A lo largo de la historia reciente, los debates han permitido que los aspirantes expliquen sus propuestas, defiendan sus ideas y confronten sus diferencias públicas, contribuyendo a una mayor transparencia en el proceso electoral.
Uno de los aspectos más destacados, es su papel en la democratización del voto. Gracias a estos espacios, los ciudadanos pueden formarse una opinión más exacta, conocer las posiciones de los candidatos en temas clave como economía, paz, educación, salud, seguridad, etc, y detectar posibles incoherencias o fortalezas en sus propuestas. Además, los debates fomentan la competencia y el intercambio de ideas, evitando que las campañas se centren en bodegas de ataques y descalificaciones.
Es importante resaltar, que solo aquellos candidatos que alcanzan un umbral determinado por ejemplo (un porcentaje mínimo en las encuestas) deben ser los que participen en este ejercicio democrático y los candidatos que no alcancen o registren cifras importantes, deberían dar un paso al costado, caso puntual como lo hizo Clara López, pues su desgastante permanencia, quebranta el voto y genera unos altos costos en el sistema electoral, como es aparecer en el tarjetón electoral sin posibilidad alguna.
Cabe destacar que: gracias a una acción de tutela instaurada por un ciudadano de Barranquilla, la presión de medios de comunicación y la ciudadanía, los dos candidatos (Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda) renuentes a debatir, sintieron la presión y se pronunciaron al respecto, expresando que asistirán a los debates bajo condiciones que a lo largo de la columna expondré. Entendieron bajo presión, la importancia de un debate.
Veamos pues quiénes son esos 5 candidatos y qué opinan sobre la inclusión o exclusión de los debates, ellos son: Paloma Valencia, Claudia López, Sergio Fajardo, Abelardo De la Espriella e Iván Cepeda.
Dos de los candidatos (Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella) han puesto condiciones buscando controlar el escenario para debatir, ambos coinciden que tanto Claudia López como Sergio Fajardo, deben estar por fuera del debate.
De otra parte, el candidato de izquierda Iván Cepeda, “participariá” solo si se conciertan temas, tiempos, moderadores escogidos por su equipo de trabajo, no quiere contrapreguntas, el debate no debe ser impuesto por los organizadores sino producto de un acuerdo con delegados escogidos por su campaña. Accedió forzado a raíz de una serie de recursos jurídicos (del Centro Democrático y un abogado radicado en Barranquilla) obligándole a dar la cara al país.
El candidato De la Espriella de extrema derecha, ha puesto unas absurdas condiciones, expresó públicamente, que acepta debatir solo con Iván Cepeda, pero de no aceptar el candidato, no ve el sentido ni la necesidad de debatir con Paloma Valencia, ni con Claudia López, ni con Sergio Fajardo, no es de su absoluto interés, luego accedió que fuera con Paloma Valencia, con quien desearía tener “conversatorios amenos”, porque debe ser muy cuidadoso, y concluyó: ”yo soy un gallo de pelea, yo soy un tigre, no puedo entrar al ruedo en un debate y no atacar” afirmó.
La candidata Paloma Valencia, de derecha por el partido Centro Democrático, ha sido muy clara en su posición sobre los debates: “debato con quien sea, donde sea y cuando sea”, retando a los otros dos contrincantes a dar el debate público, sin condiciones de ningún tipo, con propuestas claras, aterrizadas y tangibles, que permitan evaluar el conocimiento sobre los temas del país, que tanto le interesan y necesitan conocer los ciudadanos. Desde sus inicios en la política, Valencia ha demostrado ser una mujer de carácter firme, leal y una defensora incansable de las instituciones democráticas.
Por su parte, Claudia López del Partido Alianza Verde, Centro izquierda, ha calificado de cobardes a los contrincantes que piden no esté presente en los debates, se despacha contra cada uno de ellos develando su aguda postura, de Abelardo dice: ”No tiene propuestas, quedaría desnudo en un debate….no tiene idea del sector público, nunca ha manejado un presupuesto y no comprende los problemas de Colombia” añade que: “existen cuestionamientos sobre el origen de su riqueza, y por su defensa por las mafias”. De Iván Cepeda, expresa que teme responder a la fallida paz total y la gestión del presidente Gustavo Petro de un gobierno con los mayores niveles de corrupción, entre tantos temas. Claudia está lista para debatir en el momento que así lo dispongan sin poner condiciones.
El candidato Sergio Fajardo, partido Dignidad y Compromiso, Centro, expresa que los debates son muy importantes para la democracia, pero que la postura de Cepeda es una estrategia en donde hábilmente está diseñando un escenario, “sería una disputa calculada entre derecha e izquierda, blanco o negro, todo o nada”. De Abelardo, lo tilda de fantoche y un peligro para Colombia, y califica el perfil del abogado como una muestra de una Colombia que no queremos.
En mi opinión, los debates deben ser obligatorios, reglamentados por la ley, sin condiciones de ningún tipo, requiere de mecanismos claros y justos por parte de los organizadores, que aseguren la participación de los candidatos, debatiendo sobre sus propuestas, analizando en qué condición se encuentra el país, qué correctivos se tomarán, cada uno tendrá la oportunidad de responder y expresar posibles soluciones, cuyo propósito sea el beneficio para la patria y el orden de las instituciones, solo así se promoverá un proceso electoral transparente y democrático, ofreciendo a los electores una herramienta valiosa para decidir su intención de voto.
Ojo, no todo se vale en la vida y menos en la política.
Reflexión 1: ¿Cuál crees que es el impacto de los debates políticos en Colombia en la formación de la opinión pública y en la toma de decisiones de los votantes?
Habrá que seguir con la lupa puesta..!
Comunicadora y Periodista - [email protected]