En la medida en que se acrecienta el poder de los grandes monopolios internacionales en el mundo capitalista globalizado, la democracia liberal entra en un proceso de declive particularmente con el aumento de la competencia entre las grandes potencias por el control de las materias primas y de los mercados de venta especialmente relacionados con las materias primas como el petróleo, el oro y los metales raros.
En el caso específico de Venezuela, su gobierno suscribió un acuerdo con los Estados Unidos de Norteamérica mediane el cual el país del Norte se queda con el control mayoritario de 65 mil millones de barriles de petróleo por cien años, lo cual es considerado por algunos sectores políticos y sociales como un verdadero despojo.
Lo anterior se acordó con el beneplácito del gobierno venezolano bajo la presión del presidente Trump que desde el inicio le apuntó al negocio del siglo, tal como se calificó esta negociación.
Lo anterior deja en claro, lo que puede suceder con otros países del sur global, convertidos en el patio trasero del imperio que so pretexto ya no de defender la democracia, procede a apropiarse de las materias primas y de los mercados de venta de los países sometidos a su hegemonía comercial.
La cuestión es que la democracia no da espera y simplemente se deteriora en manos de las clases dirigentes que poco a poco se alejan de sus formas y procedimientos y prefieren apelar a los métodos autoritarios tal como sucede en Venezuela bajo el gobierno de Delcy Rodríguez, lo cual ha sorprendido a la oposición y a diferentes sectores del Chavismo.
Algunos sectores de opinión consideran que con el nuevo acuerdo suscrito con el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, se logró una gran ventaja que favorecerá el crecimiento de la economía venezolana trayendo bienestar a la población.
Lo cierto es que, con dicho acuerdo se perpetúa la dependencia de este país respecto de los intereses del gobierno Norteamericano, lo que significa mayor dependencia económica y política, menos democracia y más dinero para los grandes monopolios que manejan la industria del petróleo.
Para nuestro país, conviene señalar que la visita a Colombia del secretario de Estado del gobierno de USA el señor Marco Rubio, tiene por objeto asegurar mediante la suscripción de determinados acuerdos de carácter político y comercial una mayor dependencia de nuestro país de los intereses del país del Norte, que hoy más que nunca necesita mantener su hegemonía no solo en aquellos países en donde tradicionalmente ha ejercido sus dominios, sino en todos aquellos que como Colombia están decididos a suscribir el acuerdo de carácter militarista denominado “Escudo de Las Américas” además, de renunciar al Estatuto de Roma que investiga y juzga a las personas acusadas de los crímenes más graves contra la humanidad: genocidio, crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y el crimen de agresión.
Además, se trata de ejercer una mayor influencia económica y política en aquellos países del sur global en momentos en que China ha logrado penetrar los mercados del centro y sur del continente americano.
Y de ahí la necesidad de que las fuerzas democráticas y progresistas del país sientan su más enérgica protesta sobre lo que puede calificarse como un retroceso y despropósito del gobierno Trump que aspira no solo a la apropiación de los mercados sino de ejercer su hegemonía y dominación, lo cual aumentaría no solo la dependencia económica y política de los países, sino que afectaría la dignidad de los pueblos del sur global del continente americano.