Siempre se ha dicho que el cumplimiento de los deberes engendra los derechos, pero entre nosotros se actúa de manera diferente y se habla siempre de derechos, pero nunca de los deberes. Igual en la Urbanidad de Carreño o Manual de Urbanidad y Buenas Maneras, que se enseñaba en las escuelas de la ciudad a principios del Siglo XX, lo primero que se menciona son los deberes morales del hombre con Dios, con la sociedad, con la Patria, con nuestros semejantes y con nosotros mismos. Dicho en otra forma, es un manual para que las relaciones entre los humanos y con el medio ambiente, en todas las actividades, sean fluidas, amables, gratas y respetuosas, conductas que hacen armónico y amable el diario vivir en familia, en la sociedad, en las calles de las ciudades y en las vías del país.

Una conducta que sorprende en los países desarrollados, con altos estándares de cultura ciudadana, es el cumplimiento de los horarios y la puntualidad, norma que está considerada como básica en el comportamiento social. En Europa una cita o invitación a una hora determinada, es a esa hora exacta, ni un minuto antes, ni uno después. El ejemplo lo dan los reyes y presidentes, lo contrario de nuestro actual Presidente, que sin ninguna vergüenza y respeto con quienes lo esperan llega hasta con 4 o 5 horas de retraso. Eso es intolerable en los países con alto nivel de desarrollo. En esos países una invitación de 6:00 p.m. a 10:00 p. m es así de precisa, pero entre nosotros se llega a las 10:00 p.m. y se retira a las 4:00 o 5:00 de la mañana.

Otro ejemplo de conducta positiva es el caso de los sindicatos en el Japón, que presentan propuestas para mejorar la producción y piden una participación de esos beneficios. Entre nosotros se pide y se exige que no se sancionen los incumplimientos o la conducta desleal pero sí que crezcan los beneficios, así se arruine la empresa. Lo vemos en Santiago de Cali con su mayor empresa que es Emcali. Igual en muchas empresas sus trabajadores son los mayores ladrones de sus elementos de trabajo o de los bienes.

Los anteriores comentarios son para mencionar la urgencia de que en las casas y las escuelas del país se vuelva a enseñar urbanidad y buenas maneras como el mayor aporte para lograr avanzar hacía el desarrollo económico y social. En otras palabras, aprender a trabajar para lograr desarrollo social y económico, no seguir predicando que sin trabajar y repartiendo la pobreza se puede mejorar en lo social y crecer económicamente.

Recordemos a la trabajadora hormiga y no a la alegre cigarra, que se muere de hambre en el invierno. Si seguimos como vamos tenemos garantizado continuar en el subdesarrollo cuando el propio gobierno propone y luego lo niega, que se pare la producción para protestar porque el Congreso no le aprueba lo mal estudiado que propone. Es decir: los pájaros tirándole a las escopetas

Nicolas Ramos Gómez

Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP