El MIO: 2 décadas de fracaso y corrupción en el STM de Cali

El sistema de transporte masivo de Cali, MIO, ha sido por más de 2 décadas un proyecto de grandes propósitos pero fallido en sus resultados y en su ejecución. Durante mas de 20 años, la ciudad ha sido testigo de un proyecto con serios problemas técnicos, financieros y de gestión que han afectado profundamente la movilidad de la mayoría de sus habitantes, particularmente de los estratos populares y medios, que corresponden al 89% de la población.

Hace 20 años, en el año 2005, se entregó el primer corredor troncal Cra 1ª – Calle 70 – 44 , construido por el Consorcio vial del Valle ( Jaime Cardona Soto,  construcciones Maja,  Raul Monroy, Jaime Puerta A , Calderón ingenieros)  , obra  de 2,4 km de longitud, tuvo un costo de $17.510 millones ( Hoy serian $ $112 mil millones a una tasa del 10% anual) , que fue demandado en el contencioso administrativo del Valle y ahora está para fallo en el Consejo de Estado.

Las obras con recursos asignados no se terminan, por la falta del cierre financiero del STM de Cali, como la Terminal Glorieta Estación, al frente de Metrocali,  la terminal sur y el patio taller sin terminar por estar en un humedal y la Estación Centro (MIO) está ubicada en la calle 13 con carrera 8, justo frente al Palacio de Justicia, con otras estaciones de parada sin terminar.

Esta situación revela un patrón que va más allá de la mera mala administración: se ha configurado una dictadura del cogobierno alcaldes y concejo , que sin control ni participación real de las entidades de vigilancia, gremios o medios de comunicación, ha aprobado todo en favor de operadores y contratistas, perpetuando así la inviabilidad del MIO.

Desde su inicio, el MIO se planteó como una solución integral para resolver los problemas de movilidad de una ciudad creciente y caótica. Sin embargo, más que una solución, el proyecto es un símbolo de la desidia, la corrupción y la falta de transparencia. La infraestructura completa que unas obras grandes de ciudad acarrea, con 2 décadas en construcción, aún no está terminada. No existe certeza sobre cuándo será realmente funcional y viable porque el proyecto carece de estructuración económica y técnica real. La incapacidad de sostener financiera y técnicamente el sistema ha generado problemas crónicos, tales como vehículos en mal estado, rutas poco eficientes, falta de cobertura en zonas periféricas, y un servicio que no satisface las necesidades reales de sus usuarios.

Este fracaso no es producto de la casualidad, sino de un “gran acuerdo tácito de ciudad” entre alcaldes, concejos municipales y juntas directivas de Metrocali, con la complacencia de Personerias, Contralorias de la república y Cali, Procuradurias, etc. Y nadie hace nada , para ponerle “ Cascabel al gato”. . Estas instancias administrativas y de control han aprobado y vigilado contratos, decisiones fundamentales sin filtros reales ni control efectivo. La connivencia con los operadores de buses del establecimiento  que dan el servicio es evidente, y solo se promueven los intereses económicos de estos actores en detrimento de la calidad y la accesibilidad del transporte público. Ni gremios, ni organizaciones ciudadanas, ni la prensa tradicional han logrado incidir con fuerza para romper este cerco y exigir transparencia y responsabilidad.

Desde las sesiones del Concejo municipal, donde se ha denunciado abiertamente que hay corrupción en las contrataciones de obras y operación del MIO, no se han visto medidas contundentes para terminar con esta situación. Esta impunidad creada al interior del “gran acuerdo” fortalece un modelo de dominación en el que los intereses partidistas y comerciales se sobreponen a la calidad de vida de la ciudadanía. Así se consolida una dictadura política y económica que impide la participación real y proactiva de la sociedad civil para la supervisión y evaluación del sistema.

Este control sin contrapesos sobre el MIO impacta directamente en la vida diaria de millones de caleños. El transporte público, diseñado para ser la opción preferida, se ha vuelto sinónimo de mala experiencia: retrasos, aglomeraciones, inseguridad, incomodidad y falta de cobertura hacen que el 89% de la población de Cali opte por vehículos particulares, destacadamente motos, y servicios de transporte informal o “pirata”. Esto no solo afecta la movilidad sino que genera problemas mayores en seguridad vial, contaminación y desigualdad urbana, perpetuando la segregación social.

