La posesión del presidente Abelardo De La Espriella y del vicepresidente José Manuel Restrepo en Cali, abre oportunidad para reconstruir una relación estratégica con el Gobierno Nacional de Cali y el Valle del Cauca. Atrás quedaron las duras frases de la campaña y más allá del acto protocolario, este momento exige universalidad de gestión del alcalde Alejandro Eder y de la gobernadora Dilian Francisca Toro, quienes deben encabezar una agenda institucional unificada que represente los intereses del suroccidente colombiano, que interprete la realidad social del Valle del Cauca y Cali, la politica y la electoral, expresada en 3 elecciones en el 2026.
Duro dejarnos sin representación vallecaucana en el nuevo gabinete ministerial, daltando Ciencia, Tecnología e Innovación y el DNP, causas muchas, dificil de interpretar lo que le pasa a departamento medios y pequeños, estar sin acceso directo a Casa de Nariño pero tocó trabajar como embajadores vallecaucanos, con los 5 senadores afines al Presidente de la Republica y los 7 representantes . El mensaje electoral de 2026 debe interpretarse como un mandato para recuperar influencia y capacidad de interlocución con el nuevo gobierno,
Acuerdo entre la Nación, Cali y el Valle del Cauca
La posesión presidencial debe convertirse en el punto de partida de un gran acuerdo entre la Nación, Cali y el Valle del Cauca, sustentado en proyectos concretos y resultados medibles. La región, una de las mayores aportantes al PIB, al comercio exterior, al sector agroindustrial y a la logística nacional, necesita una agenda que priorice seguridad, desarrollo economico, social y transformación tecnológica. No puede repetirse la experiencia de los últimos años, cuando la confrontación política debilitó la gestión y redujo el respaldo nacional a las necesidades del suroccidente.
Es el momento que el alcalde y la gobernadora hablen con una sola voz, construyan una alianza regional sólida y promuevan un modelo de co – responsabilidad con el nuevo Gobierno, orientado a recuperar la confianza, fortalecer la inversión, mejorar las oportunidades y la calidad de vida de los vallecaucanos.
La historia se repite
La quiebra fiscal regresó a Cali en 2026. Ya ocurrió en 1999 y entonces sepultó el proyecto del Metro. El Gobierno Nacional, a través del ministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo, obligó al municipio a suscribir un Plan de Desempeño con sus acreedores para restablecer su viabilidad financiera. Como consecuencia, el CONPES del Metro, aprobado en 1997, quedó archivado y sin posibilidad de ejecución. A cambio llegaron algunas obras viales y, en 2002, nació el MIO como sustituto del sistema férreo. Veintisiete años después, el balance del STM es perverso: en quiebra técnica y sin cierre financiero, dependiente de subsidios permanentes y administrado bajo la responsabilidad compartida de Metrocali, los alcaldes y el Concejo Distrital, que omiten la verdad. Cali cambió un Metro por un MIO, sistema que nunca alcanzó la sostenibilidad.
La verdad fiscal entierra el Tren de Cercanías
La historia vuelve a poner a Cali frente al mismo espejo. El nuevo Gobierno Nacional ha anunciado que revelará la verdadera situación de las finanzas públicas de Colombia y las entidades territoriales. Si ese principio se aplica al Distrito, será imposible ocultar la inviabilidad del Marco Fiscal de Mediano Plazo de Cali y la quiebra fiscal confirmada por el alcalde Eder en el 2024. Durante más de 20 años se financiaron déficits con deuda, subsidios, omisión de pasivos y rescates al MIO, mientras crecían las obras inconclusas. En esas condiciones, el Tren de Cercanías corre el mismo destino del Metro: ningún proyecto ferroviario sobrevive cuando las finanzas públicas están quebradas.
Metro para el 2034
Nuevamente Marco fiscal de mediano plazo inviable, reconociendo todos los pasivos y obligaciones legales. en consecuencia Cali, debe ser intervenido fiscalmente. Los proyectos estratégicos no fracasan por falta de estudios ni de discursos; fracasan porque las cuentas no cuadran. Durante 2 décadas fue más rentable vender ilusiones que corregir el desorden fiscal. Se anunciaron megaobras, se contrataron consultorías y hasta se premiaron iniciativas que hoy carecen de soporte financiero. Pero los bancos, los inversionistas y el nuevo Ministro de Hacienda no evalúan promesas: evalúan balances. La salida comienza por reconocer la realidad. Si en 1999 la verdad fiscal acabó con el Metro, en 2026 detiene el Tren de Cercanías, en el Conpes, en el Senado o en la Camara.
Solo entonces Cali podrá reconstruir su credibilidad, sanear sus finanzas y aspirar, con responsabilidad y no con propaganda, a tener un verdadero Metro hacia 2034, previo a los 500 años de Cali.
Carta abierta al Presidente de la República
Cali necesita un rescate nacional, llegó al límite por 20 años de malas decisiones públicas. La ciudad enfrenta una crisis fiscal, financiera, económica, social , ambiental y administrativa que exige una intervención del Estado. Basta proyectar el Marco Fiscal de Mediano Plazo con todos sus pasivos para demostrar que el modelo actual es insostenible. El MIO terminó siendo un sistema inviable y dependiente de subsidios; las Megaobras dejaron 9 elefantes blancos e inconclusos tras 15 años de incumplimientos, y los contribuyentes esperando. A ello se suma una nueva deuda de $3,5 billones. Cali necesita ajuste fiscal, reducción del gasto público y una lucha implacable contra la corrupción.
