La economía colombiana llega al cierre del gobierno de Gustavo Petro enfrentando uno de los escenarios fiscales más complejos de las últimas décadas. Lo que comenzó como una administración que prometía ampliar el gasto social, transformar el modelo económico y reducir la desigualdad, termina con crecientes advertencias de organismos técnicos, gremios económicos y mercados financieros sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas.

El próximo gobierno recibirá una economía con un déficit fiscal elevado, un endeudamiento creciente, una regla fiscal debilitada y un presupuesto nacional con importantes necesidades de financiación.

Del déficit de Duque al déficit de Petro

El gobierno de Iván Duque enfrentó la peor crisis económica en un siglo debido a la pandemia del COVID-19. El cierre de la economía obligó al Estado a aumentar el gasto público para financiar subsidios, programas de emergencia y apoyo a hogares y empresas.

Como resultado, el déficit fiscal alcanzó niveles históricamente altos:
2019: 2,5 % del PIB

2020: 7,1 % del PIB – Pandemia inició 25 de marzo
2021: 7,6 % del PIB – Pandemia terminó 30 de junio 2022
2022: 5,3 % del PIB

2023   4.3 % del PIB

2024   6.8% del Pib

2025    7.1 % del PIB

La deuda pública pasó de niveles cercanos al 50 % del PIB a bordear el 60 %.

El gobierno Petro recibió un déficit fiscal todavía elevado, pero con una economía en recuperación y altos ingresos derivados del petróleo y del recaudo tributario.

El deterioro fiscal durante el gobierno Petro

Diversos análisis del Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF), Fedesarrollo y ANIF han advertido que las cuentas públicas volvieron a deteriorarse.

Las proyecciones para 2026 muestran déficits cercanos o superiores al 6 % del PIB, niveles considerados altos para una economía emergente.

El gasto del Estado aumentó mientras la economía perdió dinamismo y el recaudo tributario comenzó a desacelerarse. Esto redujo el margen fiscal y aumentó las necesidades de endeudamiento.

La deuda volvió a crecer

Uno de los mayores riesgos es el crecimiento sostenido de la deuda pública.
Durante la pandemia el aumento de la deuda se justificó por la emergencia sanitaria. Sin embargo, las advertencias actuales apuntan a que el endeudamiento permanecería elevado incluso sin un choque extraordinario.

Diversas proyecciones ubican la deuda neta del Gobierno Nacional entre 61 % y 64 % del PIB durante los próximos años.Esto implica:
– Mayores tasas de interés.
– Menor inversión privada.
– Más presión sobre el presupuesto nacional.
– Menor capacidad de respuesta ante futuras crisis económicas.

La flexibilización de la regla fiscal

La regla fiscal fue creada para evitar que los gobiernos gasten sistemáticamente más de lo que reciben.

Sin embargo, durante el gobierno Petro se activaron mecanismos excepcionales que ampliaron temporalmente el margen de déficit fiscal.

Aunque el Gobierno defendió estas decisiones como necesarias para mantener programas sociales y responder a presiones presupuestales, analistas económicos señalaron que esto debilitó la credibilidad fiscal del país.

Menor confianza de inversionistas y mercados

Los inversionistas observan con atención la capacidad de un país para controlar su déficit y deuda.

La combinación de déficit elevado, desaceleración económica, incertidumbre regulatoria y cambios frecuentes en las metas fiscales aumentó la cautela de los mercados.
Diversos análisis muestran que la inversión privada cayó y que Colombia comenzó a enfrentar mayores costos de financiamiento.

Un presupuesto 2026 desfinanciado

Uno de los mayores desafíos será el Presupuesto General de la Nación para 2026.

Las proyecciones oficiales dependían parcialmente de nuevos ingresos tributarios que finalmente no se aprobaron. El fracaso político de nuevas reformas tributarias dejó un faltante importante de recursos.

Esto obligará al próximo gobierno a escoger entre:

– Nuevos impuestos.
– Recortes de gasto.
– Mayor endeudamiento.
– Reformas estructurales para equilibrar las finanzas públicas.

 

La expansión persistente del gasto, el debilitamiento de la regla fiscal y la falta de ingresos permanentes profundizaron los desequilibrios.

 

El gran reto será recuperar la confianza de inversionistas y mercados, reducir el déficit y estabilizar la deuda pública.

Ana Lucia Arango M