Cali cerró noviembre de 2025 con una situación inédita en décadas: el Concejo Distrital por problemas politicos, no logró sesionar en 4 plenarias consecutivas, días diferentes, para cumplir 2 funciones : elegir al Contralor Distrital y aprobar el presupuesto anual 2026. La parálisis según la Ley 136 de 1994 y el estatuto orgánico de presupuesto: El alcalde Alejandro Eder deberá expedir el presupuesto por decreto, un monto de $7,7 billones, concentración temporal del manejo fiscal  y un retroceso en la deliberación democrática. En la práctica, Cali entra en una modalidad de “dictadura fiscal”, generada no por el alcalde, sino por el derrumbe político del cabildo. Y de contera, entra en un limbo en la eleccion del Contralor, esperar la nueva presidente del Concejo, derogar lo actuado, con los riesgos de demandas y gestionar un nuevo proceso.

Contraloria Santiago de Cali

La ciudad nunca se  había quedado sin elegir Contralor, desde la elección popular de alcaldes hace 37 años y es la segunda vez , que queda con presupuesto por decreto del alcalde.

Lo ocurrido el 30 de noviembre, último día del periodo ordinario, confirmó la fractura de la coalición que concertaba con  el alcalde. Estos días solo asistieron siete concejales: Edison Lucumí, Ana Erazo, Flower Rojas, Rodrigo Salazar, Roberto Ortiz, Luis Fernando Salazar y María del Carmen Londoño; en  4 días fueron los únicos en ocupar sus curules, mientras los otros 14 concejales del periodo 2024–2027, impidieron el quórum decisorio. Son ellos, Audry Toro, Carlos Andrés Arias, Henry Peláez, Tania Fernández, Carlos Pinilla, Fabio Arroyave, James Agudelo, Marlon Cubillos, Carlos Ariel Patiño, Daniella Plaza, Rafael Andrés Escobar, Juan Felipe Murgueitio, Alexandra Hernández y Edison Giraldo.

La Procuraduría General de la Nación había emitido observaciones  sobre el concurso para Contralor, cuestionando la convocatoria, la universidad operadora, las pruebas, las impugnaciones, etc. Ese fue el argumento para que los 14 concejales decidieran no hacer quórum. Sin embargo, el fondo es político: el concurso se estructuró con un traje a la medida de intereses, ésta vez se fragmentó alcalde y concejales.

El impacto institucional es doble. Cali queda sin Contralor, una entidad que, pese a sus funciones, nunca ha ejercido el control fiscal real. En 20 años, todos los grandes proyectos de ciudad , de todas las administraciones 2004 – 2025, han sido inviables y el control fiscal mudo.  Y al quedar Cali  sin presupuesto aprobado por el Concejo, obliga al alcalde a firmarlo por decreto,  $7,7 billones, sin debate y sin control político,  crea un precedente complejo.

Las tensiones entre el alcalde y algunos concejales  se hicieron públicas y con 7 opositores, pocas veces visto en los últimos años. Rodrigo Salazar afirmó: Hay “interferencia indebida del alcalde Alejandro Eder”, y le incomoda la independencia del cabildo. Roberto Ortiz señaló que la parálisis responde a “caprichos del alcalde”, quien buscaría “un contralor de bolsillo”. Los señalamientos muestran que el modelo de gobernabilidad construido por el alcalde se fracturó: acuerdos políticos, alianzas iniciales y repartos terminaron en ruptura. 

Clara Luz RoldanUno de los derrotados del día fue Edison Lucumí, presidente del Concejo y aliado del alcalde, con su partido Cambio radical ,ellos lideraron la elección, ahora terminan en confrontación abierta. La coalición con éste socio importante, se deshizo en medio de cálculos para las elecciones de 2026 y 2027, presiones de grupos políticos y disputas por la Contraloría. Se observa que nació la alianza del partido mayoritario del Concejo, la U, quien desea la próxima alcaldia para la ex gobernadora Clara Luz Roldan , con el partido liberal quien buscaría la gobernación del Valle con el ex representante Fabio Arroyave y el nuevo jefe político del Nuevo liberalismo, el alcalde Alejandro Eder, quien busca tener sucesor de bolsillo. 

De otro lado, el alcalde sigue dando la pelea y  evitar que el cabildo utilice el presupuesto como mecanismo de presión y en el fondo, algunos  concejales aspiran a mantener influencia en el manejo del contro fiscal, para acceder a proyectos y contratos. Lo triste es que ninguna de las dos posiciones tiene sustento legal.

El proceso para elegir Contralor se convirtió en símbolo del colapso institucional: convocatoria cuestionada, universidad operadora sin respaldo, pruebas con fallas, impugnaciones no resueltas y advertencias tardías de la Procuraduría. La terna no es técnica , se constituyó en instrumento de negociación. Se materializó la división política, que  hizo imposible la decisión.

Así quedaron en evidencia las promesas incumplidas del alcalde Eder, acabar con “las sinvergüencerías del Concejo” . La crisis dejó claro que el mérito sigue subordinado al clientelismo, al manejo del fisco y a los acuerdos políticos. Cuatro plenarias frustradas muestran que ya no se trata de un episodio aislado, sino de un deterioro estructural.

La Contraloría queda sin legitimidad, percibida como un cargo de negociación. Colapsó la relación alcalde y 7 concejales, no hubo diálogo ni acuerdos mínimos para evitar el daño institucional. Ninguna de las partes cedió y la ciudad quedó atrapada en la confrontación.

Concejal de CaliLa ausencia deliberada de los 14 concejales durante 4 sesiones podría constituir falta disciplinaria grave: Deliberar y votar es un deber constitucional. No hacerlo, para bloquear decisiones, puede derivar en sanciones disciplinarias. La sanción política en Cali ha sido enexistente, alta abstencion y unos votos en blanco que no deslegitiman. .

Cali queda sin Contralor, con un presupuesto por decreto, El cabildo queda fracturado y sin credibilidad y el alcalde pierde definitivamente la autoridad moral de su promesa de cambio.

Recordar que los 21 concejales , materializaron su incoherencia institucional, al aprobar el  endeudamiento por  $3,5 billones y las vigencias futuras del tren por $1,7 billones por unanimidad y sin estudios completos, lo que agrava la incoherencia institucional, como pasó con el MIO, las 21 megaobras, el corredor verde, las escuelas de mi cominidad es Escuela y los 5 parques de la pasada administracion. Todo es politiquería, no les importa la ciudad; para presionar la solucion de lo anterior, no dañan el quorum, solo discursos ligeros. 

Caliescribe ha sentenciado que ésta administracion no entregará la mayoria de las obras  del crédito de $3.5 billones, ni da solucion a ningún problema estructural de Cali ( MFMP, MIO, 21 Megaobras, seguridad, calidad educativa y corrupcion especialmente.

Cali enfrenta hoy una crisis de gobernabilidad que no proviene de la oposición, sino de la incapacidad conjunta del alcalde y del Concejo para cumplir sus responsabilidades; la legitimidad institucional está en su punto más bajo y el daño es profundo. La factura política llegará, porque la ciudad sigue  tomando  nota.

Ramiro Varela Marmolejo