A las 7:34 de la mañana, la rutina de Cali cambió. En segundos, el miedo recorrió edificios, barrios y hogares. Pero, casi al mismo tiempo, algo más se puso de pie: la determinación de una ciudad entera.

Entre el polvo, los escombros y la incertidumbre apareció la dimensión de Cali: sus ciudadanos. Hombres y mujeres que salieron a ayudar, familias que buscaron a sus seres queridos, trabajadores que no pensaron en el cansancio y equipos de rescate que pedían herramientas para continuar. Allí no hubo espectadores. Hubo una ciudad que entendió que salvar una vida era responsabilidad de todos.

Una ciudad unida frente a la emergencia

También fue significativo que Nación, departamento y municipio se sentaran en una misma mesa. En una emergencia no existen fronteras políticas. No existen colores partidistas. Existe una prioridad: proteger la vida, encontrar a los desaparecidos y acompañar a las familias.

Por eso cobra significado una expresión que resume el sentimiento ciudadano: “Hoy no importan colores, no importa política, hoy no hay equipos: hoy todos somos Cali.”

El reconocimiento debe extenderse a Abelardo de la Espriella, Dilian Francisca Toro y Alejandro Eder, por su trabajo durante la emergencia. Pero el verdadero examen comienza ahora.

Reconstruir Cali será el gran desafío

La reconstrucción de Cali no puede limitarse a levantar edificios. Será necesario reconstruir infraestructura, vivienda, espacios públicos, escuelas, hospitales y confianza. Será una tarea de varios años, estimada en cinco, que exigirá planeación, transparencia, recursos y coordinación institucional.

Y habrá algo que ninguna obra podrá reconstruir: las vidas perdidas y el dolor de las familias que perdieron a sus seres queridos o que todavía buscan respuestas.

Cali deberá reconstruirse mirando hacia adelante, pero sin olvidar lo ocurrido.

Cuando vuelvan a levantarse las edificaciones, desaparezcan los escombros y la ciudad recupere su ritmo, permanecerá una memoria: la de una Cali que, en su hora más difícil, decidió no rendirse.

La tragedia dejó heridas profundas, pero también una lección: Cali puede estar unida cuando más lo necesita. Ahora debe demostrar que también puede estar unida para reconstruirse. Y el alcalde, podrá recuperarse, precisando la verdad de los pasivos que heredó y no debe legar:  MIO, 21 Megaobras y quiebra fiscal de Cali

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