*Ramiro Varela M y Nicolás Patiño C
El balance económico y social de la infraestructura vial en Cali, a mitad del gobierno del alcalde Alejandro Eder, confirma que el deterioro de la malla vial se ha consolidado como uno de los principales y grandes problemas de ciudad. Los cuatro artículos que hemos realizado sobre las comunas 14, 22, 3 y 9 coinciden en un diagnóstico preocupante: Tras dos años de administración, no se vislumbra una solución estructural, pese a anuncios, despliegues de maquinaria y discursos de reactivación.
El balance anual 2025, muestra continuidad más que cambio. La malla vial sigue fragmentada, con intervenciones puntuales, parches temporales y ausencia de un plan (programa integral) de rehabilitación de vias. Desde el punto de vista económico, esto significa que Cali continúa asumiendo altos costos ocultos: congestión, menor productividad urbana, aumento del gasto privado en transporte y deterioro de la competitividad territorial. Y desde el punto de vista social, es degradante lo que sufren los ciudadanos al salir de sus viviendas, con pésima calidad de vida, por el estado de las vías y en consecuencia del transporte.
En la comuna 14, el problema trasciende lo técnico, es el olvido a una población con gravísimos problemas de inseguridad, desempleo, informalidad laboral y pobreza. El mal estado de las vías refuerza brechas sociales históricas. Las calles deterioradas afectan el acceso al transporte público, encarecen la movilidad diaria y limitan la actividad económica barrial. Dos años después, la administración no ha logrado convertir el diagnóstico social en un plan de inversión sostenido. La falta de resultados visibles alimenta la percepción de abandono y reduce la confianza en la gestión pública.
En la comuna 22, el deterioro vial tiene implicaciones distintas pero igualmente graves. Se trata de una zona de gran desarrollo económico, población influyente, por ser un sector educativo y de servicios. Hemos evidenciado que, pese a su importancia estratégica, las vías presentan desgaste acelerado, mala señalización y mantenimiento tardío. Esto evidencia fallas en la planificación y en la asignación eficiente de recursos, con algo adicional, sectores y urbanizaciones sin andenes, que hacen parte de las vias.
Las comunas 3 y 9, en sectores centrales y tradicionales, reflejan un impacto directo sobre el comercio, el turismo urbano y la vida cotidiana. Las vías en mal estado , con pésimas redes de alcantarillado, afectan la actividad económica formal, desincentivan la inversión privada y deterioran el espacio público.
Desde una perspectiva social, la ausencia de planeación, pesimos perfiles de sus responsables ,que hasta la memoria de la secretaria de Infraestructura fue ignorada y sacada por politiquería , más la persistencia de huecos y obras inconclusas debilita la legitimidad del gobierno local, especialmente en zonas donde la ciudadanía esperaba mejoras rápidas y visibles.
Un elemento clave del balance es ignorar en volumen de asignación de recursos económicos, la deuda de las 9 megaobras faltantes, por $1.0 billon, lo ofrecido es infimo para cumplir con lo ofrecido, firmado y pagado, como la construcción de la Av Circunvalacion del Sur, los 109 kms de rehabilitación de vías, la ampliación de 9 kms de la via al Mar, el puente de Chipichape, la terminación de la via a la Voragine – Pance , etc. Todo se observa en las obras definidas en el crédito por $3,5 billones. A mitad de gobierno, estos recursos ya están comprometidos y repartidos, sin que se observe un impacto importante en la recuperación de la malla vial. Esto plantea una pregunta central: ¿por qué una de las principales problemáticas urbanas no fue priorizada de manera clara dentro de ese endeudamiento?
La llegada de maquinaria durante la época de Feria fue presentada como una señal de acción. No obstante, su efecto fue más simbólico que estructural. Las intervenciones coyunturales por su monto, no sustituyen un programa técnico, con metas por comunas, cronogramas verificables y criterios de impacto social y económico. Dos años de gobierno son suficientes para mostrar resultados medibles; en este caso, predominan las expectativas incumplidas.
La única esperanza que se vislumbra en el análisis es la posible reasignación de recursos asociados al proyecto del tren de cercanías, que no contó con apoyo nacional. Si al menos una tercera parte de esos recursos pudiera destinarse a la rehabilitación vial, existiría una oportunidad real de corregir el rumbo del fallido plan actual. Esto exigiría decisiones políticas claras, reprogramación presupuestal, una redefinición de prioridades, más lideres y ejecutores con conocimiento y experiencia.
Negativo balance de mitad de gobierno del alcalde Eder en materia de malla vial
Cali no enfrenta solo un problema de huecos y vías deterioradas, sino una falla de visión, planeación, gestión y priorización del gasto público. Sin un giro profundo en la estrategia gerencias, técnica, jurídica, social, y financiera, la ciudad seguirá acumulando y creciendo costos sociales y económicos que afectan su desarrollo, cohesión urbana y viabilidad económica y social.