A la luz de lo expuesto, el MIO no solo fracasa como una infraestructura pública sino que también revela la decadencia de la gobernanza local en Cali. La falta de control, la corrupción flagrante y la falta de transparencia son manifestaciones de una dictadura camuflada en una supuesta cooperación institucional. Esta dictadura limita la posibilidad de que un proyecto de movilidad verdaderamente justo, sostenible y eficiente se convierta en realidad, relegando a la ciudad a una crisis que solo profundiza las desigualdades.

Es urgente que esta situación cambie. La ciudadanía debe exigir mecanismos efectivos de control y participación que involucren a entidades independientes, gremios, medios serios y organizaciones ciudadanas. Solo así podrá romperse el cerco del poder político y económico que ha convertido el MIO en un monstruo de burocracia, corrupción y mal servicio. Una verdadera democracia participativa y un compromiso real con la transparencia son indispensables para transformar el sistema de transporte público de Cali en una herramienta que realmente sirva para integrar socialmente a la ciudad y mejorar la calidad de vida de todos.

Los alcaldes 2004 – 2025 y el MIO

Apolinar salcedo (2004–2007): Inició licitaciones dudosas y contratación de obras de la infraestructura y operadores del MIO, lo grave sin estudio de factibilidad del proyecto, generando sobrecostos y desarticulación., arrancó el desequilibrio financiero.

Jorge Iván Ospina (2008–2011): Amplió la infraestructura de obras del MIO sin consolidar la operación ni el equilibrio financiero, generando sobrecostos y desarticulación. Fue el responsable que no corrigiera el sistema, ante la inviabilidad demostrada en el Concejo, quien expidió el acuerdo 224 del 2007, que ordenó la estructuración técnica del sistema y no lo cumplió en el 2008.

Rodrigo Guerrero (2012–2015): A pesar que tenia toda la informacion por ser ex concejal, el MIO no hizo lo debido, estructurarlo, se lo incendiaron 2 veces, Intentó rescatar el sistema con “aspirinas económicas”, sin una reforma estructural y manteniendo la ineficiencia operativa.

Maurice Armitage (2016–2019): Sacó al único presidente de Metrocali (Armando Garrido) , que  le informó la verdad al Concejo. Y el alcalde sin dar la pelea con los operadores contratistas de buses, subsidió la operación sin necesidad por los pésimos presidentes de Metrocali (Gustavo Jaramillo, Nicolás Orejuela e Ingrid Ospina), que tenían contratos legales claros, amparados en una ley posterior. Prolongaron la agonía del sistema.

Jorge Iván Ospina (2020–2023, segundo mandato): Politizó la gestión del MIO, . no dialogó con los operadores (entiéndase dinosaurios) profundizando su déficit y dejando colapsar la calidad del servicio.

Alejandro Eder (2024–2025): Heredó un sistema inviable técnica y financieramente, enfrentando la tarea de replantearlo o asumir su colapso. Pero lo único que quiere es comprar buses públicos, para que lo manejen los privados.

A lo largo de múltiples administraciones, todos los alcaldes de Calipor 20 años,  han impulsado el MIO sin capacidad técnica ni financiera suficiente, dejándolo como un legado estructuralmente inviable.

Es un “gran acuerdo de ciudad” , una dictadura administrativa que sostiene el MIO,  ejercicio de dominio político sin contrapesos, que ha hecho una dictadura administrativa, que nada cambia. El resultado es un servicio público deficiente, inversión billonaria e interminable y abandono de la mayoría de caleños a la informalidad y moto. Cambiar este panorama, de un MIO, quemado,  requiere voluntad política, democracia real y compromiso ciudadano para recuperar el derecho fundamental a un transporte público digno y eficiente.

*Nota: Evalúen el aire acondicionado de los buses, el estado de mantenimiento, las llantas y los repuestos del MIO, evidencian su estado deplorable.

Derecho de Petición:  Alcalde de Cali Alejandro Eder; Ministra transporte María Fernanda Rojas; Contralor de la republica Carlos Hernan Rodrifuez, Sres  concejales, Personero y Contralor Cali, Sres juntas directivas gremios económicos, Sres periodistas y representantes de medios de comunicación.

Según las consideraciones anteriores, se concluye: Cómo la falta de buena dirección, sin control, la convivencia política y la mala gestión convirtieron el MIO Cali,  un proyecto de movilidad prometedor en símbolo de inviabilidad economica, financiera y social, por  una corrupción estructural en Cali. Que opinión tienen uds, en nombre del ciudadano y el usuario?

*Continuará en la parte económica

Ramiro Varela Marmolejo