El sismo pone a prueba la capacidad técnica, institucional y ciudadana de la capital del Valle…………….Una ciudad herida y una pregunta pendiente
¿Cómo recuperará Cali su patrimonio histórico, arquitectónico y cultural después del sismo del 10 de agosto de 2026? La pregunta va más allá de las grietas de una iglesia o el deterioro de una fachada. Compromete la memoria colectiva, la responsabilidad pública y el derecho ciudadano a conocer los planes, recursos y plazos de la reconstrucción.
En La Lupa Urbana de Caliescribe, abordamos este desafío con el arquitecto de la ciudad Benjamín Barney, testimonios ciudadanos, respuestas institucionales y dos herramientas de análisis: ChatGPT y el Buscador Urbano Inteligente de Caliescribe (BUIC).
El ejercicio dejó una conclusión fundamental: Cali necesita una estrategia pública, financiada, técnicamente sustentada y participativa para recuperar sus bienes patrimoniales.
Benjamín Barney: cinco principios para repensar la ciudad
Comenzó con una advertencia: los problemas urbanos deben abordarse integralmente, no mediante decisiones aisladas.
Su primera propuesta es actualizar los estudios del suelo urbano. Cali presenta diferencias territoriales ( comunas, barrios ) , que inciden en el comportamiento de las edificaciones ante los sismos. La planificación debe incorporar información técnica actualizada para identificar esas condiciones.
El segundo principio es adaptar las normas a las características de cada sector. No puede aplicarse una respuesta uniforme a edificios y territorios sometidos a impactos diferentes.
El tercero amplía el concepto de seguridad: no basta con que la estructura principal permanezca en pie. También deben protegerse fachadas, antepechos, cubiertas y elementos ornamentales cuya caída puede ocasionar daños.
El cuarto se refiere a la evacuación. Barney cuestionó que las recomendaciones se limiten a ordenar que no se utilicen los ascensores. Los edificios necesitan soluciones adecuadas de circulación, evacuación y protección, definidas según sus características y las normas aplicables.
El quinto es el derecho a la información. Quienes compran una vivienda deben conocer sus condiciones de seguridad, el cumplimiento de las normas sismorresistentes y las responsabilidades de los profesionales que participaron en su construcción.
Estas propuestas constituyen una agenda de planificación urbana que Cali debe incorporar a su desarrollo.
El patrimonio no puede terminar en escombros
La discusión adquirió especial relevancia al abordar los bienes de interés cultural. Para Barney, su valor histórico exige protección y descarta que la demolición sea una respuesta automática ante los daños.
Su posición es categórica: estos bienes deben conservarse y recuperarse. Cuando representen un peligro, corresponde evaluar su aislamiento, estabilización y protección. La demolición debe ser excepcional y estar respaldada por estudios rigurosos, sin desconocer las obligaciones legales de conservación.
El arquitecto destacó la urgencia de intervenir la antigua iglesia de San Francisco, hoy conocida como La Inmaculada, cuyo deterioro considera preocupante.
También se refirió al Colegio de la Sagrada Familia, cuya fachada permaneció en pie. Su observación plantea una cuestión esencial: conservar una fachada no garantiza la seguridad del edificio. Los elementos arquitectónicos deben contar con condiciones estructurales adecuadas para evitar riesgos.
Proteger el patrimonio es intervenir con conocimiento técnico y respeto por la historia.
La voz ciudadana exige una ruta de reconstrucción
Los testimonios recogidos por el equipo periodístico de La Lupa Urbana evidenciaron la preocupación por la falta de una estrategia pública suficientemente definida.
El concejal Mauricio Zamora señaló que la Administración Distrital todavía no había presentado un plan concreto para recuperar el patrimonio afectado y reclamó su incorporación al Plan de Acción Específico, en el marco de la Ley 1523 de 2012.