La Nación también debe asumir su responsabilidad con Cali
Durante los últimos años el Gobierno Nacional observó el deterioro de Cali sin impulsar un verdadero plan de recuperación y ayudando a enterrar el MIO, en la junta de Metrocali. La violencia aumentó, el desempleo y la informalidad superan el 55 % de la población económicamente activa y la educación pública con 250 puntos en la Pruebas Saber de los ultimos 10 años, quedó en el limbo.
La respuesta debe ser estructural: En violencia , se viene un bloque especializado contra las organizaciones criminales y en desarrollo, a impulsar una Región Económica Especial que integre Cali, Buenaventura y Buga como plataforma exportadora, más programas masivos de vivienda social en Ecociudad Navarro, soluciones definitivas de agua potable para Terron Colorado, Siloé y alto Melendez .
Una revolución educativa que nivele a maestros y estudiantes. Sin seguridad, empleo y educación de calidad, Cali seguirá perdiendo competitividad y expulsando oportunidades..
La mayor obra del Gobierno, devolverle el futuro a Cali
El Tren de Cercanías es un proyecto estratégico, pero hoy no representa la principal urgencia de Cali. Antes de construir nuevas obras, el Estado debe rescatar las finanzas del Distrito, salvar el MIO y recuperar la confianza ciudadana. Estamos en manos del nuevo Minhacienda, Miguel Gomez Martinez, recordando que en 1999 la Nación intervino porque entendió la gravedad de la crisis fiscal; hoy los indicadores muestran un panorama aún más delicado. Por ello solicitamos una intervención fiscal extraordinaria liderada por el Minhacienda y un Plan Integral de Rescate con metas obligatorias en seguridad, empleo, infraestructura, educación y saneamiento financiero. La mayor obra de este Gobierno no será inaugurar un tren, sino rescatar una ciudad que durante 20 años acumuló errores, obras inconclusas, creció endeudamiento y oportunidades perdidas.
OTROS CONFIDENCIALES
Presupuesto hipotecado por la deuda y el déficit estructural
El Proyecto de Presupuesto General de la Nación para 2027 confirma que Colombia ha entrado en una etapa de estrechez fiscal sin precedentes. Un presupuesto de $575,6 billones nace con un faltante explícito de $30,2 billones, sujeto a futuras reformas tributarias o nuevas fuentes de ingresos aún inexistentes. Más grave aún, la deuda del Gobierno Nacional supera los $1.167 billones, equivalente a más del 60% del PIB, mientras el servicio de esa deuda absorberá $118 billones, de los cuales $87,7 billones corresponden únicamente a intereses. En términos prácticos, uno de cada cinco pesos del presupuesto no financiará desarrollo, empleo ni infraestructura, sino obligaciones acumuladas por años de déficits fiscales. El Estado termina administrando su endeudamiento antes que el crecimiento del país, reduciendo progresivamente su margen de maniobra económica.
Menos inversión, más rigidez: la ruta hacia el estancamiento económico
La disminución de la inversión pública al 4,2% del PIB constituye una señal preocupante para el futuro productivo de Colombia. Mientras aumentan aceleradamente los pagos financieros, se sacrifican recursos destinados a carreteras, vivienda, educación superior, agua potable y competitividad regional. El gasto de funcionamiento permanece prácticamente congelado en términos reales, pues su crecimiento nominal resulta inferior a la inflación, y además está comprometido por obligaciones legales inflexibles como pensiones, salud, SGP, magisterio y nómina estatal. Este escenario evidencia un presupuesto sin capacidad de transformación, donde el margen para impulsar crecimiento es cada vez menor. Si no se emprende una reforma del gasto público y de la sostenibilidad fiscal, el país corre el riesgo de consolidar su bajo crecimiento, mayor presión tributaria y deterioro de la confianza inversionista.
PROPAL: la liquidación de otro gigante industrial del Valle
La liquidación judicial de PROPAL, empresa del Grupo Carvajal con 64 años de historia, constituye mucho más que el cierre de una fábrica: simboliza la desaparición de uno de los pilares de la industrialización del Valle del Cauca. Nacida en 1957 como Pulpaco con extranjeros e inversionistas vallecaucanos y puesta en marcha en Yumbo en 1961, fue pionera en transformar el bagazo de caña en papeles finos, integrando la agroindustria con la manufactura de alto valor agregado. Durante 6 décadas generó miles de empleos, impulsó innovación tecnológica y fortaleció la economía regional. Su desaparición confirma la acelerada desindustrialización del Valle y evidencia el deterioro de las condiciones para producir en Colombia. Cuando una empresa emblemática, con trayectoria, conocimiento y capacidad exportadora termina en liquidación, el problema deja de ser empresarial y se convierte en un desafío estructural para la economía nacional.
Advertencia para el futuro industrial de Colombia
La inviabilidad de PROPAL fue consecuencia de una combinación de factores que ninguna estrategia empresarial logró revertir: caída de los precios internacionales del papel, competencia asiática, altos costos logísticos y energéticos, revaluación del peso, incertidumbre tributaria y reducción de márgenes de rentabilidad. Tras múltiples planes de eficiencia, búsqueda de inversionistas y reestructuraciones laborales, el cierre y posterior liquidación se convirtió en las únicas salidas. El impacto trasciende a la empresa: golpea proveedores, transportadores, cultivadores de caña, contratistas y miles de familias, además de debilitar la capacidad manufacturera del Valle del Cauca. La desaparición de PROPAL deja una lección ineludible: sin una política nacional de reindustrialización, competitividad e incentivos efectivos para producir, Colombia seguirá perdiendo empresas históricas, conocimiento acumulado y empleos de calidad que ningún sector de servicios y tecnologia podrá reemplazar plenamente.










