Lo que observamos en la ciudad con el comportamiento de muchas personas en el tráfico vehicular, muestra claramente que su educación es muy poca o no tienen ninguna. Otros seguramente piensan que las normas no son para ellos o como la senadora de la República que cree que el cargo no la obliga a cumplir las normas en las vías y olvida o nunca le enseñaron que debe dar ejemplo del respeto a las normas. En otras palabras, esa senadora es tan ignorante como los motociclistas que andan en contra vía, no respetan los semáforos y que los andenes son para ellos y no para los peatones.
Pero cuando los maestros de las escuelas públicas, según un logro sindical, no se pueden evaluar, el desarrollo y por lo tanto el futuro del país está en riesgo. No hay empresa u organización en donde la calidad del trabajo y el comportamiento no se evalúe para definir si el empleado responde a las necesidades del cargo o tiene el conocimiento necesario para desempeñarlo. Es claro y lo sabe todo el mundo, que solo con una sólida educación, que debe comenzar en la casa, y continuar en el colegio y la universidad se logra el progreso. La educación no es solo conocimiento, es el respeto a la ley y a las normas que regulan la convivencia en la casa, en el trabajo, en el espacio público y en todos los lugares del diario vivir.
El éxito de los países con altos ingresos se debe esencialmente a la educación, a la planeación de largo plazo y al ejercicio de la autoridad y no al desorden e incumplimiento de la ley y las normas. Y hay otro factor y es el de la invención de nuevos productos o la sustitución de importaciones y la creación de productos con valor agregado para la exportación. Mientras sigamos exportando productos primarios e importando tecnología o, en otras palabras, cambiando café, piñas o chontaduros por automóviles, computadores, aviones y además, malgastando los impuestos en una creciente y estorbosa burocracia más la corrupción de algunos funcionarios del Estado, estamos garantizando nuestra permanencia en el subdesarrollo.
Tenemos ad-portas la elección del Presidente de la República y no nos podemos equivocar, pues otros cuatro años de desgobierno y atracos al tesoro público nos garantizaría seguir en el subdesarrollo y el crecimiento de la pobreza. O cuidamos el rancho o cada día seremos más pobres y seguramente más incultos ante el panorama mundial.