Cali vive un momento de desconcierto institucional pocas veces visto. A comienzos de su mandato, el alcalde Alejandro Éder afirmó que la ciudad estaba “quebrada fiscal y financieramente”, dejaba claro que cualquier decisión debía estar guiada por prudencia y responsabilidad. Sin embargo, meses después, el mismo alcalde olvidó sus advertencias, se embarcó con el respaldo “automático del Concejo” en el crédito más alto de la historia de la ciudad: $3.5 billones, una cifra desproporcionada para una capital que no tiene cómo sostener sus obligaciones actuales, menos para financiar sueños,  sin estudios, proyectos sin planeación y anuncios sin soporte jurídico. ( Solo para mencionar la rehabilitacion de la Av. Ciudad de Cali, salió despues y aún se desconoce el proyecto).

Los episodios recientes  , en solo una semana, Metro, tren de cercanias y C omuna 23, son prueba que el alcalde se ha convertido, sin proponérselo, en el rey de la improvisación. Cali, en vez de encontrar dirección, navega sin brújula.

  1. Metro para Cali: una improvisación convertida en narrativa oficial

Este noviembre de 2025, el alcalde sorprendió con la creación de una “comisión pro-Metro” para estudiar la viabilidad de un metro subterráneo en Cali. Según él, “un metro no es un lujo sino una necesidad”. Lo declaró como si se tratara de un proyecto maduro, cuando en realidad nunca fue una propuesta de campaña, ni de su programa de gobierno y no aparece en el Plan de Desarrollo 2024–2027.

Cali carece de estudios actualizados de movilidad, del soporte técnico mínimo, de un Plan Vial y transporte masivo vigente y de capacidad fiscal para sostener siquiera su sistema actual MIO. Aún así, el alcalde impulsa simultáneamente un aporte de $1.7 billones al Tren de Cercanías, proyecto que además perdió el 70% de la financiación nacional, quedó sin cierre financiero. Es decir, la administración compromete recursos billonarios en un tren regional mientras el MIO el sistema urbano que sí es su responsabilidad directa,  está quebrado financieramente, incompleto en obras y operando al 40% de lo requerido. La ciudad a cargo de las motos, ver los barrios estratos 1, 2 y 3 y de los piratas , en todos los paraderos del MIO. Ellos , logran tener la gran mayoría del transporte publico de la ciudad.

Cali y el MIO, es el problema: 1. No hay rutas suficientes hacia ladera, el perímetro urbano  y area de expansión. 2. Las frecuencias son deficientes y poco confiables. 3. El déficit operacional del MIO  es una carga fiscal explosiva. 4. El 91% de la población estratos 1, 2, 3 y 4 depende del transporte pirata, moto, taxi o buses intermunicipales porque el MIO no funciona.

  • ¿Puede una ciudad donde el transporte formal colapsó lanzarse a financiar un tren hacia Jamundí?
  • ¿Puede un alcalde que denuncia quiebra fiscal justificar un proyecto con costos de de billones, sin estudios y sin fuentes?

La desconexión es evidente: en Cali no hay ni buses , sostenibles en el largo plazo para hoy, pero se habla de un metro para mañana.

  1. La estafa de las Megaobras: lo cobrado y nunca ejecutado. Y el Concejo que?

Cali aún adeuda 9 megaobras por más de $1 billón, todas pagadas por valorización por sus ciudadanos. Es decir, la Administración se apropió de recursos de contribuyentes para obras que jamás entregó. Este incumplimiento es la mancha más grave de la ingeniería pública de la ciudad y un símbolo de la ruptura de confianza entre Estado y ciudadanía.

Hablar de metro o tren cuando ni siquiera se han concluido las obras financiadas por la gente es una afrenta a los caleños.

  • ¿Cómo puede un gobierno y un concejo, que no cumple con 9 obras pagadas por la ciudadanía comprometerse con un tren de costo total de  $12 billones, la obra más costosa y compleja en la historia de la ciudad?
  • ¿Con qué legitimidad propone un Metro cuando no ha podido construir ni las obras que ya cobró?

Antes de hablar de Metros subterráneos, Cali necesita recuperar la ética de la gestión pública. Porque la modernización no comienza con Metros, sino con cumplir lo prometido.

  1. La Comuna 23: insistir en un modelo que ya no existe, somos Distrito.

El segundo gran anuncio del alcalde fue iniciar la conformación de la Comuna 23, presentada como una herramienta para mejorar servicios públicos y fortalecer la representatividad en la zona de expansión. Pero este discurso oculta una verdad constitucional contundente:

  • Cali es Distrito Especial, no municipio.
  • Los Distritos se organizan en localidades, no en comunas.

La Constitución (arts. 322–324) y la Ley 1617 de 2013 obligan a implementar localidades con alcaldes locales, juntas de administración local y presupuestos propios. No es opcional. Es un mandato de rango superior.

Las administraciones de Armitage y Ospina presentaron proyectos de acuerdo para avanzar en el diseño de localidades. Había obligación, pero el actual gobierno retrocede y decide proponer Comuna 23, , perpetuar un esquema municipal que ya no existe. Crear una nueva comuna en un Distrito Especial es jurídicamente improcedente e institucionalmente regresivo.

Significa: a.Mantener un modelo territorial obsoleto. b. Impedir la descentralización fiscal. c. Evadir la creación de autoridades locales. d. Frenar la implementación real del Distrito. 5. Es gobernar hacia atrás.

  1. El crédito de $3.5 billones: la contradicción máxima

El punto más crítico de esta improvisación es el gigantesco crédito de $3.5 billones aprobado con respaldo del Concejo, pese a que el propio alcalde había declarado la quiebra fiscal meses antes. Pedir el crédito más grande en la historia de una ciudad quebrada es la definición misma de incoherencia. Es hipotecar el futuro sin un plan claro, sin un POT actualizado, sin priorización y sin un diagnóstico riguroso que justifique semejante deuda. Es gobernar a punta de impulsos, no de políticas públicas.

Conclusión: Cali necesita rumbo, no ocurrencias

  • Un crédito de $3.5 billones en una ciudad quebrada es irresponsabilidad pública.
  • Un tren sin financiación es un espejismo.
  • Un metro sin planeacion es una ilusión.
  • Una Comuna 23 en un Distrito es un error jurídico

Cali, necesita dirección.

  • No necesita improvisación, sino planeación.
  • No necesita discursos, sino coherencia.

Antes que megaproyectos de cartón, Cali necesita cumplir lo ya pagado, rescatar su transporte, implementar su Distrito y restaurar la confianza de sus ciudadanos.

*Concejal de Cali que aprobó en 1988 las 20 comunas, y los 20 CALIs, mediante el acuerdo 1 de 1988 ( alcalde CHTrujillo ) ;  que aprobó DESEPAZ  en 1992, la comuna 21 ( alcalde RGuerrero ) , autor intelectual y  que redactó la comuna 22 , acuerdo 134 del 2004 ( alcalde ASalcedo).

Ramiro Varela Marmolejo