En las condiciones y circunstancias por las que atraviesa en la actualidad el mundo capitalista globalizado, la polarización se ha convertido en un hecho recurrente derivado de las contradicciones y conflictos sociales que se presentan en la sociedad en lo económico, político, social, jurídico, cultural, ambiental, etc.
La polarización política se refleja en la lucha que se libra por la conquista o el mantenimiento de las clases dirigentes en el poder del Estado que se libra por los partidos y movimientos políticos y la implementación de determinadas políticas por parte de los gobernantes que en muchos casos conllevan a grandes enfrentamientos de la población.
En la actualidad una mayoría republicana en los Estados Unidos de Norteamérica, aspira a mantener su hegemonía en el Congreso con ocasión de las elecciones que se realizarán el 3 de noviembre, frente a la participación de una minoría demócrata en las cámaras profundizando la polarización que posiblemente influirá en el destino de la nación.
En Brasil las candidaturas de Lula Da Silva y Flávio Bolsonaro generan una polarización entre la población que probablemente se profundizará aun más con los resultados en la segunda vuelta electoral.
La polarización en Colombia se expresó durante los comicios electorales de la segunda vuelta el 21 de junio que dio como resultado la elección de Abelardo De La Espriella como presidente de la República frente al candidato de la coalición de izquierda Iván Cepeda, confirmándose la existencia de una profunda división de la sociedad colombiana en dos bandos antagónicos política e ideológicamente, que a su vez estimularon el surgimiento de nuevos partidos con diferentes concepciones ideológicas y estrategias políticas que entrarán a competir en la arena política en la lucha por el control del poder en representación de diversas clases y grupos sociales.
La polarización no surge de manera espontánea ni obedece a un hecho casual, en tanto está ligada como se dijo inicialmente, con las condiciones reales y concretas de la vida de la sociedad.
Sin embargo, algunos dirigentes políticos se valen de la misma para sus fines casi siempre de carácter electorero, entretanto no se crean las condiciones para discutir los verdaderos problemas del país, la región, el municipio o la vereda, desentrañando sus causas y aplicando los correctivos y posibles soluciones de las mismas. Al tiempo que se cae en un clima de hostilidad, odios y venganzas que se traducen en todo tipo de violencias.
La pregunta que cabe hacerse es como lograr superar el estado de cosas producto de la polarización y la violencia.
Siendo los seres humanos los autores y actores de su destino histórico, es prioritario reflexionar a partir de las condiciones concretas y objetivas de existencia y desarrollo de la sociedad en la que vivimos, desde el punto de vista económico-material, político-social y cultural-espiritual, siendo necesario construir la unidad del pueblo organizado para adelantar la lucha por la construcción de una sociedad realmente más justa y equitativa, fortaleciendo cada vez más la democracia como forma y método de gobierno, ideología y política que permita avanzar hacia la paz, el progreso social y el bienestar general para todos@, no obstante las diferencias naturales y sociales derivadas de las generaciones pasadas.