Por su parte, el secretario de Gestión del Riesgo, abogado Peñuela, informó que continuaban las evaluaciones técnicas y la revisión de solicitudes de apoyo económico. Mencionó aproximadamente 21.000 familias afectadas y explicó que las inspecciones se desarrollaban por etapas.También reportó 66 edificaciones con demolición aprobada por el Consejo Distrital de Gestión del Riesgo y 71 estructuras candidatas a esa medida. La diferencia correspondía a los casos aprobados y a aquellos todavía en evaluación.
Un edil coincidió en reclamar una ruta pública con presupuesto, responsables y cronogramas. La ciudadanía necesita respuestas verificables, no solamente anuncios.
Las iglesias: patrimonio y vida comunitaria
Los daños en los templos revelan otra dimensión de la emergencia: la interrupción de espacios de encuentro, celebración y pertenencia.
El párroco de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro explicó que las afectaciones obligaron a trasladar las celebraciones religiosas a otros lugares. Aunque se habilitaron alternativas, algunos feligreses, especialmente adultos mayores, tienen dificultades para desplazarse. Tres ciudadanos relataron cómo debieron buscar otras parroquias y expresaron su preocupación por los costos de recuperación. También destacaron iniciativas solidarias, como ventas de alimentos y actividades comunitarias para reunir recursos.
Cada edificio afectado representa, por tanto, una comunidad que pierde temporalmente un espacio de convivencia. La reconstrucción debe recuperar tanto las edificaciones como las condiciones para restablecer sus actividades colectivas.
La Arquidiócesis, los gobiernos municipal y nacional, los empresarios y los organismos de cooperación pueden contribuir. Esa ayuda requiere proyectos técnicos, presupuestos transparentes y responsabilidades definidas.
ChatGPT y el BUIC: inteligencia al servicio de la ciudad
En la segunda parte del programa, contrastamos las respuestas sobre la reconstrucción del patrimonio arquitectónico de ChatGPT con las del Buscador Urbano Inteligente de Caliescribe.BUIC.
ChatGPT identificó daños estructurales y no estructurales, riesgos para la identidad cultural y consecuencias económicas y sociales. También señaló la necesidad de diagnósticos técnicos, restauración especializada, reforzamiento y participación ciudadana.
El BUIC destacó que la afectación compromete la memoria colectiva y los valores arquitectónicos, religiosos y comunitarios. Asimismo, planteó verificar la financiación, los contratos y los cronogramas de intervención de cada inmueble.
El valor de este ejercicio está en contrastar sus respuestas con documentos, estudios profesionales y testimonios ciudadanos.
Una propuesta concreta para la Administración Distrital
Al analizar estos resultados, Barney propuso establecer prioridades según dos criterios: el valor cultural de los inmuebles y la urgencia de intervenirlos. Esta metodología permitiría determinar cuáles bienes requieren atención inmediata, cuáles necesitan estabilización y cuáles pueden incorporarse a fases posteriores de restauración.
De este planteamiento surge una exigencia ciudadana al alcalde de Cali: publicar un inventario técnico y jurídico de los bienes afectados; identificar su nivel de riesgo; definir las intervenciones necesarias; precisar presupuestos, fuentes de financiación y responsables, y establecer cronogramas verificables.
También resulta necesario fortalecer la asesoría especializada en arquitectura, urbanismo, conservación patrimonial e ingeniería estructural. La magnitud del desafío exige coordinación institucional y conocimiento profesional.
Reconstruir Cali sin destruir su memoria
La reflexión de La Lupa Urbana trasciende la emergencia. Cali debe demostrar que puede proteger la vida, recuperar sus edificaciones y conservar la historia construida durante generaciones. Se trata de encontrar soluciones que protejan seguridad y patrimonio, mediante estudios rigurosos y procedimientos legales.
La ciudadanía tiene derecho a conocer los diagnósticos, presupuestos y plazos. Las autoridades deben informar y ejecutar; los expertos, aportar sus conocimientos, y las herramientas de inteligencia, facilitar el análisis y la verificación.
Al finalizar la conversación, Barney sintetizó el propósito de esta experiencia en una frase: «Que todo esto sirva para aprender».


