El Cairo, en el norte del Valle del Cauca, se convirtió en uno de los municipios más afectados por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto. La población, reconocida por sus viviendas coloridas y arquitectura tradicional, enfrenta un panorama de destrucción que contrasta con la imagen turística que durante años la caracterizó.
Reportes de las autoridades y medios que recorrieron la zona señalan que cerca del 80 % del municipio presenta afectaciones. Viviendas destruidas o con graves daños estructurales, calles cubiertas de escombros y edificaciones que permanecen en pie, pero con riesgo de colapso, hacen parte del escenario que encontraron los habitantes después del sismo.
En las calles todavía permanece una nube de polvo producida por el desplome de techos y paredes. Muchas familias regresan a sus viviendas únicamente para intentar recuperar ropa, documentos, electrodomésticos y otros bienes que quedaron entre los escombros. La incertidumbre aumenta por el riesgo que representan algunas estructuras deterioradas.
La emergencia también golpeó los servicios públicos. El municipio permaneció con dificultades de comunicación y sin suministro regular de energía eléctrica, mientras el servicio de agua y gas comenzó a restablecerse parcialmente. La falta de conectividad ha dificultado que numerosas familias puedan comunicarse con sus seres queridos.
El sector hospitalario también afronta una situación compleja. El hospital Santa Catalina recibió personas heridas y algunos pacientes tuvieron que ser trasladados a centros asistenciales de Cartago y Tuluá debido a la gravedad de sus lesiones. Además, dos cuerpos fueron trasladados a Medicina Legal en Tuluá.
Ante la emergencia, las autoridades instalaron un Puesto de Mando Unificado y habilitaron espacios temporales para albergar a las familias afectadas. Sin embargo, los derrumbes en algunos corredores viales han dificultado el ingreso de maquinaria y ayudas humanitarias.
El Cairo permanece así entre los municipios que requieren atención prioritaria, mientras avanzan la evaluación de daños, la asistencia a los damnificados y la recuperación de los servicios esenciales.

