Cali ante el espejo: Quién informa, ¿quién investiga y quién vigila al poder? 

Una ciudad que necesita escucharse

¿Quién cuenta lo que realmente sucede en Cali? ¿Quién contrasta las promesas de los gobernantes con los resultados? ¿Quién investiga las decisiones que comprometen los recursos públicos y representa a los ciudadanos cuando sus problemas dejan de ser noticia?

Estas preguntas marcaron una nueva edición de La Lupa Urbana, el espacio de Caliescribe que confronta la voz de la calle, la inteligencia artificial, el conocimiento documental de su buscador inteligente y la opinión de expertos para construir una mirada integral sobre la ciudad.

El invitado fue Duván Guerrero, director de Comunicaciones del Concejo de Cali, primera corporación administrativa de la ciudad, quien conversó con Ramiro Varela sobre la calidad de la información, la independencia periodística, el papel de las instituciones y la responsabilidad ciudadana.

El diálogo planteó una pregunta constitucional de fondo: ¿puede existir una democracia sólida sin información suficiente, contrastada e independiente para evaluar a quienes ejercen el poder?

La democracia no termina en las urnas

Guerrero advirtió que los ciudadanos no pueden desentenderse de las corporaciones públicas y reclamar únicamente cuando los problemas llegan a sus hogares. Elegir representantes es apenas una parte de la democracia. También es necesario informarse, deliberar, intervenir en los asuntos públicos y ejercer control social.

La CP ofrece fundamentos: el art 2 establece la participación como fin esencial del Estado; el 20 protege la libertad de expresión y el derecho a recibir información veraz e imparcial; y el art 74 garantiza el acceso a documentos públicos, con las excepciones legales. El periodismo no puede limitarse a reproducir comunicados. Debe investigar, contrastar fuentes, cuestionar decisiones y hacer seguimiento a los compromisos públicos.

Guerrero también recordó que deliberar no es insultar. La democracia exige representantes con preparación, argumentos y conocimiento de los asuntos que deben resolver.

Cali: muchas comunicaciones, poca articulación

Al examinar las comunicaciones de la ciudad, gremiales, empresariales, alcaldia y concejo Cali, Guerrero identificó una debilidad: cada organismo informa por sus propios canales, pero falta articulación entre el sector público, los gremios empresariales, las universidades y los demás actores sociales.

Esta fragmentación impide construir una narrativa compartida sobre Cali, sus problemas y sus oportunidades ante Colombia y el mundo.

Varela señaló que la capacidad institucional de la Alcaldía puede dar mayor visibilidad a su propia versión de ciudad, mientras el Concejo, las universidades y los sectores económicos no siempre consiguen una conversación pública equilibrada.

La solución no es imponer un discurso único, sino promover una comunicación plural, sustentada en hechos verificables, donde las instituciones rindan cuentas y las voces críticas tengan espacio.

El Concejo: memoria institucional y control político

Guerrero destacó el valor de los acuerdos municipales como patrimonio documental para comprender el desarrollo de Cali. Mencionó el Acuerdo 300 de 2010, relacionado con Ciudad Paraíso, como antecedente para analizar la renovación urbana, la coordinación institucional y la atención a las comunidades afectadas. Uno es el relato de los constructores que idearon el programa, los alcaldes que lo lideraron, los bancos que lo financiaron y el Concejo, recibe toda la informacion exitosa del proyecto y de fracaso, por el desplazamiento social. La narrativa construida entre todos, podría cambiar la imagen de la ciudad.

Su planteamiento fue directo: la ciudad no puede improvisar ni presentar como novedosos problemas que las instituciones ya han estudiado. Es necesario recuperar la memoria administrativa, revisar los instrumentos existentes y establecer qué se cumplió y qué permanece pendiente. Varela reivindicó el seguimiento de Caliescribe a los archivos del Concejo y a los asuntos estructurales de la ciudad, entre ellos el MFMP de la ciudad, la calidad de la educación, el MIO, las megaobras financiadas mediante valorización y los proyectos urbanos cuestionados, más la informalidad territorial y laboral.

