El último medio siglo del siglo XVIII y las primeras décadas del XIX marcaron para el Valle del Cauca una profunda transformación política, económica y social. El periodo de las reformas borbónicas se consolidó con nuevas disposiciones que reorganizaron la administración colonial y fortalecieron el control fiscal de la Corona sobre las provincias americanas. En el Valle, las haciendas azucareras y ganaderas continuaron expandiéndose, apoyadas en el trabajo de esclavizados y en la creciente población mestiza. Cali y Buga se consolidaron como centros de intercambio comercial, conectados con Popayán y Quito, y el puerto de Buenaventura comenzaba a adquirir mayor relevancia para el comercio exterior.

Las postrimerías coloniales

Hacia finales del siglo XVIII, la Gobernación de Popayán mantuvo su importancia estratégica para el Virreinato de la Nueva Granada. Las reformas impulsadas por la Corona trajeron visitadores reales, que reorganizaron las rentas, limitaron privilegios de cabildos y aumentaron la recaudación. Este proceso generó tensiones con las élites criollas, que veían restringida su autonomía. En el Valle, las haciendas azucareras de sectores como Yumbo, Palmira y Cañasgordas consolidaron el modelo de producción orientado a los mercados regionales. El mestizaje se profundizó, y el Valle entró en el siglo XIX con una población diversa, en la que coexistían grandes propietarios, pequeños labradores, indígenas en resguardos, mulatos y comunidades afrodescendientes libres y esclavizadas.

La independencia y las Ciudades Confederadas

El 3 de julio de 1810, Cali se convirtió en la primera ciudad del suroccidente en proclamar su independencia de España. Desde la Hacienda Cañasgordas, Joaquín de Cayzedo y Cuero lideró el movimiento que formó la Junta Revolucionaria de Gobierno. Meses después, en febrero de 1811, se conformó la Confederación de Ciudades del Valle del Cauca, una alianza de Cali, Buga, Cartago, Toro, Caloto y Anserma, que buscaba coordinar esfuerzos militares y políticos en favor de la independencia. Estas ciudades enviaron delegados, organizaron milicias y enfrentaron a las fuerzas realistas de Popayán en batallas como las del Bajo Palacé y Calibío. Sin embargo, la ofensiva realista en 1816 reinstauró el dominio español, dando inicio al periodo conocido como la Reconquista.

De la Gran Colombia a la Nueva Granada

Con la victoria patriota en Boyacá en 1819 y las campañas del sur comandadas por Bolívar y Sucre, el Valle se integró a la Gran Colombia como parte del Departamento del Cauca. Cali se convirtió en cabecera de cantón y recuperó su vida institucional. Durante este periodo, se reabrieron los circuitos comerciales y se restituyeron haciendas confiscadas durante la guerra. Sin embargo, las tensiones políticas entre centralistas y federalistas marcaron la década de 1820 y desembocaron en la disolución de la Gran Colombia en 1831.

Consolidación republicana

Tras la separación, el Valle continuó bajo la estructura administrativa de la República de la Nueva Granada, como parte de la Provincia de Popayán. Los cabildos locales retomaron su protagonismo en la gestión de impuestos, caminos y orden público. Buenaventura inició un lento proceso de desarrollo portuario, fundamental para el comercio con el Pacífico. En la agricultura, el azúcar y el añil siguieron siendo productos clave, y el trabajo asalariado comenzó a ganar terreno frente al esclavizado, aunque este se mantuvo hasta la abolición definitiva en 1851. En lo social, surgieron nuevas élites políticas y económicas que sentaron las bases de la identidad regional.

Balance del periodo

El lapso 1786–1836 fue decisivo: el Valle pasó de ser un territorio controlado por el régimen colonial a integrarse en la naciente república, experimentando guerras, crisis y reconstrucciones. El proceso de independencia permitió el ascenso de las élites criollas y la redefinición de las instituciones locales. La región quedó preparada para los retos del siglo XIX, que incluirían la abolición de la esclavitud, el auge de la economía azucarera y las tensiones partidistas que marcarían la segunda mitad del siglo.

Continuará: 1836 – 1886

Redacción