Las escuelas y textos de economía siempre han predicado que el objetivo de toda actividad o negocio para ser exitoso es la utilidad. Pero cada día es evidente que los recursos del Planeta Tierra no son infinitos y que para mantener el equilibrio biológico en la misma el consumo no puede ser ilimitado. Ya lo vemos con el agua dulce que es insuficiente para la población mundial y que desalinizar la del mar tiene un costo alto. Igual ocurre con los bosques, no se pueden destruir o transformar en terrenos agrícolas, ganaderos o habitacionales sin incrementar el calentamiento global u ocasionar, en el caso de las cuencas hidrográficas, las catastróficas inundaciones. De no detenerse el calentamiento global antes del año 2050 será imposible la vida en la pelota en que rodamos y vivimos. 

Lo anterior indica que las teorías económicas de que la utilidad y el crecimiento son el éxito se deben revisar. Todo en el universo es finito a excepción del tiempo, o sea el transcurrir de la vida en el espacio infinito. Bien sabemos que la vida en el Planeta Tierra es una actividad que consume energía, energía que en su mayoría proviene del Sol y sabemos que este también es finito y que tardará varios millones de años en convertirse en una enana blanca y entonces dejará de calentar nuestro Planeta.

Estos comentarios son para recordarnos que debemos cuidar celosamente el Planeta para mantener el equilibrio entre consumo y recursos. En otras palabras, debemos tomar conciencia de que no solo nosotros somo finitos, lo es también la casa en que vivimos y la cual debemos cuidar para poder permanecer en ella. En otras palabras, portarnos como la laboriosa abeja o la prudente hormiga.

Nicolas Ramos Gómez

Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP