Cada vez es mayor nuestra dependencia de la economía de otros países, particularmente de los Estados Unidos de Norteamérica de donde recibimos insumos y bienes de consumo, a todo lo cual se suman las remesas que reciben infinidad de hogares de nuestro país, que envían los compatriotas que viven en el exterior, las cuales crecen exponencialmente convirtiéndose en lo que se podría calificar como una tabla de salvación y garantía de supervivencia de innumerables familias colombianas y particularmente vallecaucanas y caleñas.

Para el año 2024 el país recibió por remesas. Doce mil millones de dólares, en tanto que en el comienzo del 2025 aquellas han superado por primera vez las exportaciones de petróleo.

Así las cosas, tenemos que con el creciente flujo de remesas aumenta considerablemente nuestra dependencia de los recursos que los emigrantes envían regularmente al país, en tanto disminuye la capacidad de los receptores de las remesas de producir con su trabajo diversidad de bienes, productos y servicios para atender las necesidades del mercado interno y externo, en condiciones cada vez más precarias e insuficientes.

La situación que se vive en el Valle del Cauca es mucho más crítica en tanto que las remesas constituyen el 5.7% del producto interno bruto -PIB- regional, superando en un 2.7% el total de las exportaciones del año pasado. Lo que significa que las familias vallecaucanas recibieron más ingresos por giros enviados desde el exterior que por las ventas de bienes en el mercado externo.

Lo anterior no solo contribuye a incrementar la cultura de la dependencia económica del país y de miles de hogares de colombianos particularmente de los Estados Unidos y de algunos países de Europa, sino que pone en riesgo la propia estabilidad económica y social de quienes reciben dineros del exterior. Circunstancia ésta que puede modificarse en función de diversas contingencias relacionadas con la situación económica y social de quienes viven y trabajan en otros países tal como puede suceder en este caso con los emigrantes colombianos que residen en USA y a quienes su situación puede cambiarles con ocasión de las nuevas políticas migratorias impuestas por el gobierno de Donald Trump.

Una verdad “de a puño” permite entender que sí los pueblos no son capaces de producir lo que necesitan para vivir, estarán condenados a subsistir bajo la dependencia económica de otros países o a desaparecer como sociedad.

Y de ahí la necesidad de revertir la tendencia a incrementar el trabajo informal o por cuenta propia, con la cual no es posible fortalecer la economía del país, de la región  y de la ciudad y, de capacitar a los colombianos en las nuevas tecnologías, con lo cual se podrían modificar las condiciones económicas y sociales para producir los bienes y servicios que se requieren, sin tener que depender de quienes salieron del país por falta de oportunidades en sus ciudades en busca de mejores condiciones de vida y de bienestar social.

ADENDA: Los caleños y vallecaucanos exigen de sus autoridades, de los gremios económicos , organizaciones y líderes sociales , mayor información, participación y transparencia del contenido de los diálogos que se vienen implementando en la ciudad por parte de sectores que siempre han intervenido en los asuntos locales y regionales, con el fin de que las propuestas que allí se hagan se conviertan en insumos para que sean consideradas y analizadas conjuntamente con las iniciativas y propuestas que aportan los ciudadanos en desarrollo de la Democracia Participativa consagrada en la Constitución Política del País. En este caso, se trata de construir una nueva visión del presente y futuro de la ciudad de Cali y del Valle del Cauca, acorde con los intereses y necesidades de los caleños y vallecaucanos, más allá de los intereses individuales de personas y organizaciones que deben someterse al interés general y a la mayoría de los ciudadanos que participan y deciden en las alternativas de solución de los problemas que nos aquejan conjuntamente con las autoridades elegidas para representar y defender los intereses de la comunidad en general.

La implementación de los diálogos locales y regionales deben contar con nuevos liderazgos comprometidos con la transparencia y el bienestar de todos los ciudadanos acompañados de la ciudadanía en general.

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.

Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social