La edad de las construcciones, las condiciones del suelo y las normas aplicadas definían una parte del riesgo sísmico de la ciudad

El riesgo sísmico de Cali antes del terremoto de 2026 no podía explicarse solamente por la magnitud de un posible sismo. También dependía de las características del terreno, de la forma en que vibraban las edificaciones y de las normas bajo las cuales fueron diseñadas y construidas. Estos tres elementos debían analizarse conjuntamente para conocer la respuesta que podía tener la ciudad ante un movimiento del terreno.

Una primera precisión es necesaria. No todas las edificaciones construidas antes de 2010 fueron diseñadas bajo las mismas normas. Colombia tuvo un primer reglamento nacional de construcción sismorresistente en 1984, posteriormente el NSR-98 y, desde el 15 de diciembre de 2010, el NSR-10. El Decreto 926 de 2010 adoptó el Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente NSR-10 y derogó las disposiciones correspondientes al NSR-98.

El período fundamental de las edificaciones

Toda edificación tiene una forma propia de vibrar cuando recibe una fuerza. El período fundamental es el tiempo que tarda la estructura en completar un ciclo de esa vibración. Su valor depende principalmente de la altura, la rigidez, la distribución de las masas y el sistema estructural.

Las edificaciones de uno o dos pisos suelen presentar períodos cortos. A medida que aumenta la altura, generalmente aumenta el período fundamental. Por eso una vivienda de baja altura y una torre de varios pisos no responden de la misma manera ante un mismo terremoto.

Esta característica debía relacionarse con el comportamiento dinámico del suelo de Cali. La microzonificación sísmica buscó precisamente dividir la ciudad en zonas con respuesta sísmica semejante para establecer parámetros de diseño de acuerdo con las condiciones locales. El estudio identificó diferentes respuestas espectrales asociadas con las características geológicas, geotécnicas y dinámicas del subsuelo.

La relación entre el período de la estructura y el período predominante del suelo es importante porque, cuando sus valores se aproximan, la respuesta de la estructura puede aumentar. Este fenómeno no significa que una edificación vaya a colapsar. El resultado depende también de la resistencia, la ductilidad, las conexiones, los materiales, la configuración estructural, la cimentación y la duración y contenido frecuencial del movimiento.

Por esta razón no existe un único período fundamental para las edificaciones de Cali. Cada construcción tenía su propio comportamiento y este debía analizarse en relación con el suelo sobre el cual estaba construida.

El suelo también modificaba el movimiento

La microzonificación sísmica de Cali estableció zonas de respuesta diferentes. El terreno no recibía necesariamente el movimiento de las ondas sísmicas de la misma manera en toda la ciudad. Los depósitos de suelo podían modificar la amplitud y el contenido frecuencial de las ondas que llegaban a la superficie.

El estudio de microzonificación tuvo como propósito establecer zonas de respuesta sísmica similar y definir para cada una parámetros y recomendaciones para el diseño y construcción de edificaciones. En sus análisis se identificaron diez zonas con respuesta sísmica semejante, relacionadas con las unidades geotécnicas y geológicas superficiales de Cali.

Esto tenía una consecuencia para las edificaciones existentes: dos construcciones con características estructurales similares podían experimentar movimientos diferentes si estaban ubicadas sobre terrenos con respuestas dinámicas diferentes.

Las normas que existían antes de la NSR-10

Las edificaciones anteriores a 2010 no constituyen un solo grupo normativo.

Las construidas antes de 1984 fueron levantadas antes del primer reglamento nacional de construcción sismorresistente. El Decreto 1400 de 1984 estableció ese primer marco nacional.

Las construidas aproximadamente entre 1984 y 1998 podían estar sujetas al reglamento de 1984, dependiendo de la fecha del proyecto y de la licencia.

Después de la Ley 400 de 1997, Colombia adoptó el NSR-98, cuya aplicación comenzó en 1998.

Finalmente, el NSR-10 fue adoptado mediante el Decreto 926 de 2010 y entró en vigencia el 15 de diciembre de 2010. Desde ese momento reemplazó al NSR-98 como reglamento nacional.

Por tanto, decir que todas las edificaciones anteriores a la NSR-10 fueron construidas “sin norma sísmica” sería incorrecto. Algunas sí fueron construidas antes de 1984, cuando todavía no existía el primer código nacional; otras fueron diseñadas bajo el Decreto 1400 de 1984 o bajo el NSR-98.

