Los magnicidios son asesinatos de líderes políticos, religiosos, sociales sobresalientes que dejan impronta en una nación porque se han destacado en su campo y se han ganado la admiración, el respeto de gran parte de la ciudadanía y al ser asesinados generan consternación, desconsuelo y hasta pueden provocar violencia.

Un asesinato que tubo graves consecuencias fue la del Archiduque Francisco Fernando, heredero al trono de Austria-Hungría, que generó el inicio de la Primera Guerra Mundial.

Colombia, fatalmente también ha padecido esta clase de hechos luctuosos que para nada han dejado aprendizajes de como evitarlos, afrontarlos, por el contrario, han conllevado más odio y distancia entre los colombianos.

Muy lamentable que vuelva a ocurrir un magnicidio en Colombia, el asesinato de Miguel Uribe T, y haya sido precedido por irreflexivos trinos escritos por el presidente de la república, en un comportamiento de total irresponsabilidad como persona e imperdonable como presidente de la república, excesos de lenguaje y/o escritura que en nada contribuyen a crear concordia, respeto entre todos los ciudadanos, incendian el alma.

Es vital que los dirigentes aprendan, se eduquen en lo que los griegos llamaban: hombres institución, hombres ley. Da grima, pena ajena escuchar al jefe de gabinete de la presidencia de la república que se auto titula pastor dando declaraciones sin lógica, donde compara el asesinato del precandidato a la presidencia Miguel Uribe, como el que conduce una bicicleta que se cae y muere. Esta inculta comparación si se une con los múltiples derechos de petición realizados por el propio Miguel Uribe, al director de la entidad encargada de la protección de personalidades, solicitándole amparo para su vida, desconsuela, aterra, sin duda es un gobierno que no ha estado a la altura de su investidura, hoy NO encarnan lo que significa un hombre ley – hombre institución.

Con este escrito invito: a enmendar errores, privilegiemos la vida, no incendiemos ánimos, señores del gobierno están obligados a actuar con decorum, hoy tan escaso en Uds.

Señores del gobierno, la función pública, no es un juego, debe estar al servicio de los intereses generales y se desarrolla con fundamento en los principios de igualdad, moralidad, eficacia, economía, celeridad, imparcialidad, que hoy Uds. poco respetan.

Colombianos no más:

– Debilidad del Estado, – impunidad – polarización e intolerancia política, esto contribuye a la ocurrencia de magnicidios.

Estamos en mora de:

– Organizar un enfoque integral de prevención de magnicidios, que involucre a diferentes sectores de la sociedad, con la redacción de estrategias que pueden ayudar a prevenir estos actos de violencia.

No podemos continuar sacrificando personas, no necesitamos más mártires, requerimos mentes generando civilidad como lo era Miguel Uribe T, para ello exigimos libertad, democracia y saber escoger a nuestros gobernantes, de no hacerlo seguiremos dando tumbos como en la patria boba y perdiendo civilidad.

Jorge Enrique González Rojas