solo definieron la economía regional durante siglos, sino que también moldearon la estructura social y la distribución de la tierra en el Valle.

  1. La arquitectura colonial que aún sobrevive

Aunque Cali ha crecido y se ha modernizado, aún conserva vestigios de su pasado colonial en iglesias, casonas y calles estrechas del centro histórico. Muros de adobe, techos de teja y patios interiores reflejan el estilo constructivo español adaptado al clima cálido. Estas edificaciones son testimonio material de los primeros siglos de la ciudad.

  1. Los caminos reales que conectaban con Popayán y Quito

Durante la colonia, Cali formaba parte de una red estratégica de caminos reales que la unían con Popayán y Quito. Estas rutas eran fundamentales para el comercio, el transporte de oro y productos agrícolas, y la comunicación política del Virreinato. Aunque difíciles y peligrosos, consolidaron a Cali como punto intermedio clave en el suroccidente del territorio.

  1. La vida cotidiana en el Cali del siglo XVII

En el siglo XVII, Cali era una pequeña villa con una economía agrícola y ganadera. La vida giraba en torno a la plaza principal, la iglesia y las haciendas cercanas. Españoles, criollos, indígenas y africanos convivían en una sociedad jerarquizada, donde las festividades religiosas, los mercados y las labores del campo marcaban el ritmo diario.

Redacción