La posibilidad de convertir la construcción del tren de cercanías en una realidad depende de la existencia de varias condiciones concretas y objetivas y no de simples promesas electorales muy características del medio social y político en que se desenvuelve dicha actividad.
En este caso debemos guiarnos por los hechos reales y no simplemente formales, los cuales tienen validez únicamente cuando contribuyen a que se manifiesten las posibilidades reales del mencionado proyecto y no se trate de una simple fantasía irrealizable por diversas condiciones y circunstancias concretas para su ejecución.
En lo anterior juega un papel fundamental la voluntad política de las autoridades encargadas de otorgar las autorizaciones respectivas para la iniciación de las obras y demás elementos relacionados con los diseños técnicos que tendrá el tren de cercanías y que según informes de prensa, será totalmente eléctrico y que inicialmente se extenderá entre Cali y Jamundí para posteriormente abarcar las ciudades de Palmira y Yumbo y el aeropuerto Bonilla Aragón, beneficiando a más de un millón de pasajeros y reduciendo los tiempos de viaje en un 33% aproximadamente.
Del mencionado proyecto se habla desde hace más de ocho años atrás, cuando se dijo que su ejecución cubriría un primer trayecto de Cali a Jamundí con 21 estaciones para el 2025, que hasta la fecha no se ha logrado su cumplimiento.
Aunque se dice que ya cuenta con el aval del gobierno nacional, hasta el momento al proyecto le falta a aprobación del CONPES, con el fin de que pueda firmarse el convenio de cofinanciación entre la Nación y los gobiernos territoriales.
Afirma el alcalde Eder que “Formalizado el proyecto”, este cuenta con los recursos para iniciar la construcción del tren de cercanías que generaría catorce mil empleos entre directos e indirectos, dinamizándose así la economía del Valle del Cauca, además de contribuir al mejoramiento del medio natural en mas de 37.000 toneladas de CO2 anuales con lo cual se mejora la calidad del aire en la región.
Cabe señalar que los caleños esperamos que esta vez no se repita la historia del fracaso relacionado con la empresa de los Ferrocarriles Nacionales, que condujo a la desaparición del tren que cubría varios de los municipios del Valle del Cauca o de la actual situación que se vive con METROCALI en estado de insolvencia y de quiebra permanente la cual constituye una experiencia más de la forma como la clase dirigente dele país y de la región dirigen y manejan los asuntos del Estado y de la sociedad, a fin de que la posibilidad de convertir el tren de cercanías en realidad no se convierta en una simple fantasía producto de la improvisación y la falta de planeación integral de un proyecto que puede beneficiar a toda la región vallecaucana.