Colombia debe construir de nuevo un proyecto nacional capaz de convocar a la juventud, fortalecer el deporte, dinamizar la economía y demostrar la capacidad del país para asumir grandes retos.  La posibilidad de que Medellín sueñe como ciudad, sea postulada y designada por Panam Sports como sede de los Juegos Panamericanos de 2035 representa mucho más que organizar un evento internacional.

La capital antioqueña llega con una ventaja difícil de igualar. Posee cerca del 80 % de la infraestructura urbana, hotelera y deportiva requerida para unas justas continentales. Medellín tiene gran parte del camino recorrido. Lo que hace falta es la decisión política que convierta ese potencial en una candidatura oficial y competitiva, la tiene con el nuevo Presidente de la Republica , el gobernador de Antioquia y el alcalde.

Una prioridad para el nuevo Gobierno

Entre las recomendaciones de la comisión de empalme al nuevo gobierno del presidente Abelardo de la Espriella debería figurar como el gran proyecto movilizador , la prioridad la candidatura de Medellín a los Juegos Panamericanos de 2035.

Pocas iniciativas tienen la capacidad de unir tantos sectores alrededor de un mismo propósito. Un proyecto de esta naturaleza compromete al Gobierno Nacional, las regiones, el Congreso, el sector empresarial, las universidades , el COC, las Federaciones nacionales deportivas y, especialmente, a miles de jóvenes que encuentran en el deporte una oportunidad de desarrollo.

Además, organizar unos Juegos Panamericanos puede convertirse en el gran motor para recuperar institucionalmente el deporte colombiano, tras 4 años marcados por dificultades administrativas en Mindeportes, incertidumbre presupuestal y pérdida de liderazgo. Más que un gasto, es una inversión de largo plazo en infraestructura, turismo, empleo, convivencia y formación deportiva.

Medellín ya demostró que sabe organizar grandes eventos

Oosee una trayectoria reconocida, desde 1932 con los II Juegos Nacionales, 1978 con los Centroamericanos y del Caribe y 2010 con los Suramericanos, más decenas de eventos, ha consolidado modernos escenarios, un eficiente sistema de movilidad, amplia capacidad hotelera y una reconocida experiencia en la organización de campeonatos internacionales.

Sus escenarios deportivos, la conectividad aérea, el sistema integrado de transporte, la infraestructura hotelera y la experiencia administrativa convierten a Medellín en una ciudad altamente competitiva frente a cualquier aspirante del continente.

Ese 80 % de infraestructura existente representa una enorme ventaja financiera. La inversión podrá concentrarse en modernizar algunos escenarios, desarrollar obras complementarias y fortalecer el legado deportivo que dejan unos Juegos Panamericanos.

Eduardo Silva, una buena noticia para el deporte colombiano

Dentro del nuevo panorama político también surge una noticia optimista para la iniciativa. Existe una alta posibilidad de que Antioquia tenga representación en el Ministerio del Deporte con el actual secretario del Inder Medellín, Eduardo Silva. Su experiencia en la administración deportiva , en el futbol y su conocimiento del deporte de alto rendimiento lo convierten en un dirigente con el perfil técnico que reclama el sistema deportivo colombiano. Su eventual llegada fortalecería la planeación, el respaldo a deportistas, entrenadores, ligas y federaciones, recuperando una política deportiva de largo plazo, aspecto que muchos consideran una de las principales debilidades del gobierno anterior.

Cali 1971: el precedente que transformó el deporte colombiano

La historia demuestra que los grandes acontecimientos deportivos nacen de dirigentes capaces de convertir un sueño en una política de Estado. Así ocurrió con los Juegos Panamericanos de Cali de 1971.

Detrás de aquella gesta estuvieron Alberto Galindo Herrera, el ideologo; el prestigio internacional del campeón Jaime Aparicio R; la capacidad institucional de Jorge Herrera B y el compromiso de una generación de dirigentes vallecaucanos que convencieron al país de que Colombia podía organizar unos Juegos Panamericanos.

Su legado más allá de los escenarios deportivos, nació una nueva institucionalidad con el Coldeportes, llegaron entrenadores extranjeros, se capacitó a entrenadores colombianos, comenzaron procesos permanentes de concentración para los atletas y se consolidó la planificación científica del alto rendimiento.

Los resultados aparecieron. Colombia conquistó su primera medalla olímpica con Helmut Bellingrodt y posteriormente llegaron los éxitos del boxeo, el levantamiento de pesas, el ciclismo, el atletismo, el judo y otras disciplinas que hoy forman parte del patrimonio deportivo nacional. Los Juegos Panamericanos de Cali sembraron una cultura deportiva cuyos frutos el país continúa recogiendo más de medio siglo después.

Del Suramericano de Cali 1963 al Panamericano de Atletismo Medellín 2026

Las oportunidades que cambian la historia. En 1963, Cali organizó el Campeonato Suramericano de Atletismo, evento que despertó la confianza de dirigentes internacionales sobre la capacidad organizativa de la ciudad. Ese éxito impulsó la creación del Comité Pro Sede panamericanos 1971  y terminó siendo la plataforma desde la cual Cali conquistó, en la elección de ODEPA ( Panam Sports) en 1967, la organización de los Juegos de 1971, transformando para siempre el deporte colombiano.

Hoy, la historia parece ofrecer una coincidencia similar. Medellín realizó exitosamente  el I Campeonato Panamericano de Atletismo de 2026. La realización de este certamen coincide con el cambio de gobierno nacional y con la necesidad de darle un nuevo rumbo al deporte colombiano. Ese nuevo escenario sirve para  abrir el camino de proyectar una candidatura ganadora a los Juegos Panamericanos de 2035.

De Cali 1971 a Medellín 2035: la historia puede repetirse

Hoy, cincuenta y cuatro años después, Medellín tiene la posibilidad de protagonizar una nueva transformación del deporte colombiano. Las circunstancias políticas son favorables. El nuevo presidente Abelardo de la Espriella y el vicepresidente José Manuel Restrepo pueden convertir la aspiración de Medellín en un proyecto de Estado, ese liderazgo con el alcalde Federico “Fico” Gutiérrez y el gobernador Andrés Julián Rendón, llamados a encabezar una alianza entre el Gobierno Nacional, Antioquia, Medellín, el sector empresarial y el movimiento deportivo.

Si en 1971 los vallecaucanos unieron esfuerzos nacionales para hacer realidad un sueño, hoy corresponde a los antioqueños liderar una empresa semejante. Medellín ya posee la infraestructura; ahora necesita liderazgo, decisión política y una visión compartida de país.

Porque unos Juegos Panamericanos representan mucho más que una competencia deportiva. Son una apuesta  de Colombia por el futuro de la juventud, una inversión en desarrollo humano y una oportunidad para fortalecer el sentido de nación.

Panam Sports al adjudicarle a Medellín los Juegos Panamericanos de 2035, Colombia tiene  la oportunidad de repetir el fenómeno transformador de Cali 1971: unir al país alrededor de la juventud, fortalecer sus instituciones deportivas y proyectar una nueva imagen ante América. Los grandes sueños nacionales siempre comienzan con una decisión. Medellín ya tiene la infraestructura y la experiencia; ahora necesita el respaldo del país para convertir ese sueño en realidad.

Ramiro Varela Marmolejo