Las remesas continúan siendo una base fundamental para la economía colombiana y especialmente para regiones como el Valle del Cauca. En los últimos años, el flujo de dinero enviado por colombianos en el exterior ha experimentado un crecimiento notable, impulsado tanto por el aumento de la migración como por la estabilidad económica en los países receptores.

Colombia en el año 2024, recibió un récord de 11.848 millones de dólares en remesas familiares, según el Banco de la República. Esta cifra representa un aumento del 17.4% en comparación con el año anterior y equivale al 2.8% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. El principal país desde donde se enviaron estas remesas fue Estados Unidos, contribuyendo con el 51% del total.  Este crecimiento se atribuye al aumento de la población colombiana en el exterior y a la consolidación de comunidades migrantes en países clave como Estados Unidos, España, Reino Unido y Chile.

El Valle del Cauca, uno de los departamentos más beneficiados por este flujo en todo el año 2024, el departamento fue el principal receptor de remesas en Colombia, con ingresos totales de US$3.024 millones. Más del 20% de las familias del departamento dependen de estos recursos, siendo Estados Unidos el principal país de origen de las remesas, seguido de España, Reino Unido y Chile.

Para 2025, las proyecciones de Corficolombiana apuntan a un crecimiento del 10%, alcanzando los US$13.000 millones a nivel nacional. Este flujo representa alrededor del 3,1% del PIB colombiano y consolida a las remesas como un motor económico de primer orden.

Estados Unidos se destaca como el principal emisor, tanto a nivel nacional como en el Valle del Cauca, seguido por los países europeos y Chile.

El panorama de las remesas podría cambiar

Debido a las políticas migratorias y fiscales impulsadas por el presidente Donald Trump en su segundo mandato. El Senado y la Cámara de Representantes de EE. UU. aprobóaron por estrecho margen, un impuesto del 1.0% sobre las remesas enviadas al extranjero, transacciones en efectivo, money orders, cheques de caja y otros instrumentos físicos, pero eximiendo transferencias electrónicas desde cuentas bancarias o tarjetas de débito/crédito.

El impuesto sería cobrado al remitente en el momento de la operación, y las empresas remesadoras tendrían la obligación de transferirlo al gobierno estadounidense. Esta disposición aplicaría a todas las remesas enviadas después del 31 de diciembre de 2025.

El impacto estimado en Colombia y el Valle, estiman los expertos que un gravamen del 1% podría reducir el flujo de divisas hacia Colombia en hasta US$360 millones anuales, con un impacto directo de al menos US$60 millones en 2025. El efecto sería más pronunciado en regiones como el Valle del Cauca, donde una parte de las remesas proviene de Estados Unidos. Sectores como la construcción, el comercio minorista y las entidades financieras que gestionan estos giros serían los más afectados.

Además, la política migratoria restrictiva del gobierno estadounidense podría generar incertidumbre sobre la estabilidad de estos flujos, aunque, a corto plazo, la expectativa es que el crecimiento de las remesas se mantenga positivo, impulsado por la regularización migratoria de muchos remitentes y el aumento de salarios en EE. UU.

Estados Unidos y España seguirán siendo los mayores emisores de remesas a Colombia y al Valle del Cauca, por varias razones estructurales y demográficas: Gran tamaño de la comunidad colombiana en ambos países: En 2024, residían aproximadamente 1,6 millones de colombianos en Estados Unidos y 856.616 en España, cifras que superan ampliamente a otros países emisores de remesas. Esta alta presencia migrante garantiza un flujo constante y significativo de envíos de dinero hacia Colombia.

Redacción