Cali está en el valle alto del río Cauca, al suroccidente de Colombia, entre ese río, que cruza el país de sur a norte, y la Cordillera Occidental; está a 3°27′ latitud Norte, y 76°32′ longitud Oeste, y 1.000 m.s.n.m. Su clima es tropical, entre cálido y medio todo el año, húmedo, y con temporadas secas o lluviosas y cielos nubosos. Cuenta con muchos grandes y bellos árboles, gran variedad de aves, y bellos paisajes de valle y faldas que cruzan seis ríos de alta pendiente, una loma, tres montes, y una alta cordillera con farallones arriba. Es la única gran ciudad del país con acceso directo al Océano Pacifico, por Buenaventura, su principal puerto, a 114 km; la tercera más poblada, con casi tres millones; y su tercer centro económico.
Santiago de Cali fue fundada, en 1536 por Sebastián de Belalcázar, en la margen derecha y más elevada del luego llamado río Cali, que desemboca en el río Cauca; pero la ciudad de la tercera década del siglo XXI ya es de inicios del XX, cuando pasó a ser capital del nuevo Departamento del Valle del Cauca, lo que la cambió a fondo y a sus habitantes y actividades, y se extendió cada vez más por hacia arriba y hacia abajo del río; y hacia el sur por el viejo camino a Popayán. A mediados del siglo XX se pasó al otro lado del río Cali, hacía el norte, y se extendió aún mucho más al sur y al oriente, debido a su muy rápido y voluminoso crecimiento poblacional, uno de los más rápidos en el mundo por esos años en todo el mundo.
Ya se había abandonado su trazado inicial en damero, y se extendió a base de diversos urbanismos no adecuadamente conectados, dificultando la movilidad, y con andenes estrechos, o inexistentes. Su arquitectura de casas coloniales y de tradición colonial, que aún se ven en su Centro Histórico, fue reemplazada por edificios altos e invasivos, imitando la arquitectura moderna de Estados Unidos, alterando los paramentos, generando ruido ajeno y molestos estacionamientos en las calles, y también se construyeron casas de estilo español californiano; y es una de las ciudades más arborizadas en el mundo. Su área metropolitana, aun no oficializada, va desde Yumbo hasta Jamundí, más áreas de otros municipios.
Los actuales habitantes de Cali son apenas unos pocos ancestrales, y el resto recién llegados del campo y de pequeñas poblaciones, aun sin urbanidad. Todos herederos, en mayor o menor grado, de los indígenas existentes en la región, luego de los hispanomusulmanes que llegaron a conquistar y después a colonizar, y a continuación los esclavos traídos del África Central, generando el mestizaje generalizado en esta región. Son tres tradiciones culturales cuya influencia aún es identificable en la ciudad en su arquitectura tradicional, que las incluye con diferentes elementos, como también en sus fiestas, celebraciones, costumbres, usos, bebidas y comidas, pero todos unidos por una sola lengua, el español.
Sus actividades son principalmente administrativas, relacionadas principalmente con la agroindustria de la caña de azúcar, pero hay muchísimos negocios informales, más narcotráfico, lo que ha afectado la ciudad física y su economía y sus habitantes; también hay muchos servicios de salud y sobre todo educativos, ya que cuenta con muchas escuelas, colegios y universidades, públicas y privadas. En Cali, “capital de la salsa” prima la música y los bailes populares, que atraen cada vez más turismo, y hay una concurrida Feria anual, en diciembre, y otra, la del Libro, en el transcurso del año; pero los eventos artísticos, teatrales y musicales, que fueron muy importantes a mediados del siglo XX, ya no son muchos.
Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle y especializaciones en la San Buenaventura. Ha sido docente en los Andes y en su Taller Internacional de Cartagena; en Cali en Univalle, la San Buenaventura y la Javeriana, en Armenia en La Gran Colombia, en el ISAD en Chihuahua, y continua siéndolo en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en El País desde 1998, y en Caliescribe.com desde 2011.