El reto periodístico es documentar cada caso, contrastar los compromisos con los resultados y establecer responsabilidades con pruebas. La memoria de Cali debe convertirse en una herramienta de control ciudadano y rendición de cuentas.

Una capital que debe pensar regionalmente

La conversación avanzó hacia el futuro de Cali y su relación con el Pacífico colombiano. Guerrero sostuvo que la ciudad debe fortalecer su conexión entre la ciudad puerto de  Buenaventura, el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón y los municipios vecinos. La movilidad, la seguridad, la economía y el ordenamiento territorial superan las fronteras administrativas.

Por ello, planteó la necesidad de avanzar hacia una visión regional, estudiar un sistema de transporte intermunicipal, proyectar la renovación urbana y fortalecer la capacidad del Departamento Administrativo de Planeación para estructurar y gestionar grandes proyectos.

Cali necesita planeación de largo plazo, coordinación institucional y capacidad técnica para convertir las propuestas en resultados. El desarrollo no puede depender exclusivamente de los intereses de un alcalde o de un período de gobierno.

La voz de la calle cuestiona a los medios

Valentina García y Erika Muñoz llevaron la discusión a las calles de Cali para conocer la opinión ciudadana sobre los medios de comunicación. Las respuestas fueron diversas. Algunos ciudadanos valoraron su función informativa; otros cuestionaron la veracidad, la profundidad y la independencia de las noticias.

Uno de los entrevistados criticó que ciertos periodistas reproduzcan información de redes sociales sin investigar ni contrastar fuentes. Estas opiniones plantean preguntas relevantes: ¿se verifican suficientemente las noticias?, ¿se hace seguimiento a las denuncias?, ¿se explican las causas de los problemas o solamente se describen los acontecimientos?

Guerrero advirtió que la sociedad corre el riesgo de acostumbrarse a situaciones que deberían movilizar una respuesta colectiva. La violencia, las dificultades de movilidad y las tragedias sociales no pueden convertirse en un paisaje cotidiano que deje de interpelar a las instituciones y a la ciudadanía.

Inteligencia artificial y memoria documental: dos perspectivas en contraste

La Lupa Urbana incorporó dos consultas: una a ChatGPT y otra al buscador inteligente de Caliescribe. La primera identificó desafíos en investigación, independencia, objetividad y participación ciudadana. La segunda reflejó la postura crítica frente a la posible influencia de la pauta oficial sobre la autonomía editorial y la reproducción de información institucional sin suficiente verificación. Estas perspectivas no sustituyen una evaluación sistemática de los medios. El valor de la metodología está en confrontar las percepciones con documentos, antecedentes, testimonios verificables y la voz del comunicador experto..

Duván Guerrero, director Comunicaciones Concejo Cali en La Lupa urbana

La independencia periodística se demuestra

Guerrero cuestionó la dependencia económica que puede generar la pauta oficial y advirtió que esta situación podría limitar la capacidad de los medios para fiscalizar a los gobiernos. La preocupación merece atención, pero requiere rigor: recibir publicidad institucional no demuestra por sí mismo que un medio haya perdido su independencia.

Guerrero defendió el derecho a la crítica constructiva y sostuvo que funcionarios y empresarios deben responder con argumentos y pruebas. El periodismo debe representar también a las comunidades que carecen de canales efectivos para hacer visibles sus necesidades.

La Lupa Urbana: información para ejercer ciudadanía

Guerrero destacó la combinación de inteligencia artificial, conocimiento experto y realidad social, así como la participación de jóvenes en el desarrollo de nuevas herramientas de comunicación.

El ejercicio propone una manera de estudiar la ciudad: contrastar lo que piensan los ciudadanos con los documentos, la experiencia profesional y las herramientas tecnológicas, sin convertir ninguna fuente en verdad absoluta.

La conversación dejó una tarea colectiva: fortalecer la participación ciudadana, recuperar la memoria institucional, exigir transparencia y promover un periodismo que investigue con independencia.

Redacción