Una red eléctrica sometida a prueba
El terremoto de Colombia puso a prueba la capacidad de respuesta de Colombia frente a una emergencia natural y expuso un riesgo económico de grandes proporciones, que una falla localizada en la infraestructura eléctrica pudiera convertirse en una interrupción nacional del servicio. Hubo daños en edificaciones , con colapsos y daños severos, con victimas que se lamentan, pero porcentualmente en el solo Cali, no llegaron al 4% de las edificaciones y en Colombia, ni al 1%. Pero el sistema nacional eléctrico respondió
Radiografía del sismo y el golpe inicial al suministro
El sismo con epicentro en San José del Palmar, Chocó, a una profundidad cercana a 103 kilómetros, fue sentido en alrededor de 900 centros poblados y, hasta el mediodía, se habían registrado 18 réplicas, con magnitudes entre 1,4 y 4,8. Pero un dato económico está en el sistema eléctrico, inicialmente, cerca del 18 % de la demanda nacional quedó sin atender.
El efecto multiplicador, más allá de un problema técnico
Ese 18 % representa una porción de la economía que, durante una emergencia, puede quedar temporalmente paralizada. Una empresa sin electricidad puede detener producción; un comercio puede suspender ventas; un banco puede limitar operaciones; una planta industrial puede perder horas de trabajo; los sistemas de transporte, telecomunicaciones, agua y salud pueden enfrentar restricciones. Por eso, el riesgo de un apagón generalizado habría tenido un efecto multiplicador sobre la actividad económica.
El cuello de botella: transportar la energía, no producirla
La afectación se extendió a 11 departamentos: Caldas, Caquetá, Cauca, Chocó, Huila, Nariño, Putumayo, Quindío, Risaralda, Tolima y Valle del Cauca. El problema no estuvo principalmente en las centrales de generación, sino en activos de los Sistemas de Transmisión Regional y los Sistemas de Distribución Local. Esta diferencia es fundamental: Colombia podía tener capacidad de producir electricidad, pero si las redes para transportarla y distribuirla estaban indisponibles, esa energía no podía convertirse en actividad económica.
La velocidad como salvavidas
La velocidad de recuperación evitó que el impacto se transformara en una crisis mayor. Se reportó que la demanda atendida recuperó aproximadamente el 99 % del nivel previo al terremoto. Es decir, el sistema consiguió recuperar 81 puntos porcentuales frente al nivel inicialmente afectado del 18 %. Esa recuperación demuestra la importancia económica de contar con una red capaz de responder rápidamente ante eventos extremos.
Chocó: la cruda realidad de las redes regionales
Chocó mostró la vulnerabilidad de las redes regionales. Se reportaron daños que obligaron a suspender el servicio en Quibdó y en otros 16 municipios de su área de operación. Allí el problema energético no es únicamente empresarial, afecta hogares, hospitales, comercios, telecomunicaciones y la capacidad del Estado para atender una emergencia.
El balance de lo grandes
Hidroituango representa alrededor del 10 % de la demanda nacional y sus instalaciones fueron revisadas después del sismo sin reportarse daños relevantes.
En generación solar, Celsia informó que sus plantas tampoco sufrieron impactos físicos, pese a operar 25 parques con más de 480 MW de capacidad instalada.
La verdadera métrica del riesgo
El riesgo económico, se mide por los daños físicos ocasionados por el terremoto y debe medirse por lo que Colombia estuvo cerca de perder: continuidad productiva, ingresos empresariales, funcionamiento financiero, prestación de servicios públicos y confianza en una infraestructura de la que depende prácticamente toda la economía.
La infraestructura como inversión vital
Colombia demostró capacidad de recuperación al pasar de una afectación inicial del 18 % a una atención cercana al 99 %, y mostró que una emergencia natural puede poner en riesgo, en cuestión de minutos, el funcionamiento económico de buena parte del país. La inversión en transmisión, distribución, mantenimiento, redundancia y sistemas de respuesta es una póliza económica contra el costo mucho mayor de un apagón nacional.