La belleza de una ciudad no solo depende de la infraestructura antigua o moderna, o de sus lindos parques, sino también de la conducta de sus habitantes que respetan el espacio publico y a su vez que sus autoridades se interesen porque la ciudad mantenga un entorno hermoso. No dudo que todos quienes habitamos una ciudad o vamos de visita ocasional a una deseamos transitar por espacios bellos y caminables que nos dicen mucho de la cultura y la convivencia de quienes la habitan y transitan.

Esta descripción idílica no está ocurriendo con CALI, recorrer su centro histórico, empresarial, religioso, judicial y administrativo es una odisea: edificaciones que salen al andén , olores pestilentes, andenes peligrosos, edificaciones casi abandonadas, peatonalización sin proyecto, prostitutas, niños de la calle, mendigos,  locales y oficinas vacías es la norma, etc, pareciera que no tiene dueño ni doliente, da tristeza caminar por los alrededores del Complejo Religioso de San Francisco, patrimonio histórico, arquitectónico, cultural y espiritual mas importante de la ciudad. Su importancia transciende el ámbito religioso, representa su fundación, el desarrollo urbano y mucho de la identidad caleña.

El centro de Cali, ha sido testigo de los principales acontecimientos políticos, sociales y religiosos de la ciudad, es un referente para las generaciones de caleños, y ha servido en el fortalecimiento de la cohesión social e institucional, por eso desde este escrito denuncio y convoco a todos para que no solo exijamos y hagamos del centro de Santiago de Cali, lo mejor para que sea limpio, aseado y seguro.

El centro de Cali resume tres siglos de tradición, arquitectura, espiritualidad y vida comunitaria, su conservación es una responsabilidad compartida entre las autoridades, la comunidad religiosa, y la ciudadanía, entonces no dejemos que la suciedad, la inseguridad siga maltratándolo

Una ciudad no se distingue únicamente por la grandeza de su infraestructura, sino por el comportamiento de sus habitantes frente al espacio público. Una ciudad limpia es, ante todo, el reflejo de ciudadanos responsables; una ciudad bella expresa el respeto por el patrimonio común; y una ciudad caminable demuestra que el desarrollo urbano ha sido pensado para las personas.

Las ciudades más admiradas del mundo no alcanzaron su reconocimiento únicamente por la inversión pública, sino porque existe una verdadera cultura ciudadana. La corresponsabilidad entre las autoridades y la comunidad permite conservar calles limpias, jardines cuidados, fachadas en buen estado y espacios públicos libres de contaminación. La limpieza genera confianza, mejora la percepción de seguridad, fortalece el turismo y estimula la inversión económica.

Una ciudad verdaderamente moderna también debe ser caminable que invita a recorrerla a pie con seguridad, comodidad y tranquilidad. Para lograrlo son indispensables andenes amplios y continuos, cruces peatonales seguros, iluminación adecuada, arborización, mobiliario urbano, accesibilidad para personas con discapacidad, control del ruido, respeto por las normas de tránsito y espacios públicos libres de obstáculos.

Una ciudad limpia nunca será únicamente el resultado del trabajo de los servicios de aseo. Es, sobre todo, la expresión visible de una ciudadanía educada, ética y comprometida con el interés general.

Urgen autoridades que hagan cumplir el POT y un nuevo plan maestro del centro, que cumplan sus vecinos y gobernantes.

Por lo pronto, Sr. alcalde: organizar aseo, mendigos y prostitutas, es lo mínimo y fácil.

Jorge Enrique González Rojas