Los presidentes, gobernadores y alcaldes
La década se desarrolló bajo dos presidencias. Andrés Pastrana gobernó hasta 2002. Álvaro Uribe ejerció la presidencia de 2002 a 2010 con una política de seguridad que modificó el mapa del conflicto y el funcionamiento de las instituciones en todo el país. En el Valle del Cauca la década inició con el cierre del periodo de Juan Fernando Bonilla Otoya en la Gobernación hasta 2000. Entre 2001 y 2003 gobernó Germán Villegas Villegas. Entre 2004 y 2007 la Gobernación estuvo a cargo de Angelino Garzón con el plan de desarrollo “Vamos juntos por el Valle del Cauca”. Desde 2008 hasta agosto de 2010 gobernó Juan Carlos Abadía Campo. Estos gobiernos enfrentaron crisis fiscales, presión del conflicto armado y necesidad de responder a nuevas demandas sociales y de derechos humanos.
En Cali el siglo se abrió con Ricardo Cobo Lloreda, alcalde hasta finales de 2000. Lo siguió John Maro Rodríguez entre 2001 y 2003. De 2004 a mayo de 2007 fue alcalde Apolinar Salcedo, destituido por irregularidades en contratación. Luego hubo dos alcaldes breves, Hernán Sandoval y Sabas Ramiro Tafur, hasta diciembre de 2007. Desde 2008 inició el primer mandato de Jorge Iván Ospina. Esta sucesión marcó una década de inestabilidad política en el municipio y de decisiones críticas sobre transporte, servicios públicos y manejo de la ciudad.
Aparecieron los paramilitares, unidos por el narcotráfico en ambas cordilleras , haciendo control territorial en algunos municipios y la lucha de comunidades indígenas y de negritudes, en la lucha por la tierra.
Crisis de servicios públicos y finanzas urbanas
En abril de 2000 el Gobierno Nacional intervino a EMCALI a través de la Superintendencia de Servicios Públicos por una crisis financiera que combinaba alta deuda, déficit en energía y problemas de caja. La empresa quedó bajo administración nacional durante toda la década. Este hecho se convirtió en símbolo del deterioro fiscal de Cali y de las dificultades de los gobiernos locales para sostener empresas de servicios públicos sin apoyo de la Nación. Los municipios del departamento también enfrentaron restricciones fiscales.
Violencia, seguridad y desplazamiento
Durante la primera década del siglo se mantuvo la presencia de actores armados ilegales en zonas rurales y corredores estratégicos del Valle del Cauca. El departamento registró masacres, secuestros y niveles altos de desplazamiento forzado. Cali recibió una parte importante de la población desplazada del Pacífico y de zonas rurales del propio departamento. El crecimiento de asentamientos en laderas y periferias modificó la estructura urbana de la ciudad.
Transporte masivo y expansión urbana
La década también estuvo marcada por decisiones de largo plazo en movilidad. En 2002 se aprobó el Sistema Integrado de Transporte Masivo de Cali dentro de la política nacional para grandes ciudades. En junio de 2004 se iniciaron las obras del sistema. El MIO fue inaugurado en fase de prueba en noviembre de 2008 y entró en operación plena en 2009. Mientras avanzaban las obras la ciudad siguió expandiéndose hacia el sur, hacia Jamundí y hacia la ladera. Nació un sistema inviable técnica, económica, financiera y socialmente
Economía, empleo e informalidad
La economía regional mantuvo el peso histórico de la agroindustria de la caña de azúcar. El sector azucarero conservó liderazgo productivo. La industria del corredor Cali–Yumbo avanzó en procesos de modernización y reducción de costos. El desempleo urbano y la informalidad se consolidaron como rasgo distintivo del periodo, proyectando un pib per capita tercermundista
Balance de la década
Entre 2000 y 2010 el Valle del Cauca vivió una reconfiguración del poder político con nuevos gobernadores y alcaldes elegidos en medio de crisis fiscales, conflicto armado y presión social. La intervención de EMCALI, la creación del MIO, la llegada masiva de población desplazada y la expansión urbana transformaron la región. La economía mantuvo su dependencia de la agroindustria y de la industria del corredor Cali–Yumbo, mientras el empleo informal se volvió rasgo central de la vida urbana.
La situación es muy preocupante, la mayoría de municipios, sin norte ni destino….nadie proyecta una solución de largo plazo, los gremios y empresarios, mas alejado del estado. La corrupción campea y no se observa una solución, para emular regiones de liderazgo en el mundo.