La semilla que regresa al bosque: conversación con Hernando Maya sobre biodiversidad, agricultura orgánica y huertos urbanos en Cali, en entrevista realizada por Ramiro Varela director de Caliescribe:

Caliescribe abrió un espacio para quienes han convertido la tierra en un territorio de aprendizaje, resistencia y futuro, alrededor del equipo gestado en Huertos San Vicente. Entre ellos, Hernando Maya, investigador empírico y uno de los referentes actuales de la agricultura orgánica en Cali, de origen campesino. Su historia no es lineal: es un ciclo, como el del bosque que él tanto admira. Desde temprano en la entrevista, soltó una frase que resume su trayectoria: “Quedé infectado por el virus de lo orgánico.”

Maya explicó que la base de todo está en observar la naturaleza. Para él, el bosque es el primer maestro. “La naturaleza nunca ha necesitado abonos: el bosque se sostiene con lo que él mismo produce.” Allí, los microorganismos sostienen la vida y el equilibrio. “Los microorganismos son los que realmente hacen todo el trabajo del bosque; sin microbiología no hay agricultura orgánica.”

Su regreso a la agricultura, después de décadas dedicado a otros oficios, fue casi un llamado ancestral:

“Yo soy de extracción campesina: el pájaro del monte o se muere o vuelve al monte.”

Y volvió, esta vez para sembrar sábila de manera estrictamente orgánica. Ocho meses después, su experimento sorprendió a los expertos:

“En ocho meses la sábila orgánica estaba casi el doble que la sembrada de forma tradicional.”

Esa experiencia lo llevó a profundizar en el compostaje, donde descubrió el poder de la microbiología. “Con microbiología, lo que se composta en tres o cinco meses se logra en 45 o 60 días y con mejor calidad.”

Para eso creó su modelo sencillo, pero de gran contenido biofábrica: “La biofábrica es el espacio donde reproducimos microorganismos; ellos son los trabajadores de la agricultura orgánica.”

Su conocimiento se amplió al estudiar microorganismos de montaña, más eficientes que los que había utilizado antes:

“Los microorganismos de montaña resultaron más eficientes que los aislados en laboratorio.”

Hoy su trabajo renace en la Buitrera de Cali, donde combina huerto urbano, vivero, compostaje, producción de peces y educación comunitaria. Allí, junto al colectivo Huertos San Vicente, encontró un espacio de intercambio horizontal… quien nos dio a conocer el producto y segundo porque es un equipo interdisciplinario y me hicieron partícipe. Nos enriquecimos mucho porque tenemos saberes que estamos compartiendo. Fuera de lo que yo aprendí en el SENA hemos seguido reuniéndonos e intercambiamos saberes los unos con los otros

Su mensaje para la ciudad es contundente:

“La tierra está aclamando que la mimemos; con la agricultura química prácticamente la estamos acabando.”

Maya insiste en que esta transformación no es solo rural: también es urbana. “La ecología no es solo rural: en la ciudad podemos compostar y manejar microorganismos sin malos olores.”

Su visión para Cali es clara, urgente y esperanzadora:

“Ojalá todo el mundo tome conciencia: si no volvemos a lo orgánico no vamos a recuperar nuestro ecosistema.”

A nivel familiar y comunitario, la alimentación ha cambiado y mejorado. Las plantas de su vivero, libres de agroquímicos, sobreviven y prosperan en manos de quienes las adquieren.……       “yo cosecho la cebolla, el tomate, los peces y la lechuga. No es mucho, es lo más básico que se come en la casa en las ensaladas”……….. “Quien compra nuestras plantas no tiene problema: nunca han tenido veneno y pueden mantenerlas sanas con el producto orgánico.”

En medio de una ciudad que busca reencontrarse con su patrimonio ambiental, la voz de Hernando Maya resuena con la fuerza de lo simple y lo esencial. Un recordatorio de que la biodiversidad no es un discurso, sino una práctica diaria. Un llamado a volver al bosque —no en geografía, sino en filosofía— para que Cali y el Valle recuperen su equilibrio natural a través de los huertos urbanos, la agricultura orgánica y la microbiología que sostiene la vida.

Redacción