Cuántas edificaciones de Cali estaban en esa situación.

No existe, en los documentos oficiales consultados, una cifra única que permita afirmar que determinado número de edificaciones de toda Cali fueron diseñadas bajo normas anteriores a la NSR-10.

Esta ausencia de una cifra consolidada es importante. No se puede sumar el número de construcciones antiguas y presentarlo como número de edificaciones vulnerables. Para determinarlo habría que cruzar, inmueble por inmueble, el año de construcción, la licencia, el sistema estructural, los materiales, las modificaciones posteriores y la norma utilizada en el diseño.

Existe, sin embargo, un dato que permite dimensionar el problema en un sector específico. Cali tiene 338 sedes educativas oficiales y la Secretaría de Educación informó que el 52 % fue construido antes de 1984. Esto equivale aproximadamente a 176 sedes. El dato corresponde exclusivamente a infraestructura educativa oficial y no puede extrapolarse al conjunto de edificios de la ciudad.

La cifra muestra que una parte de la infraestructura de Cali fue construida antes de la existencia del primer código nacional de sismorresistencia. También explica por qué las evaluaciones de vulnerabilidad de edificaciones existentes constituyen una parte del análisis del riesgo.

Antigüedad no significa vulnerabilidad

Una construcción antigua no puede ser clasificada automáticamente como vulnerable. La vulnerabilidad depende de las características de cada estructura.

Una edificación de mampostería, por ejemplo, puede tener una respuesta diferente a una estructura aporticada de concreto reforzado. También influyen las modificaciones realizadas después de la construcción, la eliminación de muros, ampliaciones, cambios de uso, deterioro de materiales y condiciones de cimentación.

El suelo constituye otro componente. Una estructura que cumpla determinadas condiciones puede responder de manera diferente según el sitio donde esté construida.

Por eso, la evaluación de vulnerabilidad debe relacionar las características de la estructura con la amenaza sísmica y la respuesta local del terreno.

Cali ya tenía estudios de vulnerabilidad

La ciudad no llegó al terremoto de 2026 sin estudios sobre este problema. La Alcaldía mantiene dentro del componente sísmico estudios de microzonificación, evaluación del riesgo y evaluación de vulnerabilidad. En particular, registra una segunda etapa de evaluación de la vulnerabilidad sísmica de las edificaciones de ocupación normal de la zona urbana, realizada con referencia al reglamento NSR-10.

Después del terremoto del 10 de agosto de 2026, estos estudios adquirieron otra dimensión. La Alcaldía informó que las lecciones del sismo serían incorporadas al ajuste del Plan de Ordenamiento Territorial y que se revisarían las condiciones del suelo, la vulnerabilidad de las edificaciones y las medidas para intervenir las estructuras existentes y orientar las nuevas construcciones.

El problema estructural de la ciudad

El análisis previo al terremoto debía considerar, por tanto, tres preguntas relacionadas. La primera era cómo vibraba cada tipo de edificación. La segunda, bajo qué norma había sido diseñada. La tercera, sobre qué tipo de suelo estaba construida.

Una edificación de 1970 no tenía las mismas condiciones normativas que una de 1990, y esta tampoco tenía las mismas que una construida después de 2010. Al mismo tiempo, el período fundamental de cada estructura podía acercarse o alejarse de los períodos predominantes del suelo.

El riesgo resultaba de la combinación de esos factores y no de uno solo.

La información disponible permite afirmar que Cali tenía una parte de su infraestructura construida antes de los reglamentos actuales y que existían diferencias en la respuesta sísmica de los terrenos. También permite establecer que no existe una cifra oficial única para todo el parque edificatorio que identifique cuántas construcciones fueron diseñadas bajo normas anteriores a la NSR-10.

Por eso, para establecer el nivel de vulnerabilidad de Cali antes del terremoto de 2026 no basta con contar edificios antiguos. Es necesario conocer cuándo fueron construidos, bajo qué norma, con qué sistema estructural, sobre qué suelo y cuál era su estado antes del sismo. Ese cruce de información es el que permite pasar de una descripción de la antigüedad de la ciudad a una evaluación de su riesgo sísmico.

Redacción