Valle del Cauca concentra $19,5 billones de las pérdidas estimadas en cinco departamentos

El terremoto del 10 de agosto de 2026, de magnitud 7,4, dejó pérdidas físicas directas estimadas en cerca de $30 billones en Valle del Cauca, Risaralda, Caldas, Quindío y Chocó, según una evaluación realizada por INGENIAR: Risk Intelligence mediante un modelo de pérdidas en edificaciones e infraestructura.

El estudio estima que $24,5 billones corresponden a daños en edificaciones y $5,5 billones a infraestructura. La cifra equivale a unos US$9.500 millones.

El cálculo es una estimación temprana de pérdidas físicas directas. No corresponde al costo definitivo de reconstrucción y deberá ser contrastado con las inspecciones, las valoraciones de daños y los procesos de ajuste que se realicen en los territorios afectados.

Valle del Cauca concentra el 65 %

El Valle del Cauca registra la mayor pérdida económica estimada, con cerca de $19,52 billones, equivalente al 65 % del total calculado para los cinco departamentos.

De ese monto, aproximadamente $16 billones corresponden a edificaciones y $3,52 billones a infraestructura.

Le sigue Risaralda, con pérdidas estimadas en $5,43 billones; Caldas, con $2,26 billones; Quindío, con $2,20 billones; y Chocó, con $0,96 billones.

La suma de las cifras departamentales de la modelación se aproxima a $30 billones.

Departamento Pérdidas estimadas
Valle del Cauca $19,52 billones
Risaralda $5,43 billones
Caldas $2,26 billones
Quindío $2,20 billones
Chocó $0,96 billones
Total aproximado $30 billones

Chocó tiene la mayor pérdida relativa

La distribución cambia cuando las pérdidas se comparan con el valor de los bienes expuestos en cada departamento.

En edificaciones, Chocó registra pérdidas equivalentes al 19 % del valor expuesto, el porcentaje más alto entre los cinco territorios analizados.

Le siguen Risaralda, con 9,4 %; Valle del Cauca, con 7,8 %; Quindío, con 7,5 %; y Caldas, con 3,9 %.

Esto significa que el departamento con la mayor pérdida económica en pesos no es necesariamente el que registra la mayor afectación proporcional. En términos absolutos, el Valle concentra la mayor cantidad de pérdidas debido, entre otros factores, al valor de las edificaciones e infraestructura existentes en el territorio.

En infraestructura, Chocó también presenta el mayor porcentaje de pérdida respecto al valor expuesto, con 5,6 %, seguido por Risaralda, con 5,5 %, Quindío, con 5,1 %, Valle del Cauca, con 4,4 %, y Caldas, con 2,7 %.

Cali y Pereira concentran las mayores pérdidas

La modelación muestra que las pérdidas económicas absolutas se concentran principalmente en Valle del Cauca y Risaralda, con Cali y Pereira entre los municipios que reúnen los mayores valores estimados.

En Cali, la Alcaldía ha estimado en alrededor de $10 billones los recursos necesarios para estabilizar, reconstruir y transformar la ciudad después del terremoto. Esta cifra corresponde a una estimación de recuperación de la ciudad y no debe confundirse con los $19,5 billones de pérdidas físicas modeladas para todo el Valle del Cauca.

Energía y vías concentran las pérdidas en infraestructura

La infraestructura representa aproximadamente $5,5 billones de las pérdidas estimadas.

Dentro de los sectores analizados, los mayores valores corresponden a energía, con cerca de $2,34 billones, y vías y ferrocarriles, con aproximadamente $1,82 billones.

También se estiman pérdidas por $716.748 millones en agua y saneamiento y $663.379 millones en puertos y aeropuertos.

Las pérdidas calculadas para telecomunicaciones son de aproximadamente $7.414 millones, mientras que en petróleo y gas se estiman cerca de $811 millones.

Sector Pérdida estimada
Energía $2,34 billones
Vías y ferrocarriles $1,82 billones
Agua y saneamiento $716.748 millones
Puertos y aeropuertos $663.379 millones
Telecomunicaciones $7.414 millones
Petróleo y gas $811 millones

La modelación señala que la mayor parte de las pérdidas de infraestructura se concentra en los sistemas de energía y transporte terrestre.

Un terremoto de 40 años de periodo de retorno

INGENIAR comparó la pérdida estimada con el perfil de riesgo sísmico de Colombia y determinó que el nivel de pérdidas del terremoto del 10 de agosto corresponde aproximadamente a un periodo de retorno de 40 años.

De acuerdo con el estudio, una pérdida de este nivel tiene una probabilidad de excedencia cercana al 20 % en 10 años y al 70 % en 50 años.

El dato permite ubicar el terremoto dentro del riesgo sísmico del país. El informe señala que Colombia puede enfrentar eventos menos frecuentes con pérdidas superiores a las estimadas para este terremoto.

La duración del movimiento también fue analizada

El estudio señala que el terremoto tuvo una magnitud Mw 7,4, una profundidad cercana a 100 kilómetros y una duración del movimiento fuerte superior a 50 o 60 segundos en algunas ubicaciones.

La modelación considera que la profundidad del evento permitió que la energía sísmica se propagara a una amplia región. También señala que las condiciones locales del suelo pudieron contribuir a la amplificación y prolongación del movimiento en sectores del Valle del Cauca y el litoral sur del Chocó.

Según el informe, la duración del movimiento es un factor que debe considerarse al analizar los daños, porque las estructuras pueden estar sometidas durante más tiempo a ciclos de carga sísmica.

Una primera estimación económica

El estudio de INGENIAR utilizó modelos de exposición de edificaciones e infraestructura y herramientas de modelación catastrófica para estimar las pérdidas producidas por el terremoto.

Para los cinco departamentos analizados, el valor total expuesto considerado en la modelación es de aproximadamente $453 billones, de los cuales cerca del 72 % corresponde a edificaciones y el 28 % a infraestructura.

Sobre esa base, la estimación de $30 billones en pérdidas físicas directas permite establecer una primera referencia económica para los procesos de atención, recuperación y reconstrucción.

La cifra tendrá que ser actualizada a medida que concluyan las inspecciones de las edificaciones y se establezcan los daños reales en viviendas, infraestructura, servicios públicos, vías y demás sectores afectados.

Redacción